3. Experimentación pura

Por Iván Navas. Agosto 13, 2017

 

Experimentación pura en homeopatía

 

Hahnemann continuó experimentando con otras sustancias en busca de sus propiedades curativas, primero en él mismo y posteriormente con un grupo de amigos, dando así origen a una nueva fase de investigación científica en medicina: la experimentación pura.

Experimentación, porque constituye un elemento de investigación con el que se trata de confirmar fenómenos observados en la naturaleza. En nuestro quehacer médico: después de observar, se plantea la hipótesis de una relación entre las drogas y los procesos morbosos, que se ha deducido de efectos terapéuticos conocidos por tradición o suposición, y después se reproducen esos fenómenos para ratificar o rectificar su relación (Sánchez, 1992, pág. 157). Dice Higinio G. Pérez:

“El método que deben seguir las ciencias naturales, como la medicina, es el inductivo, y sus medios de investigación para conquistar la verdad son: observación, hipótesis, experimentación y generalización. La inducción concluye de algunos casos particulares observados a todos los de la misma especie… Hahnemann para llegar a su descubrimiento se valió del método inductivo… La observación atenta y sagaz lo indujo a suponer (hipótesis) que los medicamentos habrían de obrar de algún modo en el organismo y, para conocer su acción, los experimentó en el hombre sano, y dedujo de la analogía de todos los casos observados la relación constante que existe entre la causa medicamento (puesta en contacto con el organismo sano) y el efecto que aquel produce en el mismo. El método empleado por Hahnemann no podía ser más preciso, seguro y eficaz: era enteramente lógico. Este mismo camino siguió en todas sus investigaciones y en sus aplicaciones que acabaron de comprobar la verdad que al principio fundó en una simple hipótesis” (Pérez, 1981, págs. 427-428).

Y Pura, debido a que se “realiza en el hombre, lo más sano que sea posible hallarlo, y con drogas en su estado simple o puro, esto es, más natural” (Sánchez, 1992, pág. 157). En el hombre y no en animales, ya que en estos últimos se desaprovechan los síntomas subjetivos que generalmente provocan los medicamentos en estudio, como las sensaciones, deseos y aversiones, cambios de humor, etc. Además, la constitución del animal es diferente a la humana y, por ende, los resultados de la investigación en una especie no pueden ser aplicados en la otra. En el sano y no en el enfermo, puesto que los síntomas que produce la droga en la experimentación se confundirían con los síntomas de la enfermedad que tiene el experimentador (la alopatía, en cambio, experimenta sus medicamentos en animales y en el hombre enfermo). Y con sustancias no compuestas, sino simples, puras, naturales, para poder conocer los efectos propios de cada una de ellas.

Hahnemann, en la nota del parágrafo 108 del Organón, reconoce no haber sido el primero en proponer la experimentación pura:

“Hasta donde yo sé, ningún médico durante un periodo de dos mil quinientos años pensó en esta tan necesaria y auténtica forma de probar los medicamentos en lo que se refiere a sus efectos puros y particulares sobre el estado de salud del ser humano, para establecer qué enfermedad puede ser curada por determinado medicamento, salvo el gran e inmortal Albrecht Von Haller (médico, anatomista, naturalista y botánico suizo, considerado el padre de la fisiología moderna, 1708 – 1777). Solamente él, si bien no fue médico práctico, vio antes que yo la necesidad de esto (ver prefacio de Pharmacopoea Helvetica, Basilea, 1771, fol. Pág. 12): “Probar primero el medicamento sin ningún otro agregado extraño en el cuerpo sano; después de haber comprobado su olor y gusto, administrar una pequeña cantidad; luego deberán observarse detalladamente los efectos: pulso, temperatura corporal, respiración y excrementos. Luego probar en el cuerpo enfermo, dejándose llevar por los fenómenos que se han observado en el cuerpo sano”. Pero nadie, ningún médico tuvo en cuenta o siguió estos consejos tan valiosos” (Hahnemann, 2008, pág. 250).

Las sustancias experimentadas en homeopatía se han obtenido de los diferentes reinos de la naturaleza, contándose actualmente con medicamentos en las siguientes proporciones: vegetal (50%), mineral (20%), animal (16%), fungi (8%), monera (3%), protista (1%) y de imponderables (Rayos X, Electricitas, Magnetis polus articus, Rayos de luna, etc.) (2%). De los reinos vegetal y animal, existen medicamentos preparados de productos fisiológicos (sarcodes) y de productos patológicos (nosodes) (Morales, 2007, págs. 23-36).

La experimentación en homeopatía se realiza con dos grupos de experimentadores, uno que toma la medicina a experimentar y el otro placebo (experimentación controlada o doble ciego[1]), ingiriendo cada integrante de los grupos una dosis diaria en ayunas. La medicina en estudio se da potenciada (por ejemplo, a la 30 C), hasta que produzca los primeros síntomas, suspendiéndose entonces su ingesta. Luego se recopila toda la información de los experimentadores que tomaron la medicina, creándose así la patogenesia del medicamento. La agrupación de todas las patogenesias o medicamentos investigados por medio de la experimentación pura forman la materia médica pura (Hahnemann, 2008, págs. 264-276).

