Arnica

Por Iván Navas. Octubre 11, 2020

Arnica montana

Arnica montana o de las montañas, Betonia de las montañas, Yerba o veneno del leopardo, Tabaco de los Alpes, de las montañas o de los Vosgos, es una planta de la familia de las compuestas, de raíz fibrosa, de color rojo parduzco por fuera y blanca interiormente; hojas radicales lanceoladas y opuestas de entre las cuales sale el tallo que es peludo y se eleva a 25 o 30 centímetros, y que lleva uno o dos pares de hojas opuestas, ovales y más pequeñas que las radicales; flor terminal, grande, de color amarillo oro, solitaria o acompañada algunas veces de flores laterales más pequeñas. Las flores son manchadas por los huevecillos de la Mosca del Arnica, por lo que debe tenerse cuidado de limpiarla. Su principio activo es la arnicina. Se prepara con 2 partes de raíz, 1 de hierba y 1 de flores, conforme a la regla 3. Hahnemann fue el primero en experimentarla dando su patogenesia en su “Materia Médica Pura” (Uribe).

Síntomas característicos

1. Trastornos por traumatismos, como: síntomas mentales, tristeza, insomnio, debilidad, hemorragia, parálisis, shock (choque), muerte aparente, inflamación y dolor en el ojo, ambliopía, diplopía, catarata, epistaxis, digestión lenta, vómito, diarrea o estreñimiento, inflamación de la vejiga, tumores en las mamas, metrorragia, aborto, hinchazón de los testículos, tos, inflamación de la pleura, dolor en el nervio ciático, inflamación de los nervios y de las articulaciones, y úlceras en piel. Por traumatismo en la cabeza o conmoción cerebral presenta: pérdida de la memoria, indiferencia, embotamiento, estupefacción, estupor, inconsciencia, convulsiones, vértigo, dolor de cabeza, inflamación del cerebro y las meninges, perdida de la visión y de la audición y de la voz. Trastornos crónicos por traumatismos.

Traumatismos: de conmoción, contusión, por sobreesfuerzo, por operación, con extravasaciones, fiebre traumática, de partes blandas, de los músculos, esguinces, dislocación, fractura de los huesos (fractura complicada), de ganglios. Heridas por: disparo, cortes, astillas, mordeduras; heridas: dolorosas, con hinchazón, sangrando libremente (después de una caída), con tendencia a cicatrizar lentamente. Profilaxis del tétanos.

“Aunque la aplicación de Arnica para los resultados de las contusiones abarca una amplia enumeración, solamente mencionaremos unas cuantas de las condiciones recientes para que sirvan de guía para su elección: golpes, contusiones y lesiones por instrumentos embotados; dolencia muscular después de las operaciones, por manipulación de las partes afectadas; dolores musculares y magullamiento después de excesivo ejercicio y cuando se ponen en juego músculos que no se habían ejercitado; palpitación y dolor del corazón después de un esfuerzo excesivo; meningitis e irritación meníngea a consecuencia de contusión; odontalgia a consecuencia de orificación o de cuña; hematuria, desordenes uterinos y hemorragias después de lesiones mecánicas, incluyendo el coito; amago de aborto después de una caída o golpe; después del alumbramiento, especialmente si se ha hecho uso del fórceps, para las sensaciones y condiciones de dolencia y magullamiento” (Pierce).

“Arnica está indicado en los efectos agudos y crónicos de las contusiones… En las contusiones simples cuando las equimosis están bien marcadas; en las contusiones cerebrales y espinales o cerebro-espinales es un medicamento sin igual… En los efectos crónicos de las contusiones se puede usar Arnica, en las enfermedades que, siendo aparentemente extrañas a la sintomatología del medicamento, reconocen, sin embargo, un origen traumático. No importa qué enfermedad sea, del cerebro, de los ojos, de los pulmones, de los nervios, si la causa productora ha sido una contusión la indicación de Arnica será correcta” (Farrington).

2. Estupor: por conmoción cerebral, durante la fiebre. Contesta: lentamente, como si estuviera inconsciente, después de contestar el estupor vuelve rápidamente. Delirio: murmurando, contesta lentamente, ella dice que está bien, con sopor, con somnolencia, durante el sueño, durante la cefalea, después de hemorragia. Inconsciencia: por conmoción cerebral, en shock por traumatismo, durante la fiebre y el escalofrío y la transpiración, durante el vértigo, al levantarse, durante el embarazo, pasajera.

