Sulphur

Por Iván Navas. Noviembre 26, 2017

Sulphur - Medicamento homeopático

Sulphur, azufre o flor de azufre, es un cuerpo simple de la familia de los metaloides, muy extendido en la naturaleza. Se encuentra en estado libre en los volcanes, en las rocas de sedimentación, en la caliza, en el yeso, etcétera; y combinando con metales, como sulfuro o sulfato. En compuestos orgánicos, forma parte constitutiva de materias albuminoideas. Para uso homeopático se emplea la flor de azufre mezclando partes iguales de ésta en arena blanca y sometiendo la mezcla a destilación en baño de arena; obtenida la sustancia se lava en agua destilada y después con alcohol para desalojar el ácido sulfúrico que se forma. Preparado de esta manera forma un polvo amarillo, húmedo al tacto y sin olor. Este se tritura según la regla 7. Fue experimentado por Hahnemann, quien dio su patogenesia en las “Enfermedades Crónicas” (Uribe).

Síntomas característicos

1. Congestión de la sangre, de partes aisladas. Congestión de la cabeza: dolorosa (durante la fiebre), durante el vértigo, durante la menstruación, en una habitación caliente, con calor en la cara, con debilidad de memoria. Congestión del abdomen (del hígado), del recto (hemorroides por congestión pélvica), del pecho (de los pulmones, acompañada de molestias respiratorias). Insomnio por congestión, venas varicosas por congestión portal. Orgasmo de sangre (por la noche), plétora.

“Casi siempre en los casos en que Sulphur es el medicamento indicado, habrá algún desarreglo en la circulación. Parece obrar de modo prominente sobre la circulación venosa, produciendo una especie de plétora. Mas no se trata de una verdadera plétora, sino que es el resultado de una distribución irregular de la sangre, por lo que ciertas regiones del organismo se congestionan” (Farrington).

“Estas congestiones, ya sean agudas o crónicas, pueden manifestarse como forúnculos, tumefacciones, panadizos, congestiones e inflamaciones abdominales o portales y en este último caso se halla especialmente indicado si ellas están causadas por la supresión de hemorroides; por esta misma causa pueden sobrevenir congestiones en la cabeza; el pecho se congestiona y hay gran dificultad respiratoria: el enfermo siente tal opresión que necesita que las puertas y ventanas estén abiertas. Este flujo de sangre parece llenar todo el pecho y se siente al corazón como “demasiado lleno”: palpita y trabaja como si tratara de desembarazarse de una carga” (Nash).

2. Coloración roja de los orificios naturales del cuerpo, como en los labios, márgenes de los párpados, nariz (en el interior), oído (y su meato), ano, meato uretral, prepucio y genitales femeninos.

“Otro síntoma que pone en evidencia aún más la repartición defectuosa de la sangre en Sulphur, es el enrojecimiento de los diversos orificios naturales del cuerpo; este último detalle le es muy característico. Los labios tienen un color rojo encendido, lo que con frecuencia indica a Sulphur en la neumonía, la escarlatina, la disentería y la anemia; pudiendo notarse el enrojecimiento de las orejas, aun cuando el resto del cuerpo tenga un color normal; con este último síntoma, frecuentemente Sulphur ha prevenido la otalgia, lo mismo que la erisipela en los niños. También se encuentra este enrojecimiento en los bordes de los párpados dándoles la apariencia de haber sido pintados. Hay enrojecimiento del ano con sensibilidad del mismo, lo que indica a Sulphur de un modo especial en la diarrea de los niños. El enfermito grita por el dolor en el momento de evacuar. Este síntoma por sí sólo, puede inducirnos a la elección de Sulphur como el medicamento indicado. Lo mismo sucede en la vulva, que está enrojecida” (Farrington).

3. Sensación de calor: por la noche, en vasos sanguíneos. Oleadas de calor: antes del mediodía (a las 11 am con hambre), con transpiración, durante el embarazo, durante la menopausia, con debilidad después de, con desmayo. Presenta calor en cualquier órgano o parte del cuerpo, pero especialmente en: cabeza (vértex, parte externa, ardiente, por la noche, al despertar, en una habitación caliente), ojos, cara, pecho, en genitales femeninos y masculinos, perineo, manos y pies (plantas, ardiente, se los descubre, por la noche, en la cama).

