Estudio homeopático de la enfermedad por coronavirus COVID-19

Por Iván Navas.

 

Estudio de homeopatía de la COVID-19, con los principales medicamentos homeopáticos para su tratamiento

 

Definición de la COVID-19

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus (SARS-CoV-2) que se descubrió en diciembre de 2019, en la ciudad de Wuhan (China). Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. Únicamente se conocen siete coronavirus causantes de enfermedad en los seres humanos, de los cuales cuatro tipos de coronavirus causan síntomas de resfriado común y los otros tres, afecciones graves de las vías respiratorias inferiores, incluida la neumonía: la COVID-19, el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) (identificado por primera vez en 2012 en Arabia Saudita) y el síndrome agudo respiratorio severo (SARS) (identificado por primera vez en 2002 en China). Estos coronavirus que causan infecciones respiratorias graves son patógenos zoonóticos, que comienzan en animales infectados y se transmiten de los animales a las personas (Tesini).

 

Cuadro clínico de la COVID-19

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas de la COVID-19 no son específicos y la presentación de la enfermedad puede variar desde ningún síntoma (asintomático) hasta neumonía grave y muerte. A partir del 20 de febrero de 2020 y con base en 55924 casos confirmados por laboratorio, los signos y síntomas típicos incluyen: fiebre (87.9%), tos seca (67.7%), fatiga (38.1%), producción de esputo (33.4%), falta de aliento (18.6 %), dolor de garganta (13.9%), dolor de cabeza (13.6%), mialgia o artralgia (14.8%), escalofríos (11.4%), náuseas o vómitos (5.0%), congestión nasal (4.8%), diarrea (3.7%), hemoptisis (0.9%) y congestión conjuntival (0.8%) (Bhatia).

La sintomatología también varía de un país a otro, como se observa en la siguiente tabla, donde se comparan signos y síntomas según su frecuencia dada en porcentajes (Nechar, Dolce, & Ribeiro, 2020):

 

Comparación en diferentes países de signos y síntomas de la COVID-19 según su frecuencia dada en porcentajes

 

El periodo de incubación (tiempo comprendido entre el momento de la infección hasta el comienzo de los síntomas) es en promedio de 5 a 6 días, con un rango de 1 a 14 días. Aproximadamente el 80% de los pacientes confirmados por laboratorio han tenido una enfermedad leve a moderada, que incluye casos de no neumonía y neumonía; el 13.8% tienen enfermedad grave (disnea, frecuencia respiratoria 30 por minuto, saturación de oxígeno en sangre 93%, relación PaO2 / FiO2 < 300, y / o infiltrados pulmonares > 50% del campo pulmonar dentro de las 24-48 horas), y 6.2% son críticos (insuficiencia respiratoria, shock séptico y falla de múltiples órganos) (Bhatia).

En la radiografía de tórax y en la tomografía la mayoría de los pacientes han mostrado afectación pulmonar bilateral, con lesiones localizadas principalmente en forma periférica y subpleural con distribución difusa. El patrón predominante anormal observado fue la opacificación bilateral (64 pacientes, 79%), periférica (44 pacientes, 54%), mal definida (66 pacientes, 81%) y en vidrio esmerilado (53 pacientes, 65%), involucrando principalmente los lóbulos inferiores derechos. En los exámenes de laboratorio se detectó leucocitosis en 26 pacientes (32%) y linfocitosis en 54 pacientes (67%). Las concentraciones de proteína C reactiva y proteína amiloide A sérica fueron elevadas en la mayoría de los pacientes (Bhatia).

 

Análisis homeopático de los síntomas de la COVID-19 y su repertorización

En general, para el tratamiento homeopático de las epidemias debe investigarse sus síntomas característicos (lo que se denomina el “genio epidémico”) por medio del estudio de varios pacientes afectados por la epidemia, repertorizar y tener una lista de medicamentos posibles para cada caso individual.

Desafortunadamente la sintomatología de la COVID-19 que hasta ahora se ha publicado está poco modalizada, y los casos tratados por los médicos homeópatas son muy limitados, lo que ha dificultado poder encontrar el genio epidémico. Sin embargo, se presenta a continuación una lista de los principales síntomas (en intensidad y frecuencia) reportados y su respectiva repertorización:

 

Nitidez en homeopatía de los principales síntomas reportados de la COVID-19

 

Repertorización en homeopatía de los principales síntomas de la COVID-19

 

Después de toda repertorización, el estudio en la materia médica de los principales medicamentos obtenidos determinará el indicado para el tratamiento de cada caso en particular. Como se comentó, debido a la falta de síntomas característicos de la epidemia, es difícil decidir cuál debe ser el medicamento preventivo. No obstante, diferentes escuelas de homeopatía consideran que Bryonia alba es el medicamento más indicado para evitar o atenuar los síntomas al tomarlo previamente. Hay que tener en cuenta que, si el paciente se está tratando con un medicamento homeopático recetado por un médico homeópata unicista, este será su mejor preventivo y, más aún, si cubre los principales síntomas de la COVID-19. El tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas va equilibrando el organismo y lo va haciendo más apto para defenderse de las enfermedades agudas.