“Cuando el enfermo está en cama por una afección zimótica, con fiebre violenta, o con fiebre luego de un accidente o herida, se torna muy postrado, estúpido e inconsciente; encuentra dificultad en responder con palabras correctas y apropiadas, y está siempre en un estado semicomatoso. Dice al médico: “Yo no acierto a que viene usted, yo no le he mandado a llamar, no estoy enfermo”. Dirá esto aun estando seriamente enfermo. Kent cuenta de un enfermo gravísimo que hacía poco había presentado una hematemesis de sangre negra y fluida, casi en el fin de su vida, que le dijo: “No estoy enfermo, no lo mandé llamar, váyase a su casa”; cuando gozaba de buena salud él era amigable, de buen corazón, lo conocía bien y complacido estrechaba su mano, pero ahora estaba irritado al verlo allí. Ese es el estado de shock, casi un delirio. Después de decir eso, el individuo cae en un estupor y comienza a murmurar entre dientes, quiere estar siempre solo y no quiere que se le hable ni se le toque” (Kent).

3. Ilusión de que está bien, dice que está bien cuando está muy enfermo, obstinado dice que no le pasa nada, con irritabilidad dice que no está enfermo y manda al doctor a su casa, en el delirio ella dice que está bien, rehúsa tomar la medicina. Con relación a esta ilusión, presenta: irritabilidad cuando le preguntan, cólera cuando le obligan a contestar, contesta con aversión o se rehúsa, aversión a la compasión de los demás y agrava por el consuelo.

“Es un síntoma muy importante para los pacientes Arnica. No es el paciente quien viene a consulta, es la esposa, por ejemplo, quien lo llama. Ella le pedirá ir a ver a su esposo, quien está muy enfermo, pero no quiere ver un doctor. Cuando usted llega y le pregunta al hombre que es lo que pasa, él le dirá: “No es nada, ya pasó”. Por ejemplo, cuando él vomita dice: “Ya ve, ya pasó, realmente no es nada, no se moleste”. Está enfermo y, sin embargo, dice que no hay nada malo en él. Incluso se siente bien. Entre más difícil y peligrosa es la situación, se siente mejor. Es un medicamento no sólo para traumatismos físicos sino también mentales” (Dockx & Kokelenberg).

“El paciente Arnica suele ser una persona dura, autoritaria y ególatra. Cree saberlo todo mejor que nadie y que por lo tanto no tiene nada que aprender. No quiere que le pregunten, no le gusta contestar: “todo lo contrario a un espíritu sereno, tranquilo y locuaz” (Hahnemann). Puede llegar a ser altanero, presuntuoso, despreciativo e insolente. Tan orgulloso que, aun estando enfermo, dice que está bien. A veces dice que está bien y está tan enfermo, que está obnubilado, estuporoso, como sucede en los cuadros agudos… Y es tan orgulloso, que se agrava por la conmiseración” (Bronfman).

4. Miedo: de ser tocado, del dolor, de ser tocado en la gota, de que se le acerquen otros (por miedo a que le toquen), de ser golpeado por quienes se le acercan, en un lugar público abarrotado, de ser sacudido, pensando en el coito (en una mujer), de caer (al girar la cabeza), de los médicos. Ansiedad de ser tocado. Aversión a ser tocado, ansiedad de ser tocado, irritabilidad cuando le tocan, gritos cuando le tocan, agravación y aversión a que se le acerquen las personas, aversión a la compañía (con los dolores, deseo de soledad). Sensible: al dolor, al tacto, al ruido (sensibilidad dolorosa), a todas las impresiones externas.

5. Dolor de dolorido o magullado: interna y externamente, en zonas, en partes sobre las que está acostado, en músculos, articulaciones, ganglios, durante el escalofrío y la fiebre, por movimiento, durante la tos. Dolor como: por un golpe, por una caída, por conmoción o si los huesos estuvieran rotos. Con relación a su dolor presenta: sensación de cama dura (todo sobre lo que se acuesta le parece demasiado duro); deseo de cambio de posición, que le mejora; inquietud: por dolor, revolviéndose en la cama, mejora por el movimiento.

“Una dolencia con sensación de magulladura, en todo el cuerpo o determinada parte, es otro síntoma pronunciado. Esta sensación es semejante a la que resulta de una contusión y pensaremos en Arnica ya sea sensación simplemente o realidad” (Pierce).