“Otra expresión muy común de la irregularidad de la circulación sanguínea, la tenemos en los bochornos. No sólo se trata de los bochornos que se presentan en la menopausia, sino de los que pueden presentarse en cualquiera enfermedad y de hecho se presentan durante la convalecencia. Estos “bochornos” van seguidos de un poco de sudor que los alivia. Cuando estos bochornos son característicos de Sulphur, con frecuencia van acompañados de otros síntomas, tales como calor en el vértice de la cabeza. En semejantes casos es probable que los pies estén fríos y el enfermo se queje de una sensación de debilidad en el epigastrio, que se agrava, sobre todo, entre las diez y las doce del día” (Farrington).

“El ardor de las palmas de las manos y de las plantas de los pies, especialmente por la noche, es un síntoma muy prominente en este remedio; los niños tirarán los cobertores con los pies y los adultos pondrán los pies contra la pared para refrescarlos fuera de la cama” (Pierce).

4. Dolor ardiente, que se presenta en cualquier órgano o zona del cuerpo, externa o internamente, pero principalmente (con valor 3 en el repertorio) en cabeza (vértex), cara, ojos, garganta, estómago, recto (ano, durante y después de la defecación, al sentarse), uretra (meato, durante la micción, durante la eyaculación, después del coito), genitales femeninos (vagina, leucorrea), pecho (pezones), espalda y extremidades (manos, palma de las manos; pies y planta de los pies: por la noche, en la cama).

“Después de haber leído semejante lista de ardores entre los síntomas clínicos y característicos de Sulphur, uno ya no se pregunta por qué se presenta al infierno calentado por esta sustancia, ya que, de acuerdo con su patogenesia, ella parece estar eternamente ardiendo. En nuestra Materia Médica Arsenicum album, Phosphorus y Sulphur encabezan la nómina de los remedios del ardor. Estas sensaciones ardientes se encuentran tanto en las enfermedades agudas como en las crónicas… Yo creo que Arsenicum está a la cabeza en todas las enfermedades agudas, en tanto que Sulphur ocupa ese puesto en las afecciones crónicas” (Nash).

5. Secreciones y excreciones:

a. Excoriantes, acres y ardientes, como la saliva, la expectoración, la leucorrea, la menstruación, la metrorragia, la eyaculación, las heces, la orina, el pus, la sangre y las erupciones; y secreciones del ojo, oído y nariz.

“El paciente de Sulphur es afectado de catarro en todas las mucosas, y las secreciones catarrales de cualquier parte lo excorian. A menudo, con el coriza las secreciones excorian los labios y la nariz. Por momentos el fluido permanece en la nariz y arde como fuego, y cuando se pone en contacto con el labio del niño arde. En mujeres, si una gota de orina permanece en los genitales le arder, muy a menudo no es suficiente con limpiarlo, debe ser lavado muy bien para aliviar el escozor. Existe leucorrea abundante que excoria los genitales. Las heces delgadas producen ardor y crudeza alrededor del ano. En niños encontramos excoriaciones alrededor del ano y entre las nalgas; toda la longitud de la fisura es roja, áspera e inflamada debido a la materia fecal” (Kent).

b. Malolientes, fétidas u ofensivas, como la transpiración, la expectoración, el vómito, los flatos, las heces, la orina, la leucorrea, la menstruación, los loquios, la sangre, el pus, las erupciones y las úlceras de la piel; secreciones de la nariz, garganta, oído y uretra; y olor de la boca y corporal.

“El paciente de Sulphur es víctima de olores asquerosos. Tiene una respiración inmunda, una materia fecal fétida; tiene un olor inmundo en los genitales, el que puede ser olido en la habitación a pesar de la ropa, y él mismo lo huele. Las secreciones son más o menos fétidas, emanando olores fuertes, ofensivos. A pesar de lavarse constantemente las axilas despiden un olor punzante, y por momentos todo el cuerpo emana un olor parecido al que proviene de las axilas” (Kent).

6. Olfato agudo: a los olores desagradables, a las heces, y a los olores fuertes. Sensible a los olores. Disgusto por el olor de su propio cuerpo hasta el punto de darle nauseas. Dolor de cabeza, convulsiones y nauseas que agravan por olores fuertes.