 

Medicamentos homeopáticos para la COVID-19

Se estudian a continuación algunos de los principales medicamentos para la COVID-19, según la anterior repertorización, haciendo hincapié en los síntomas de la epidemia y las diferencias entre ellos. En orden, son los siguiente:

  1. Aconitum.
  2. Belladonna.
  3. Bryonia.
  4. Natrum muriaticum.
  5. Nux vomica.
  6. Mercurius solubilis.
  7. Ipecacuana.
  8. Phosphorus.
  9. Arsenicum album.
  10. Pulsatilla.
  11. Lycopodium.
  12. Sulphur.

Los seis primeros medicamentos están más indicados en la etapa inicial de la enfermedad y los siguientes en una etapa posterior, aunque con variabilidad en ello, siempre aplicando los principios de la semejanza y de la individualidad.

 

Aconitum

Coriza con muchos estornudos después de exposición al aire frío y seco. Generalmente la noche que sigue a esta exposición hay gran sequedad de la nariz con muchos estornudos y poco o muy poco derrame acuoso. La coriza de Aconitum es del tipo agudo al principio; solo un remedio puede comparársele, Camphora, que también tiene un comienzo súbito luego de un cambio brusco de tiempo, con postración completa, frío intenso en todo el cuerpo, sin deseo de ser tapado (Lathoud).

Presenta fiebre alta precedida de escalofrío, seca, sin sudores, con piel roja y caliente, manos calientes y pies fríos, cara roja y caliente de un lado y pálida y fría del otro, y sed ardiente de grandes cantidades de agua fría (Vijnovsky). El escalofrío de Aconitum dura poco, apareciendo entonces rápidamente el estado de calor. La piel está caliente y seca, nunca húmeda, sin transpiración, y cuando ésta aparece la indicación del remedio cesa (Vannier). El pulso es frecuente, lleno, duro (Dewey).

Es el remedio en la primera etapa de la neumonía, y una gran indicación es su comienzo brusco, especialmente si ocurre en personas jóvenes pletóricas que están llenas de vida y vigor (Dewey). Neumonía en el pulmón izquierdo, en el lóbulo superior; generalmente como consecuencia de una exposición al frío seco, aunque puede no haber causa visible. Todo el cuadro está peor alrededor de medianoche, y se acompaña de intensa agitación y ansiedad, con gran miedo a morir (Vijnovsky).

Dolores en el pecho agudo, lancinante, ardiente, que obligan al enfermo a acostarse de espaldas. No puede acostarse de costado, sobre todo del lado afectado, pues el dolor aumenta (Lathoud). Tos dolorosa, seca, molesta; puede haber alguna expectoración y, si hay, es acuosa y espumosa, y puede estar pintada de sangre, pero no espesa. La expectoración espesa indica que la exudación comienza, y Aconitum ya no será el remedio (Dewey). Respiración acelerada, ansiosa durante la fiebre, dificultosa durante la fiebre, impedida u obstruida por punzadas en el pecho (Schroyens).

 

Belladonna

La principal indicación de Belladona surge en procesos agudos de aparición brusca y violenta (Vijnovsky). Gran sequedad de la nariz. Estornudos frecuentes, con cosquilleos en las fosas nasales. Descarga de mucosidad nasal mezclada con sangre. Gran sequedad de las fauces y la garganta, con ardor y raspadura. Durante la deglución, sensación en la garganta como si fuera demasiado angosta o estirada, como si nada pudiera pasar adecuadamente. Constricción en la garganta que se extiende hacia el estómago. Voz ronca y hueca, afonía (Cowperthwaite).

Escalofríos que comienzan en los brazos (en Aconitum comienzan en los pies y van hasta la cabeza), con los pies extremadamente fríos. El estado de calor aparece bruscamente. La piel está caliente y característicamente “irradia calor” que se percibe a distancia. Al mismo tiempo se observa una distensión considerable en los vasos superficiales, batimiento de los temporales y carótidas, la cara está muy roja y al destapar al enfermo se le encuentra transpirando. La transpiración acusa la declinación de la fiebre y se manifiesta casi siempre sobre las partes cubiertas, tiene olor penetrante y mancha la ropa de amarillo. El pulso es rápido, frecuente, brincón, “duro como grano de plomo”; este es un pulso en hilo de hierro. El “abatimiento” es la gran característica de Belladona (en Aconitum es la agitación), esto puede dar lugar a una excitación considerable cuando el enfermo tiene delirio (Vannier). El delirio a menudo es violento y con toda clase de alucinaciones, sobre todo visuales (Vijnovsky).

Tos seca, corta, intensa, espasmódica, perruna, cuando está acostado, más por la noche que durante el día, por efecto de presión, como si una partícula de alguna cosa, un poco de polvo, algo de alimento, una gota de agua se interpusiera en la laringe y le hace toser. Este es un remedio para la tos convulsa (tosferina), con espasmos de la laringe que provocan las convulsiones y dificultades para respirar. Finalmente, después de larga tos, se produce la expectoración de un poco de sangre o de un poco de mucus blanco y delgado, consecuencia de la violenta agitación que la tos provoca en los conductos del aire. Tan pronto como su gran violencia y el gran esfuerzo han provocado un poco de mucus, el paciente se tranquiliza breve tiempo y deja de toser. Pero durante el periodo de descanso la laringe y la tráquea y los conductos del aire se van secando cada vez más y finalmente empiezan a cosquillear y llega el espasmo, arcadas y a veces vomita. Pasa otro breve intervalo y se produce otro ataque (kent). Presenta una respiración irregular, acelerada o lenta, superficial, estridulosa, sibilante (Schroyens).