“Uno de sus mejores síntomas característicos es que “todo aquello sobre lo que está acostado parece demasiado duro” y debe cambiar sin cesar de posición para obtener alivio. Esto se debe a la sensación de dolor, como si estuviera magullado por todas partes” (Nash).

6. Hemorragias: por traumatismos, por daño mecánico, internamente, venosa, por las mucosas; de sangre: rojo brillante o negra, oscura, con coágulos o acuosa mezclada con coágulos, no coagula (hemofilia). Hemorragia: cerebral, de los ojos (conjuntiva, retiniana), de la boca (de las encías profusa después de extracción de dientes), de los pulmones, de la médula espinal, del ano, de la uretra. Epistaxis, en oído secreciones de sangre, vómitos de sangre, heces y orina sanguinolenta, expectoración sanguinolenta, transpiración sanguinolenta, metrorragia, menstruación copiosa, equimosis (por el más ligero golpe).

“Arnica afecta de tal manera los vasos sanguíneos, con particularidad los capilares, que hace posible la dilatación de estos pequeños vasos y la extravasación de la sangre. Este debilitamiento de las paredes capilares que permite la extravasación, explica el uso de Arnica en las afecciones traumáticas; así como también en los estados tifoideos” (Farrington).

“Manchas azules aparecen sobre la piel, y por dentro las mucosas sangran fácilmente, lo mismo las partes inflamadas. Está sujeto a afecciones catarrales, y si tiene tos sangra. La mucosidad que es expelida fuera del pecho y de la garganta contiene sangre, o muy pequeños coágulos. Lo mismo su orina, mana sangre de los distintos orificios del cuerpo” (Kent).

7. Gusto y exhalaciones con olor a huevos podridos, como: el gusto (agrava en la mañana), olor de la boca, eructos (en la mañana al levantarse), flatos, heces, expectoración y olor del cuerpo.

Síntomas importantes

1. Trastornos por: por shock o trauma mental, tras sufrir abusos sexuales (en niños), alcoholismo, postración mental, esfuerzo mental, excesos sexuales, excitación emocional, malas noticias, por pérdida monetaria, susto, prisa, cólera, rabia, pena, remordimientos.

2. Miedo de la muerte: de una muerte súbita, estando solo, por la noche, durante síntomas cardiacos. Miedo: de una enfermedad inminente (de ser incurable), de una enfermedad del corazón, a la sofocación (por la noche), de la apoplejía, de la parálisis, de ser herido, que paredes y edificios altos caigan sobre él, a los raids (o ataques) aéreos. Ilusiones: que va a morir, que tiene una enfermedad incurable, que tiene una enfermedad del corazón o que va a enfermar del él y morir. Sueños: que él está muriendo o que tiene que morir, de ser fulminado por un rayo, de ser enterrado vivo. Pensamientos y presentimientos de muerte.

“Arnica montana crece en las montañas, donde la vida es dura, se adaptan bien las personas rudas, endurecidas y ásperas. Donde es fácil caerse y golpearse. Donde las personas suelen ser hoscas, poco afectas al contacto y a la conversación… En el fondo de Arnica, hay hipersensibilidad, inseguridad y temor a la muerte. Teme que se le caigan las paredes y edificios encima (¿será la persistencia en sus entrañas del temor a que le caigan rocas encima, como cuando vivía en la montaña?). En fin, teme el infortunio, que parece ser para él, morir súbitamente y de un golpe. Relacionado con esta sensación, podemos ver uno de sus sueños: “que es enterrado vivo” (¿bajo una roca?) de noche, y por eso se levanta con opresión cardiaca, con la sensación de ser incurable. Además, es el único remedio que sueña que lo parte un rayo. Decididamente Arnica parece muy expuesto a los golpes y a las violencias exteriores, capaces de aplastarlo, golpearlo y matarlo en un instante. Por eso no es raro que le tema a la apoplejía” (Bronfman).

3. Fiebre: con calor febril intenso (de la cabeza y cara con cuerpo frío), interna, acompañado o seguido de escalofrío, con tiritón (agrava descubriéndose), continua, paroxística (ataques breves), reumática, traumática, amarilla, zimótica, séptica, tifoidea, del tifus (con aliento fétido y dice que no le pasa nada), al desvestirse por frialdad, después de abuso de quinina. Durante la fiebre presenta: estupor, inconsciencia, indiferencia, quejidos durmiendo, olor en la boca maloliente, gusto pútrido intermitente, dolor en estómago, vómitos ácidos, supresión de la orina, tos (seca), dolor desgarrador en los músculos, dolor de espalda, dolor en miembros superiores, hinchazón en las manos de los vasos sanguíneos.