Olores imaginarios y reales: malolientes (dentro de la nariz, sonándose la nariz), fétidos, pútridos (la comida huele pútrido, de huevos), como de catarro viejo, de pus, como cáncer, de heces, de humo, de algo ardiente, como cuerno o pelo quemado, como Sulphur, picante, como de tierra, cal, la comida huela como tiza, de guisantes en remojo, de flores.

7. Agravaciones:

a. De pie. Agrava o presenta mientras está de pie: confusión mental, debilidad, cansancio, desmayo, vértigo, diarrea, hemorroides, tos, debilidad lumbar, distensión de vasos sanguíneos, venas varicosas, pesadez de miembros inferiores, tics espasmódicos de los pies. Dolor de cabeza, estómago, abdomen, recto, útero, espalda (región lumbar) y extremidades (miembros inferiores, nervio ciático, rodillas, pantorrillas, tobillos).

“Sulphur es particularmente eficaz para las personas delgadas y cargadas de hombros, que caminan y se sientan encorvadas, para las cuales la estación vertical es la posición más desagradable” (Nash). “Cuando están parados no pueden estar tranquilos, hacen caer el peso del cuerpo ya sobre una pierna ya sobre la otra; o caminan por todos lados para buscar un asiento, porque les fatiga estar parados” (Lathoud).

b. Por el calor: de las envolturas o abrigos, de la habitación, de la cama, por aplicaciones caliente, al tocar cosas calientes, por el aire caliente, por el baño caliente, por el cambio de tiempo de frío a caliente. El calor agrava o provoca: confusión mental, dormirse tarde, fiebre, pulso frecuente, pulsación y congestión de la cabeza, picor del cuero cabelludo, calor de la cabeza y de la cara, coloración roja de la cara, sequedad del ojo, coriza, obstrucción nasal, tos, respiración dificultosa, hinchazón de los pies, picor y pinchazos en la piel, erupciones pruriginosas; dolor de cabeza, ojo, dientes, pecho, espalda y extremidades.

c. Por el baño y el lavado. Por el baño frío o caliente, agravando o provocando: escalofrío, tos, dolor en general, coriza, respiración difícil, manchas rojas en la piel, picor en piel. Lavarse agrava o provoca: fiebre, inflamación del ojo, grietas y erupciones pruriginosas en piel; dolor en cabeza, ojos, dientes, región lumbar y extremidades.

Menstruación suprimida por agua fría. Agrava por aplicaciones húmedas (frías y húmedas), por mojarse (los pies), por lavar ropa. Aversión al baño, con llanto y miedo antes del baño; y aversión a lavarse (en niños), con excepción de la monomanía de lavarse siempre las manos.

“Hay propensión a tener mal olor del cuerpo, que puede deberse en parte a la falta de aseo, pues el paciente de Sulphur no es muy afecto al agua. El hecho de bañarse agrava sus achaques, habiendo además una verdadera repugnancia o disgusto por el agua. Este peculiar olor desagradable o emanaciones de la piel, no se quita por el aseo, por lo que debe considerarse como una anormalidad debida a las excreciones de impurezas por la piel” (Farrington).

d. A las 11 horas y por la noche. A las 11 horas presenta: cólera, impaciencia, llanto, estupefacción, debilidad, desmayo, escalofrío, oleadas de calor con hambre, dolor de cabeza, visión turbia, vacío en el estómago, apetito incrementado y voraz, y dolor en el cuello de la vejiga.

Por la noche manifiesta (con valor 3 en el repertorio): ansiedad, inquietud, insomnio, somnolencia por la tarde pero insomne al anochecer y en la noche, despierta (frecuente, a las 3 o de 3 a 5 horas, súbitamente a las 5 horas con urgencia de defecar), escalofrío, fiebre, transpiración profusa, sensación de calor, calor en la cabeza, borborigmo, picor en el abdomen, diarrea (a las 5 horas), flatos, hemorroides, micción (frecuente, involuntaria, y con urgencia de orinar), orina copiosa, respiración dificultosa, tos (seca, despierta por la tos), palpitaciones del corazón, pulsación en el pecho, calambres en las pantorrillas y planta de los pies, calor en los pies, picor en muslos y piernas, picor en piel; y dolor en ojos, dientes, abdomen, recto, útero, espalda (región lumbar), rodillas y pies (ardiente).