 

Bryonia

Gripa con cefalea intensa, postración, coriza, garganta roja, anorexia y escalofríos que comienzan en las puntas de los dedos y en los labios (Vijnovsky). Indicado cuando hay una gran sequedad en la mucosa nasal con estornudos y ronquera o, más frecuente, cuando la secreción es amarilla y espesa (Farrington).

El escalofrío de Bryonia se caracteriza por la presencia de dos signos particulares: una sed intensa por grandes cantidades de agua fría que el enfermo bebe a grandes intervalos; y un dolor de cabeza violento como si la cabeza fuera a estallar, aumentando por el menor esfuerzo: mover los ojos o ir a evacuar exagera considerablemente el dolor. Desde que el estado de calor aparece, la tos, la sed y los dolores aumentan. Cuando el calor se atenúa, la transpiración aparece intensamente y su característica esencial es ser oleosa y de mal olor (Vannier). El pulso es frecuente, duro y tenso, muy parecido al que encontramos en Aconitum (Farrington).

Bryonia es útil en la neumonía, sobre todo si hay localización derecha (Lathoud). No es correcto darlo al principio de la enfermedad… estando indicado después de Aconitum, cuando se presenta el siguiente cuadro: la fiebre continúa, pero la piel no está tan caliente, ni la cara tan roja, ni presenta tanta inquietud el enfermo, como cuando conviene el uso de Aconitum. El paciente está más sosegado, pero su rostro y sus actitudes, revelan ansiedad. En Bryonia, la ansiedad que revela el rostro, no es ansiedad mental, sino el resultado de la compresión pulmonar; esto debe tenerse siempre en cuenta (Farrington).

Generalmente, cuando Bryonia está indicado, hay también pleuresía, estando así apropiado para la pleuro-neumonía, experimentando dolores agudos en el pecho (Farrington). El paciente no puede mover una mano ni un pie; el dolor (punzante) se hace sentir principalmente en el pulmón derecho y el paciente está obligado a apoyarse sobre el lado derecho o sobre la espalda y teme a cualquier movimiento. Cada respiración provoca intenso dolor, ya se trate de pleuroneumonía o de una neumonía simple. Pero vemos al paciente Bryonia descansando sobre el lado afectado, sobre el lado dolorido, a fin de disminuir el movimiento que la respiración causa; y muy a menudo pondrá una mano sobre ella para comprobar si la puede mantener inmóvil (kent).

Tos seca, espasmódica, convulsa (tos ferina), que le sacude todo el cuerpo y lo hace saltar en la cama involuntariamente. El paciente Bryonia al toser se sienta y se agarra la cabeza o el pecho, se aprieta el pecho con las dos manos, siente como si el pecho se le partiera en pedazos al toser (kent). La tos que bajo la acción de Aconitum era seca y molesta, con expectoración espumosa, acaso siga siendo molesta, pero es más floja y húmeda; en Bryonia hay muy poca expectoración todavía, pero ésta es amarillenta o estriada de sangre (Farrington). La respiración de Bryonia es anhelante, muy rápida y corta, porque la respiración profunda aumenta los dolores; el paciente desea respirar profundamente, necesita una respiración profunda, pero ésta le hace doler mucho (kent).

 

Natrum muriaticum

Esta indicado en los catarros con secreción anormal en cantidad, más bien que en calidad, esta hipersecreción de moco va acompañada de paroxismos de estornudos; la fluxión alterna con el coriza seco. Por toda exposición al aire frío, el enfermo coge catarro, las alas de la nariz son propensas a irritarse y a ponerse sensibles. Casi siempre, en el catarro de Natrum muriaticum hay pérdida del olfato, y en el catarro agudo pérdida del sabor. Las tonsilas con frecuencia están muy rojas, la úvula está alargada probablemente por la relajación de sus músculos. Hay una sensación constante como de un tapón en la garganta y el enfermo se sofoca con facilidad al deglutir; la lengua está cubierta de manchas insulares (Farrington).

Es bien conocida la aplicación de Natrum muriaticum en la fiebre intermitente (aquella con periodos afebriles menores de un día). Aquí comparte sus éxitos con Cinchona y Arsenicum. Natrum muriaticum debe ser estudiado cuando el escalofrío se presenta como característico entre las diez y las once de la mañana. Se inicia en la parte baja del dorso en los pies; va acompañado algunas veces de sed y dolores en todo el cuerpo; en ocasiones la urticaria complica el caso, la fiebre generalmente es violenta, la sed aumenta con la fiebre, la cefalalgia llega a ser cada vez más pulsátil; tan intensa es la congestión cerebral, que en ocasiones el enfermo se pone delirante. Poco a poco el sudor se presenta en forma copiosa, mejorando el dolor de cabeza y los demás síntomas (Farrington).