4. Fiebre tifoidea, con: indiferencia, músculos doloridos, hemorrágica exudando sangre oscura tenue por los capilares, epistaxis, inflamación de los pulmones, diarrea involuntaria, micción involuntaria.

“Arnica frecuentemente encaja en ésta enfermedad muy hermosamente. Hay un estupor, una indiferencia a todo, los pacientes no saben que están enfermos e indiferentes; se duermen mientras contestan a las preguntas; la cabeza está caliente, el cuerpo frío, y una sensación de magullado en todo el cuerpo; el paciente se mueve en la cama buscando un lugar blando; las heces y la orina son involuntarias; hay equimosis y úlceras de decúbito, petequias aparecen en todo el cuerpo; finalmente llega un estado de estupor caracterizado por la caída del maxilar inferior. Los tres elementos de soporte del Arnica en ésta enfermedad son: primero, la sensación de magullado, adolorido, en todo el cuerpo; segundo, las equimosis; y tercero, las heces y la orina involuntarias. Ningún otro medicamento tiene estas tres características” (Dewey, 2002).

5. Abscesos: agudos o crónicos, recurrentes, incipientes, aborta el absceso o acelera la supuración, eliminación de cuerpos extraños; pus: fétido, gelatinoso, sanguinolento. Secreción purulenta en oído y en uretra, orina con sedimento purulento, heces purulentas, expectoración purulenta, tuberculosis pulmonar purulenta y ulcerativa. Fracturas abiertas con supuración. Pústulas en piel.

“Puede administrarse Arnica como preventivo en la pioemia. Algunos médicos creen que este medicamento promueve la evacuación del pus, haciéndolo salir a la superficie. Ciertos cirujanos, prescriben Arnica al interior y en aplicaciones locales, después de las intervenciones, con el fin de evitar la pioemia… Puede usarse también en los abscesos y diviesos que han supurado parcialmente, pero que, en vez de evacuar el contenido, se retraen por la absorción del pus. Arnica aplicado interior y exteriormente corrige este defecto, llevándolos a su maduración” (Farrington).

6. En cabeza: calor (con frialdad del cuerpo, durante el escalofrío), congestión, pulsación, pesadez, sensación de agrandada, sensación como si rodara dentro de una bola, hunde la cabeza en la almohada, sensibilidad al cepillarse el cabello, dolor (desgarrador, con cuerpo frío, durante la fiebre), inflamación (meninges, del cerebro después de traumatismo), hinchada en bebes, hidrocefalia, hemorragia cerebral, conmoción cerebral, insolación.

“Una característica general del remedio es la permanencia del cuerpo frío y la cabeza caliente. Esta es una condición muy marcada en los ataques congestivos repentinos, en el escalofrío congestivo y en las fiebres intermitentes congestivas. Esto es a veces el comienzo de un ataque grave cuando no ha habido ninguna advertencia expuesta excepto una o dos noches de mal sueño y angustia, temor y estupefacción, con dolores en el cuerpo. Niños que están con ataques graves de fiebre infantil, con amenaza de convulsiones y la cabeza caliente y el cuerpo frío. La mayoría de los médicos pensarán en Belladona, el cual produce tal frío en las extremidades y tal calor en la cabeza. No se olvide de Arnica, especialmente en aquellos niños que parecen tener aversión a ser tocados, y lloran cada vez que su madre los toma de los brazos o piernas. Introdúzcase en la historia un poco y ver que esto es dolor, y si se desnuda al niño se observan manchas azul-oscuras, lo cual da una indicación adicional de Arnica” (Kent).

7. Epistaxis: saliendo a chorro, por un golpe, por esfuerzo, sonándose la nariz, por lavado de la cara, durante el escalofrío y la fiebre, durante la tos, durante la fiebre tifoidea y la tos ferina, con picor, en niños; de sangre: oscura o negra, fluida, coagulada.

“La epistaxis de Arnica, cuando no provenga de lesión mecánica, es de sangre fluida obscura, y especialmente observada durante fiebres adinámicas o en la tos ferina” (Pierce).