8. Periodicidad: Las dolencias vuelven a la misma hora (neuralgia cada día), cada semana, cada dos o tres semanas, cada año.

“Sulphur es uno de los remedios que tiene periodicidad. Dolores de cabeza, por ejemplo, cada siete días, cada catorce días; una neuralgia periódica intermitente con agravación cada 24 horas, por lo general al medio día o a la media noche; diarrea a las 5 a.m.” (Tyler).

9. Prurito en piel: voluptuoso, con o sin erupción, en zonas, en orificios, errático, ardiente, que escuece, hormigante, aguijoneante, mordiente, como cosquilleo, agrava al rascarse (debe rascarse hasta quedar en carne viva o sangrar), al acalorarse (en la cama), al caminar al aire libre, durante la transpiración, por la lana, al desvestirse, por el baño, por la noche, en la cama, en borrachos. Prurito: en el cuero cabelludo, ojos (parpados), oídos (oídos externos, meato), nariz (en el interior), cara, abdomen, recto (por hemorroides, alrededor del ano, perineo), uretra, pecho (axilas), espalda y extremidades.

“El paciente de Sulphur tiene toda clase de erupciones. Existen erupciones vesiculares, pustulosas, forunculares, escamosas, todas acompañadas con mucha picazón, y algunas de ellas son secreciones y supuraciones. La piel, aun sin erupciones, pica mucho, producidas por el calor de la cama y el uso de ropas de lana. Muchas veces el paciente de Sulphur no puede usar nada más que ropas de seda y algodón. El calor de la habitación lo lleva a la desesperación si no puede rascarse la zona que le pica. Luego de rascarse se produce un ardor con alivio del prurito” (Kent).

“Esta comezón está mejor descrita con la palabra “voluptuosa” y se alivia temporalmente con rascarse. “Es tan agradable rascarse”, dicen los enfermos, y una vez que empiezan, no pueden retirar sus manos hasta que se sacan sangre; puede arder después, pero el ardor es más fácil de soportar que la comezón… El bañar las partes afectadas aumenta la comezón, y el niño de Sulphur aborrece el baño, y el adulto le teme, porque le produce una comezón tan intensa, que se prolonga mucho después del baño… Dearborn nos dice que aunque el “sitio de la alteración no es importante, las formas más molestas se encuentran en las regiones más calientes de la piel, tales como debajo del cabello en el occipucio, los pliegues, las junturas de las articulaciones, los brazos y los genitales”” (Pierce).

10. Trastornos por supresión de las erupciones, como: síntomas mentales, tristeza, hipocondría, insania, hidropesía, convulsiones, corea, parálisis, vértigo, dolor de cabeza, ambliopía, perdida de la audición, secreción del oído, diarrea, orina sanguinolenta, respiración asmática y detenida, parálisis en las extremidades, exostosis, trastornos durante la convalecencia. Psora.

“La enorme utilidad de Sulphur radica en esta peculiaridad: es nuestro principal medicamento en las reacciones defectuosas, cuando el organismo no responde a la acción de la droga bien indicada, no importa de qué enfermedad se trate, sea que ésta corresponda a la patogenesia característica de Sulphur o no. Sulphur será con frecuencia el remedio que aclare el caso y despierte la reacción orgánica, remediando el desequilibrio o preparando el terreno para que otro medicamento realice la curación. Esta cualidad de Sulphur es debida a la relación que la droga guarda con lo que Hahnemann llamó psora. Hahnemann nos dice, lo que prácticamente es cierto, que cuando una enfermedad es suprimida (y esto sucede cuando una enfermedad superficial repercute en el interior del organismo) se establece una constitución o una discrasia, que en lo sucesivo modificará todos los estados anormales que el enfermo sea susceptible de padecer. Por ejemplo, por medio de una aplicación local una erupción cutánea es secada y repercute. Con el tiempo (y este puede ser más o menos largo) aparece otra enfermedad, que no es precisamente una afección de la piel, pues patológicamente puede ser muy diferente de ella; una neumonía, por ejemplo, contraída como resultado de una exposición al frío. En tal caso, aquella erupción suprimida modificará de tal manera la evolución de esta neumonía, que no curará sino cuando la erupción haya reaparecido en la piel. entonces veremos con admiración, con qué prontitud el medicamento que antes no curaba, ahora responde a la indicación. Muchas veces Sulphur ha hecho reaparecer estas afecciones suprimidas, y de ahí su aplicación tan extensa en la práctica. Sulphur está particularmente indicado en estos casos después de la supresión de la sarna” (Farrington).