La tos es originada por la acumulación de moco claro en las ventanas posteriores de la nariz, la faringe y laringe. Naturalmente hay ronquera. Otra forma de tos que requiere el uso de Natrum muriaticum, es la que se origina por cosquilleo en la garganta o en el epigastrio. Esta tos va acompañada de una cefalalgia a reventar, en este caso debemos recordar a Bryonia; algunas veces hay expulsión involuntaria de orina, como sucede en Scilla y Causticum, habiendo también con frecuencia, dolores aguijoneantes en el hígado (Farrington). Presenta respiración dificultosa: durante el escalofrío, después de un esfuerzo, después de medianoche (a las 2 horas), imposible acostado, mejor sentado erguido y mejor al aire libre (Schroyens).

 

Nux vomica

Se acomoda a los estados iniciales del coriza ordinario, particularmente cuando ha sido causado por una temperatura fría y seca, o por sentarse en lugares fríos, por ejemplo, una escalera de piedra; la molestia va asociada a estornudos, atracamiento (obstrucción) de la nariz por la noche y en el aire libre; con escurrimiento fluido durante el día y en una habitación caliente; hay lagrimeo y sensación de desolladura y arañamiento en la garganta; los síntomas van asociados a un dolorimiento en todo el cuerpo y escalofrío que se produce por el movimiento, aun cuando el enfermo esté bien arropado en su cama (Farrington).

Escalofríos, aún con alta fiebre… “Intenso calor, todo el cuerpo está invadido por un calor quemante, sobre todo la cara está caliente y roja y, sin embargo, el paciente no puede moverse o destaparse en lo más mínimo sin experimentar escalofríos.” Este estado febril es de observación común y cede a Nux vomica con una prontitud que llenaría de gozo el corazón de alguien como Lippe, sin importar cuál sea el nombre de la fiebre… Me llevó años aprender el valor de este síntoma, porque yo era rutinario y pensaba que Aconitum o Belladona, o ambos en alternancia, tenían que administrarse en todos los casos en que existiera fiebre elevada (Nash).

Tos seca, dolorosa, persistente, desesperante o angustiante, violenta, paroxística, espasmódica, sofocante, durante la fiebre, por aspereza o cosquilleo en la laringe o en la tráquea o en el pecho, por carraspera en laringe, por la mañana (en la cama, al despertar), después de medianoche hasta el amanecer, al enfriarse, después de comer, mejora por bebidas calientes. Expectoración sanguinolenta (oscura, por la mañana en la cama), con gusto agrio. Respiración dificultosa y detenida durante la tos (Schroyens).

 

Mercurius solubilis

Encontraremos indicado a Mercurius en los catarros nasales y de la garganta que han sido provocados por el tiempo frío húmedo o por el aire frío y húmedo de la tarde. Hay comezón en la nariz, arde ésta y se siente tapada; juntamente con esto, hay un coriza con secreción delgada. La garganta se siente desollada y dolorida; y dolor en diferentes articulaciones. Hay otra forma de coriza en la que podemos hacer uso de Mercurius, y es cuando el catarro está “maduro” y la descarga nasal es verde-amarillenta y muco-purulenta (Farrington). La lengua, ancha, ostenta estar recubierta de una saburra amarillenta en la parte posterior y guarda la impresión de los dientes, el aliento es fétido, la salivación es considerable y aun cuando la boca está húmeda, el enfermo de Mercurius está sediento (Vannier).

Los síntomas febriles de Mercurius son muy notables, especialmente en lo que se refiere a la transpiración. Pero el escalofrío también es peculiar, según lo he observado. No es un escalofrío con estremecimiento, sino simplemente un escalofrío a flor de piel. A menudo este escalofrío representa el primer síntoma de un enfriamiento que, desatendido, puede dar lugar a un coriza, una angina, una bronquitis y hasta una neumonía; pero una dosis de Mercurius, si se la toma al comienzo, puede evitar todos esos problemas. El escalofrío es experimentado con mayor frecuencia al atardecer y aumenta por la noche si no se lo ha hecho desaparecer con Mercurius. También alterna con oleadas de calor: primero escalofríos, luego calor, y nuevamente escalofríos, etc., como sucede con Arsenicum. A menudo se lo siente solamente en partes aisladas… Pasemos ahora a la transpiración. Es copiosa y no alivia, como generalmente calman los sudores de las enfermedades inflamatorias, sino que, por el contrario, los trastornos se acrecientan con la transpiración (Tilia)… Cualquier enfermedad donde esté presente esta sudación profusa y persistente que no produce alivio, Mercurius es el primer remedio en que debemos pensar (Nash).