8. Boca con olor: maloliente (durante el escalofrío, la fiebre y la transpiración), podrido. Gusto: como a huevos podridos (por la mañana), pútrido (durante la fiebre intermitente), amargo. Saliva: gomosa, viscosa. En encías: pulsante, dolor, sangrado fácilmente. En lengua: parálisis, inflamación, sequedad y coloración blanca, amarilla y marrón (centro).

9. En estómago, dolor: dolorido, calambroide, presivo punzante, violento, durante la fiebre y la tos, extendiéndose sobre el abdomen. Pesadez de estómago, indigestión. Eructos: como a huevos podridos (por la mañana al levantarse), fétidos, amargos, vacíos, a comida. Náuseas: durante el dolor, después de una caída, después de comer, por movimiento, al levantarse. Vómito: durante la fiebre y la transpiración, durante la tos, después de beber, ácido durante la fiebre, de comida, de sangre. Repugnancia por la comida. Apetito: disminuido, falta de. Sed: extrema, antes de la fiebre, durante el escalofrío y la transpiración.

“Arnica está indicado en la dispepsia, cuando después de las comidas hay amenaza de apoplejía con cefalalgia pulsátil y somnolencia; también cuando hay cierta dificultad en la digestión; el aliento es fétido; hay sarro viscoso y amarillento en la lengua; eructos que tienen sabor de huevos podridos; distensión timpánica del abdomen y deyecciones fétidas… Los síntomas dispépticos antes señalados, estarán presentes y habrá dolores agudos y pungitivos en las paredes del abdomen. El enfermo tiene sed y sin embargo no sabe qué es lo que desea beber” (Farrington).

10. En abdomen, inflamación del: apéndice, ciego, peritoneo, hígado (crónica), bazo y ombligo en niños. Dolor: dolorido, dolorido en zona externa, dolorido en región inguinal debiendo caminar doblado, dolorido durante la defecación, cortante a cada paso, antes de la fiebre, durante la tos, con náuseas. Distensión (timpánica), borborigmo, flatulencia dolorosa. Después de una operación obstrucción de los intestinos.

“Arnica es un remedio útil en inflamaciones del abdomen, hígado, intestinos, con tumefacción, timpanismo, postración y tendencia a no poder sentir ser tocado. Este estado también se encuentra en la tifoidea. No olvidar los síntomas de Arnica en apendicitis; en esta enfermedad es perfectamente inútil el cirujano cuando se conocen medicamentos como Bryonia, Rhus, Belladonna, Arnica y otros parecidos. El remedio homeopático conveniente triunfará. Es una ignorancia deplorable recurrir al acto operatorio” (Kent).

11. Diarrea: aguda o crónica, agotadora, involuntaria (con micción simultánea), por excitación, por la noche, durante el escalofrío y la fiebre y la transpiración, después de traumatismos, durante la tuberculosis; diarrea con: debilidad, calor en la cabeza, dolor en abdomen y dolor de tenesmo en el recto. Heces: en pequeña cantidad, delgadas, pastosas, mucosas (como gelatina), espumosas, fermentadas, indigeridas, marrones, oscuras, sanguinolentas, purulentas, acres; con olor: agrio, cadavérico, como huevos podridos.

“La diarrea que pide Arnica va acompañada de gran postración. Las heces son pútridas y durante el sueño son involuntarias y van acompañadas de eructos y ventosidades, con sabor y olor a huevos podridos. Es de valor en la diarrea de las fiebres adinámicas y en las hemorragias de los intestinos durante el tifo o fiebre tifoidea, de sangre obscura venosa. En la disentería, “la indicación más marcada”, dice Hering, “es los largos intervalos entre las cámaras (deposiciones), por ejemplo, de cuatro a seis horas”” (Pierce).

“El cólera infantil, la diarrea y la disentería, pueden reclamar el uso de Arnica, cuando las evacuaciones son fétidas, viscosas, sanguinolentas y hasta purulentas, acompañadas de gran urgencia y esfuerzo para defecar” (Farrington).