A los síntomas se les da un valor según la frecuencia con que se presentaron en los experimentadores. Valor tres al síntoma que estuvo presente en todos o en la mayoría de los experimentadores y, además, ha sido re-experimentado y comprobado en los enfermos; valor dos al síntoma que aparece en un corto número de experimentadores, y ha sido re-experimentado y comprobado; y valor uno al síntoma que aparece en un solo experimentador, pero de manera muy destacada o que fue comprobado en el enfermo, o también al síntoma que no se registra en la experimentación, pero ha sido curado por el medicamento y observado por otros médicos (Kent, 1992, págs. 293-296).

Estos valores de los síntomas aparecen en el repertorio, libro cuyo contenido es un listado de síntomas ordenados alfabéticamente y clasificados por órganos o zonas del cuerpo, en el que cada uno incluye los medicamentos que lo producen, representando el medicamento, según el tipo de letra, el valor del síntoma en él. Generalmente se indica el de valor uno, en letra romana sin negrilla; el de valor dos, en letra itálica o bastardilla, y el de valor tres, en letra romana y en negrilla. El repertorio es una gran herramienta que facilita al homeópata unicista hallar el medicamento semejante del paciente.

No hay ningún riesgo para la salud al experimentar los medicamentos, por el contrario, tal como lo hace saber Kent en su novena observación, “los experimentadores sanos resultan siempre beneficiados por las experimentaciones o comprobaciones de medicamentos, siempre que estas sean dirigidas convenientemente” (Kent, 1992, pág. 323). Y Hahnemann, en la nota del parágrafo 141 del Organón, afirma:

“La experiencia nos enseña, que el organismo del experimentador se vuelve, debido a los diversos ataques sobre su estado sano, más apto para repeler todas las influencias externas enemigas de su constitución, así como de todos los agentes nocivos naturales y artificiales. Mediante los auto-ensayos con medicamentos moderados se hace más resistente a cualquier influencia negativa. Su salud se hace más inalterable. Según se puede ver por la experiencia, se hace más robusto[2]”  (Hahnemann, 2008, pág. 274).

Todas las personas en mayor o menor grado son susceptibles a la acción de las drogas preparadas homeopáticamente, necesitándose según el caso, una potencia más baja o más alta, o una o varias dosis, para sentir su efecto (Sánchez, 1992, págs. 157-158).

Actualmente han surgido medicamentos cuyos síntomas son producto del razonamiento y no de la experimentación pura, careciendo de todo fundamento científico. Hahnemann explica al respecto: “De una materia médica tal, debería excluirse todo lo que sea conjetura, suposición o invención. Todo deberá ser producto del lenguaje puro de la naturaleza honrada y cuidadosamente interrogada” (Hahnemann, 2008, pág. 276).

La experimentación pura, además de ser el medio para conocer los medicamentos, reafirma los principios homeopáticos. Proceso Sánchez Ortega (médico homeópata mexicano, 1919 – 2005) explica al respecto:

1. Los síntomas que se producen en la experimentación conforman cuadros similares a los que constituyen las enfermedades naturales (Ley de los semejantes).

2. Cada individuo reacciona en forma peculiar, en tiempo, intensidad y síntomas concomitantes (Individualidad morbosa).

3. De lo anterior se deduce la “predisposición” de cada ser, es decir, estados constitucionales que determinan una tendencia propia a reaccionar (Enfermedades crónicas miasmáticas).

4. Comprueba la unidad de acción del cuerpo humano, porque en todo momento hay reacción general del organismo, ocasionado por un solo medicamento (Totalidad sintomática, presente en la Individualidad morbosa y medicamentosa).

5. Enseña que cada droga tiene una forma específica de alterar la salud del hombre (Individualidad medicamentosa).

6. Aun las drogas en dosis imponderables pueden provocar reacciones intensas y totales en virtud de su energía (Dosis mínimas).

7. La energía de la droga desarmoniza la energía del organismo que lo mantiene en salud (Principio vital) (Sánchez, Introducción a la Medicina Homeopática, Teoría y Técnica, 1992, págs. 157-163).

Para una síntesis del tema, ver el “Resumen de los principios o fundamentos de la homeopatía“.

 

 

[1] La experimentación puede realizarse de diversas maneras, pero la experimentación controlada es la más viable para el propósito de la ciencia. En ella se tienen dos grupos de prueba: el de control o testigo y el experimental, que se someten a las mismas condiciones, excluyendo la variable que se ha elegido para el estudio; el grupo de control no es sometido a la variable, solo se somete al grupo experimental. Se observan los resultados y se registran las diferencias entre ambos grupos. Si el investigador nota una diferencia entre ambos grupos, entonces puede deducir una respuesta. (Nahle, 2007)

[2] “Nadie como Hahnemann puede dar testimonio de lo que aquí afirma. Nadie hizo más experimentaciones puras que él, 99 en total. Todas ellas se pueden ver en su Materia médica pura y en su Doctrina y tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas” (Hahnemann, 2004, pág. 302).

 

 

Referencias

Hahnemann, S. (2008). Organón del arte de curar. (R. Pirra, Trad.) Buenos Aires, Argentina: Copyright RGP.

Kent, J. (1992). Filosofía Homeopática. New Delhi, India: Jain Publishers.

Morales, R. (2007). Síntesis de farmacia homeopática. Farmacopraxia. Oaxaca, México: Carteles Editores-PGO.

Pérez, H. (1981). La filosofía de la medicina. México D. F., México: Olmedo.

Sánchez, P. (1992). Introducción a la Medicina Homeopática, Teoría y Técnica. México D. F., México: Novarte.