Mercurius está indicado en la neumonía cuando el pulmón derecho es el afectado y están presentes los síntomas ictéricos. La piel tiene un color amarillento y hay agudos dolores punzantes a través de la base del pulmón derecho (Farrington). La tos de Mercurius, como la de Bryonia, es seca pero espasmódica y dolorosa; aparece más bien en la tarde o la noche que en el día. Se acompaña de una expectoración mucopurulenta, espesa, que presenta tres caracteres: amarilla, verdosa y generalmente salada. El paciente presenta dolores localizados en la base derecha. Son agudos e impiden al sujeto acostarse sobre el lado derecho (Bryonia está obligado a acostarse sobre el lado doloroso) (Vannier). Respiración dificultosa: espasmódica, acostado le es imposible, después de un esfuerzo, al ascender, al caminar, por el aire frío (Schroyens).

 

Ipecacuana

Coriza con nariz tapada durante la noche (tanto que el paciente no puede respirar por ella), secreción mucosa, muchos estornudos, epistaxis de sangre roja clara, pérdida del olfato, extendiéndose rápidamente la inflamación por la tráquea y los bronquios con sofocación y estableciéndose en el pecho (kent).

Está indicado con particularidad cuando el escalofrío es corto y va seguido de una prolongada fiebre con náuseas y vómitos. Fiebre especialmente de tipo intermitente (Farrington). Escalofrío corto, con horripilación y frío glacial, con sudores fríos en manos y pies; sólo tiene sed durante el escalofrío. Calor casi ardiente por todo el cuerpo salvo en extremidades que están frías; este estado de calor es a veces muy largo. Sudores casi siempre parciales (Lathoud).

Indicado en el período de estado de la neumonía, con fiebre en meseta (o sin fiebre), y con gran predominio de la tos. Tos espasmódica, paroxística, sofocante, atormentadora, incesante, violenta, brusca, ruidosa, generalmente sin expectoración; acompañada de náuseas constantes y persistentes que no desaparecen después de vomitar (con la lengua siempre limpia), vómitos, llanto, cefalea, cara cianótica o roja o pálida, epistaxis, sudores, rigidez en el cuerpo o convulsiones (Vijnovsky). Respiración ansiosa, dificultosa, profunda, suspirosa, estertorosa, sibilante, asmática, con ataques de sofocación, detenida durante la tos, impedida por espasmos del pecho (Schroyens).

Ipecacuana es uno de los mejores remedios que tenemos para la bronquitis capilar (o bronquiolitis) en los niños (o en ancianos caquécticos), especialmente si es producida en una atmosfera húmeda y caliente. Hay una gran acumulación de moco en los bronquios; a la auscultación se perciben estertores en todo el pecho, tanto atrás como adelante; la tos es espasmódica y se acompaña ordinariamente de vómitos de flemas. Puede haber fiebre y aún seguir indicada Ipecacuana (Farrington).

Quiero advertir a ustedes que hay dos o tres cambios de síntomas que reclamarán medicamentos concordantes. Uno de estos cambios exigirá el uso de Antimonium tartaricum y será cuando la tos se produzca cada vez con menos frecuencia, sin que esto sea por la disminución del moco en los bronquios, aun cuando la mamá así lo crea; el pecho está de más amodorrado (adormecido). Al prescribir Antimominum tartaricum en tales casos, debe darse en dosis frecuentes hasta que la tos aumente (Farrington). La característica de Antimonium tartaricum reside en una asfixia intensa, debido a la gran acumulación de mucosidades en bronquios y pulmones, con muchos estertores, pero nada de expectoración; con cianosis, tos espasmódica y sofocante, vómitos, gran debilidad y somnolencia constante (Vannier).

Otros cambios pueden requerir el uso de Phosphorus. Este deberá darse cuando los síntomas inflamatorios aumentan; el tejido pulmonar es atacado y la neumonía se presenta. Entonces Ipecacuana dejará de ser el medicamento. Los que ejercen en las regiones más frías del país, se encontrarán con frecuencia estos catarros, y, con Aconitum, Ipecacuana, Antimonium tartaricum y Phosphorus podrán atender a la gran mayoría de sus pacientes. Pueden todavía ser necesarios otros medicamentos. En algunos casos Antimonium tartaricum, aunque aparentemente bien indicado, no hará desaparecer los síntomas; entonces podremos recurrir a Sulphur que produce en el hombre sano un catarro bronquial con estertores fuertes en todo el pecho, especialmente en el pulmón izquierdo. Está indicado con particularidad, cuando hay atelectasia. He usado Sulphur en tales casos, con éxito completo (Farrington).

 

Phosphorus

Coriza sin secreción o alternando con fluyente, con lagrimeo, cefalea, dolorimiento e inflamación de la garganta, inflamación de la laringe y ronquera (Schroyens). Agrava por el frío, al aire frío. Todos los resfríos se establecen en el pecho. Después de cada resfrío, muchos estertores y tos seca, en personas que son débiles, pálidas, enfermas y propensas a hemorragias (kent).

Presenta escalofríos con hambre y sin sed; fiebre quemante, ardiente, peor de noche (con hambre), con sed ardiente, inextinguible, de grandes cantidades por vez, de bebidas frías, a menudo con vómitos casi de inmediato; sudores nocturnos o de mañana, más en pies, manos y cabeza (Vijnovsky). El pulso es rápido y suave como el de Ferrum phosphoricum, pero el estado del enfermo es mucho más grave (Vannier).