12. En vejiga: piedras después de una operación, sensación de plenitud, inflamación (después de traumatismo), tenesmo (doloroso), espasmo del cuello, parálisis, retención de orina (dolorosa, después de un esfuerzo, inmediatamente después del parto, en la disentería). Supresión de orina en riñones. Micción: dolorosa, de chorro débil, retardada debiendo esperar para comenzar a orinar (debe presionar un largo tiempo antes que él pueda comenzar), urgencia de orinar (frecuente, violenta, ineficaz, debe apresurarse para orinar o la orina se le escapa), involuntaria (por la noche, al correr, después del parto), goteando (involuntariamente, después del parto). Orina: acre, de olor maloliente, color marrón, sanguinolenta, de peso específico aumentado; con sedimento: color rojo ladrillo, sanguinolento, de arena roja, purulento.

13. Tos: seca o suelta, constante, paroxística, después de cólera (en niños), por llorar y gritar (en niños), durante la fiebre, durante el sueño, por cosquilleo e irritación en la laringe y tráquea, parece que viene del estómago, mientras tose debe sostener el pecho con ambas manos, después de sarampión, tos ferina. Durante la tos presenta: llanto, equimosis, dolor de estómago y abdomen, dolor y sensación de calor en el pecho, respiración dificultosa e impedida. Tos ferina con: sangrado de los ojos, epistaxis y hemorragia de los pulmones. Expectoración: difícil, de gusto pútrido y olor maloliente, verdosa, purulenta, sanguinolenta, mucosa sanguinolenta, espumosa conteniendo sangre y moco.

“Arnica, tiene aplicación en la tos ferina. Está indicado en los niños cuando la tos es violenta y hay cosquilleo, pareciendo ser excitado cada vez que el niño se encoleriza. Se le va la respiración cada vez que llora y empieza a llorar antes de los paroxismos. ¿Por qué? porque hay dolorimiento de los pulmones y la tráquea; el niño sabe lo que le va a pasar y teme el dolor. Tal es la interpretación de este síntoma. La expectoración es espumosa y viscosa y siempre mezclada con sangre” (Farrington).

14. En corazón: lesión por esfuerzo violento, hipertrofia (por esfuerzo excesivo), aneurisma, degeneración grasa, debilidad, constricción, dolor (dolorido, presivo, punzante, como exprimidos, por esfuerzo, extendiéndose al miembro superior izquierdo), palpitación (audible, con ansiedad, por cólera, por movimiento, por esfuerzo, por esfuerzo del corazón); en la región del corazón: ansiedad, calor y estremecimientos. Respiración asmática por degeneración grasa del corazón; tos, hidropesía externa y desmayo por enfermedad del corazón.

“Arnica puede ser de utilidad cuando el trabajo rudo ha producido una hipertrofia cardíaca. Esto último, estrictamente hablando, no es una enfermedad, pero sus consecuencias últimas, si conducen a ella. El corazón es un musculo que puede, bajo el estímulo del ejercicio desarrollarse tanto como sucede por ejemplo con el bíceps. Como resultado de la hipertrofia cardíaca, el enfermo se queja de hinchazón en las manos, con cualquier ejercicio. La mano toma un tinte más rojo de lo natural y se hincha cuando el brazo es suspendido. Se verá que el pulso es lleno y fuerte. Cuando ha llegado a este punto la hipertrofia cardíaca, se presentan síntomas locales además de los ya mencionados. El corazón se siente como si fuera comprimido con fuerza por una mano; el pecho todo, está dolorido y magullado y el enfermo no tolera el roce de la ropa” (Farrington).

15. Erupciones en piel: simétricas, pruriginosas, después de rascarse, dolorosas, tensas, rojas, eritema, eritema nudoso, eczema, sarpullido, forúnculos (pequeños), vesiculares, pústulas, petequias, acné doloroso, sarampión, viruela, escarlatina, psoriasis, carbunco. Erisipela: roja escarlata, con hinchazón, vesicular, errática.

“Arnica tiene acción sobre la piel produciendo furúnculos en todo el cuerpo. Se inician por dolor y llegan hasta la supuración, siendo seguidos de otros brotes” (Farrington).

“En el eczema y en la psoriasis debe pensarse en ellas cuando hay “erupciones simétricas” (Deshere), cuando la erupción en una parte del cuerpo tiene su compañera en la parte correspondiente del lado opuesto y “clínicamente”, dice Dearbon, “la simetría ha demostrado ser una muy buena indicación para Arnica”… Arnica es de valor en la erisipela con tendencia a la equimosis y gran postración” (Pierce).

Arnica por Lathoud 

Arnica por Kent

Arnica por Farrington