Phosphorus comúnmente sigue a Bryonia en la neumonía, y es complementario (Dewey). Ataca con preferencia la mitad inferior del pulmón derecho (Nash). Sensación de ardor o calor en el interior del hemitórax afectado y entre los omóplatos, y en palmas de manos y plantas de pies (Vijnovsky). Dolor ardiente, como en carne viva o punzante en el pecho durante la tos; debe sostener el pecho con ambas manos al toser. Tos jadeante, agotadora, que sacude todo el cuerpo. Siempre la expectoración de Phosphorus es más o menos hemoptoica: su característica es “esputo enmohecido” por oposición al esputo jugoso de ciruela pasa que corresponde casi siempre a Arsenicum (Vannier). Tos seca al principio, y después con expectoración copiosa, mucosa, viscosa, amarilla, verdosa, purulenta, sanguinolenta y de gusto dulzón; “el característico consiste en moco amarillo, con estrías de sangre abundante” (Farrington).

Respiración difícil, acompañada de tos, que agrava acostado sobre el lado izquierdo y mejoría sobre el derecho. Aleteo nasal (Vijnovsky). Constricción del pecho, como oprimido o como si estuviera vendado o atado fuertemente con un cordón (kent). Phosphorus presenta una “sofocación intensa”, pero el estado de asfixia cianótica característica de Antimonium tartaricum no existe ya. La tos domina sobre todo la situación (Vannier).

 

Arsenicum album

El enfermo parece desde el principio gravemente atacado, pero se manifiestan los síntomas característicos muy insidiosamente. La gripe o influenza principia por dolores ardorosos en la faringe y laringe, siempre mejorados por las bebidas o aplicaciones caliente, coriza poco abundante, acuoso, quemante y excoriante, así como sensación de frío generalizado. Algunas veces el principio se anuncia por una pérdida del apetito (Vannier).

El escalofrío de Arsenicum se presenta entre medianoche y las tres de la mañana, y una hora después de mediodía. Durante el escalofrío el enfermo no tiene nunca sed y se mejora por el calor externo. El enfermo desea estar cubierto, caliente, pero al mismo tiempo quiere aire fresco, así también se comprobará esta forma de apariencia paradójica: un montón de frazadas o sarapes sobre la cama y la ventana de la habitación abierta. Desde que la fiebre aparece el enfermo se siente arder (recuérdese los dolores quemantes de Arsenicum “como por carbones ardientes”). Tiene sed de agua fría constante y de sorbos pequeños, en lugar de beber grandes cantidades a largos intervalos como en Bryonia. Tan pronto como el agua es calentada en el estómago, en seguida la vomita. Por último, aparecen los sudores que son abundantes, fríos y viscosos (Vannier).

El paciente presenta una gran postración, a pesar de lo cual se mueve y cambia de posición constantemente, con gran inquietud, enorme ansiedad, miedo a morir y deseo de compañía (Vijnovsky). Como Aconitum, Arsenicum album tiene temor a morir, pero no predice el enfermo la hora de su muerte, dice que está perdido, porque se cree “incurable” y rehúsa todo remedio al cual le niega valor. La agitación y la ansiedad de Arsenicum album aparece por la noche, entre medianoche y las tres de la mañana, de preferencia a la una de la mañana (Vannier).

Arsenicum está indicado en afecciones pulmonares agudas graves (neumonías o bronconeumonías), con predominio de la disnea, que aparece o se agrava después de medianoche, y especialmente a las dos o de una a tres horas, no puede estar acostado y está mejor sentado e inclinado hacia adelante, le es imposible respirar profundamente y tiene la sensación como si la disnea fuera provocada por polvo o humo. La tos es agotadora, peor después de beber, y la expectoración es escasa, a veces como jugo de ciruelas o espumosa. Puede haber un dolor fijo, lancinante, en el tercio superior o vértice del pulmón derecho (Vijnovsky). Tos seca o suelta, atormentadora, agotadora, asmática, cortante (Schroyens).

 

Pulsatilla

Está indicado en los estados avanzados de un catarro; no debe ser dado en el comienzo, a menos que el temperamento y otros síntomas lo decidan, porque el estornudo y el flujo seroso excoriante, no son síntomas característicos de Pulsatilla. Pero cuando se trata de un catarro nasal “maduro”, esto es, cuando el flujo nasal es grueso, moco purulento, amarillento o verde-amarillento, y nada excoriante, se tiene un cuadro perfecto de Pulsatilla… Además de los síntomas ya mencionados, hay todavía otro: la pérdida del sabor y del olfato (Farrington).

La fiebre persiste, no elevada, alrededor de 38°; pero el sujeto presenta escalofríos, frecuentemente más intensos de un lado, siempre más marcados en una habitación caliente y siempre a las cuatro de la tarde. Por la mañana, ante el enfermo, se pensará: tiene una gran mejoría, volveré dentro de tres o cuatro días, clínicamente no tiene nada; esa misma tarde el enfermo presentará escalofríos y como a las cuatro la temperatura aumenta… No obstante, la ausencia de sed es la regla. Los sudores frecuentemente son unilaterales, más marcados a la izquierda, aparecen generalmente por la noche o la mañana, y cesan cuando el enfermo se despierta. El pulso es débil, pequeño y acelerado (Vannier).

En la bronconeumonía, este es un sujeto que está enfermo durante diez días, después se establece un descenso, se piensa que todo ha terminado, pero existen algunos pequeños estertores finos en un pulmón, sea en el izquierdo, sea en el derecho, o se sitúan en la base; la temperatura nuevamente se eleva, parece que se va a producir un nuevo foco y todo se lleva a cabo en siete u ocho horas… Se observará adelgazamiento progresivo del enfermo, una temperatura inestable, sudores abundantes; tos seca por la noche, que le impedirá dormir y le obliga a sentarse en su cama, haciéndose la tos húmeda por la mañana; y expectoración de mucosidades amarillas, espesas y ligeramente viscosas (Vannier). Respiración dificultosa: durante la fiebre, al caminar rápidamente, después de comer, en una habitación caliente, quiere puertas y ventanas abiertas, y mejora al aire libre (Schroyens). Tiene tendencia a la cianosis, las uñas están amoratadas, las manos cianóticas, y pueden haber manifestaciones de piohemia (septicemia con producción de focos secundarios de supuración) (Vannier).

También se encontrará la variabilidad característica de los síntomas de Pulsatilla: la temperatura es oscilante; luego el enfermo tiene escalofrío, luego ya no; aparecen oleadas de calor y después desaparecen. La tos y los esputos son variables: el enfermo toserá durante una o dos noches, después no toserá en las noches siguientes; la expectoración es un día abundante, al otro día casi inexistente. El apetito es irregular. Una sola cosa persiste y es característica: la ausencia de sed (Vannier).

 

Lycopodium

Catarro nasal violento, con hinchazón de la nariz y descarga ácida (Arsenicum, Cepa, Mercurius corrosivo). La descarga icorosa (serosidad fétida) de la nariz empieza en la fosa derecha. Nariz congestionada, de noche, no puede respirar a través de ella (Nux vomica), con resequedad excesiva, al atardecer. Olfacción extremadamente sensible (Cowperthwaite).

En los estados febriles nos lo encontramos algunas veces indicado por el escalofrío que se presenta entre las tres y las cuatro de la tarde cada tercer día o diariamente. Este frío va seguido de sudor sin calor intermediario; o puede caracterizarse el caso por el escalofrío que es presenta a la misma hora, acompañado de vómitos agrios, con o sin calor. El pulso de Lycopodium no es muy característico; en las experimentaciones, fue muy poco cambiable, salvo que su frecuencia está ligeramente aumentada hacia la tarde (Farrington). Fiebre continua (cuando las variaciones diarias son menores de 1° C, sin bajar nunca a la temperatura normal) o remitente (fiebre palúdica con exacerbaciones y remisiones, pero sin intervalos apiréticos o de muy breve duración) al anochecer, paroxística de breves ataques, ardiente a las 4 pm (durando varias horas) o al anochecer, escalofrío seguido de calor o escalofrío seguido de transpiración sin intervenir el calor (Schroyens).

Lycopodium muchas veces ha salvado casos de neumonía desatendidos, mal tratados o imperfectamente curados de una casi segura evolución hacia la tuberculosis. Puede estar indicado también para las últimas etapas de la enfermedad aguda, especialmente si surgen complicaciones hepáticas y, en tal caso, como es habitual, el proceso neumónico probablemente asiente en el pulmón derecho. La enfermedad ha pasado la etapa congestiva, la etapa de hepatización y está tratando penosamente de tomar un curso favorable hacia la etapa de resolución. Es precisamente en este momento cuando muchos pacientes mueren, porque no se produce una expectoración fácil ni una completa resorción del material patológico. Hay una extrema disnea; la tos resuena como si todo el parénquima pulmonar estuviera reblandecido y ni siquiera la expectoración de bocanadas del exudado produce alivio; expectora abundante materia espesa, amarilla o amarillo grisácea, purulenta (a veces fétida) y de sabor salado, tiene muchos rales (ruidos) en el pecho, la respiración es superficial y las alas de la nariz están dilatadas al máximo y animadas de una especie de movimiento de aleteo. Este es el momento en que Lycopodium hace maravillas (Nash).

Tos seca, día y noche, con dolorimiento en la región del estómago, al atardecer antes de dormir, por cosquilleo en la laringe como por una pluma, como por humo de azufre en la laringe, al respirar profundamente. Tos violenta con opresión en el pecho (Phosphorus). Respiración dificultosa, especialmente al dormir, como si hubiera inhalado humos de azufre (Arsenicum, China), o como si el pecho estuviera comprimido por un alambre (Cowperthwaite). Después de salir de la neumonía, la tos seca y molesta sigue durante mucho tiempo, o sigue habiendo fuertes silbidos y respiración asmática (kent).

 

Sulphur

Coriza agudo con estremecimientos de frío, frecuentes estornudos sobre todo de mañana y al anochecer; con secreción especialmente a la mañana, que puede ser acuosa, excoriarte, ardiente, o espesa, amarillenta y fétida; con cabeza caliente y pies fríos, obstrucción nasal (a menudo unilateral) peor en una habitación calurosa, y ardor quemante en la mucosa nasal; con pérdida del gusto y del olfato, sin apetito y con sed. Indicado en casos oligosintomáticos, cuando el remedio bien elegido no actúa (estimulando la reactividad orgánica y aclarando el caso, sobre todo en problemas agudos), en las convalecencias prolongadas y en las recaídas. Dice Allen: “El paciente parece estar casi bien, cuando la enfermedad reaparece una y otra vez” (Vijnovsky).

Está indicado cuando la fiebre es de tipo remitente o continuo. Puede ser administrado después de Aconitum, en las fiebres puramente sínocas (fiebre continua simple), cuando a pesar del uso de este medicamento la piel permanece seca y caliente, no habiendo reacción ni sudor crítico que produzca el alivio deseado. La fiebre continúa durante horas y días enteros, de ahí su nombre de fiebre continua. O puede ser del tipo llamado “continuoremitente”, es decir, hay una exacerbación por la noche y un descenso ligero por la mañana, pero sin intervalos de apirexia completa. Podemos hacer uso de Sulphur cuando esta fiebre se acerca al estado tifódico, guiados por los síntomas siguientes: el enfermo empieza a ponerse somnoliento; la lengua está seca y roja en los bordes y la punta, respondiendo el enfermo a las preguntas con mucha lentitud y torpeza; el enfermo literalmente está ardiendo en fiebre, debiéndose estos síntomas a las oxidaciones exageradas en la economía. Sulphur obra maravillosamente en estos casos (Farrington).

Sulphur puede, algunas veces, prevenir la neumonía aliviando la hiperemia pulmonar que necesariamente precede al exudado plástico. Usándolo al principio de este padecimiento, se puede evitar, naturalmente siempre que esté indicado. Si fuera demasiado tarde para evitar esta enfermedad, puede aún hacerse uso de Sulphur cuando ha empezado el exudado, esto es, al principio del estado de hepatización. Todavía en este último caso, puede modificar el curso del padecimiento. Además, puede darse en los casos tórpidos para despertar la reacción, cuando la resolución no se verifica con la debida rapidez y se teme que degenere en tuberculosis. También puede usarse en la neumonía con tendencia a tomar un carácter tifódico, lentitud de la palabra, lengua seca, etc., así como en los últimos períodos de la neumonía, cuando los pulmones no vuelven a su estado normal y se teme que haya desintegración del tejido pulmonar. Hay estertores de todas clases; la expectoración es muco-purulenta; el enfermo tiene fiebre héctica, extenuación, etc. (Farrington).

Tos seca al anochecer y por la noche, suelta por la mañana, forzada, torturante, como por polvo, por irritación de la laringe y la tráquea, acostado en la cama; que le produce dolor en la cabeza, laringe, tráquea, pecho y región cervical. Expectoración de día solamente, por la mañana, mucosa, blanca amarillenta, verdosa, sanguinolenta, de olor a catarro antiguo. Respiración dificultosa: al anochecer y por la noche, después de hablar, al caminar, en una habitación caliente, y mejora al aire libre. Movimiento de las alas de la nariz como un abanico en la neumonía (Schroyens).

 

 

 

Referencias

Bhatia, M. (4 de Marzo de 2020). Asha Homeopathy. Obtenido de https://www.doctorbhatia.com/treatment/coronavirus-covid-19-symptoms-homeopathic-remedies-for-treatment-and-prophylaxis/?fbclid=IwAR1peZ1zsB_LscqhKZf7jda1gCCAi2EMG70SUujN2oVsReUQdVTPEX2GRbw&v=42983b05e2f2#_edn2

Cowperthwaite, A. (2003). Materia Médica y Terapéutica. New Delhi, India: Jain Publishers.

Dewey, W. (1992). Terapéutica Homeopática Práctica. New Delhi: Jain Publishers.

Farrington. (1982). Matería Médica Clínica. Buenos Aires: Albatros.

kent, J. (1982). Materia Médica Homeopática. México D. F.: F. Olmedo.

Lathoud. (1989). Materia Médica Homeopática. Buenos Aires: Albatros.

Nash, E. (1984). Fundamentos de Terapéutica Homeopática. Buenos Aires: El Ateneo.

Nechar, R., Dolce, R., & Ribeiro, A. (3 de abril de 2020). Asociación Médica Homeopática Brasilera. Obtenido de https://amhb.org.br/wp-content/uploads/2020/04/Estudo-Preliminar-do-Ge%CC%82nio-Epide%CC%82mico-capa-e-timbre-AMHB.pdf

Schroyens, F. (2009). Synthesis Esencial. New Delhi, India: Jain Publishers.

Tesini, B. (2020). Manual MSD. Obtenido de https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/virus-respiratorios/coronavirus-y-s%C3%ADndromes-respiratorios-agudos-covid-19,-mers-y-sars

Vannier, L. (1978). Terapéutica Homeopática. México D. F.: Porrua.

Vijnovsky, B. (1979). Tratamiento Homeopático de las Afecciones y Enfermedades Agudas. Buenos Aires.