“Sulphur está indicado en los siguientes casos: primero, en casos oligosintomáticos o casi asintomáticos; segundo, como acción intercurrente, cuando el remedio bien elegido no actúa, permitiendo eliminar parcial o totalmente el obstáculo psórico que se opone a la acción del simillimum, especialmente en enfermedades agudas, pero no únicamente; tercero, cuando la convalecencia no llega o es muy prolongada; cuarto, en las recaídas, el paciente parece estar casi bien, cuando la enfermedad reaparece una y otra vez; y quinto, para facilitar la reabsorción de exudados serosos o inflamatorios en las meninges, pleuras, pulmones, articulaciones, etcétera, cuando el remedio mejor elegido falla” (Vijnovsky).

Síntomas importantes

1. Teorizador, meditativo, reflexivo, ideas abundantes, afluencia de pensamientos, absorto o sumido en sus pensamientos, distraído por soñador, hace muchos planes, capacidad para la filosofía (gran inclinación a los ensueños filosóficos), manía filosófica, fanatismo, extraño y raro en sus opiniones y actos, exaltación de las fantasías. Ilusiones: de fantasías, bellas, camina sobre algodón, de abundancia, que es un gran personaje.

“Su mente vaga entre abstracciones y especulaciones metafísicas, filosóficas, religiosas, políticas, con las que va conformándose en su visión cósmica e integrando el mundo que le conviene… Es un teorizador, con sus fantasías exaltadas; imaginativo, hace planes, habitualmente inconsistentes, o se cree poseedor de concepciones maravillosas. Construye “castillos en el aire”. Esto no quita que en casos geniales concluya con grandes relaciones, como tampoco que solo se traten de simples divagaciones sin fundamentos lógicos… Lo encontraremos propenso a la introspección, a permanecer callado mucho tiempo, absorto en sus pensamientos. Sus conclusiones lo pueden llevar al fanatismo, al ateísmo, a creencias y supersticiones extrañas” (Draiman).

“Su manía filosófica es una característica notable… realiza razonamientos sin objetos que descubrir, ni de tener una respuesta posible. No es esa clase de filosofía que tenga una base y la cual se pueda seguir, razonando en series, en cosas ciertas, sino una clase fanática de filosofía que no posee ninguna base, poniéndolo a uno fuera de sí… y a menudo es ignorante, pero imagina ser un gran hombre; desprecia la educación y la literatura humana, y no sabe por qué nadie puede ver que él está por encima de la educación” (Kent).

2. Desaliñado o desordenado, indiferencia a su apariencia personal y a las cosas externas, falta de elegancia, mal gusto en el vestir, raro y excéntrico en el vestir, desea vestirse ridículamente. Ilusiones: que sus harapos son bellos, la ropa es bella, los trapos viejos son tan finos como la seda.

“Hering llamó al paciente de Sulphur “el filósofo andrajoso”. El estudioso Sulphur, el inventor, trabaja día y noche vestido con ropas raídas y sombreros estropeados, tiene el cabello largo, sin cortar y la cara sucia… Si tiene usted un paciente de esta clase, observará que ha usado una camisa durante muchas semanas; si no tiene una esposa que lo atienda, la usará hasta que se le caiga de encima… Su escritorio no está limpio, más bien descuidado ya que libros y hojas de libros se amontonan indiscriminadamente, sin orden. Parece que Sulphur provoca este estado de desorden, de descuido, de falta de limpieza, de “no importa cómo van las cosas”, y un estado de egoísmo” (Kent).

“Entre sus cosas predomina la suciedad y el desorden, aunque como veremos es muy puntilloso para con su obra. Rechaza que otros le arreglen, porque él reconoce un orden dentro de su desorden. Cuidado que no siempre Sulphur expresará el desaliño en nuestro consultorio. Puede venir modificado por su esposa que lo atilda para ir al médico o por su posición o profesión. Sin embargo, en un examen más minucioso es corriente apreciar el desarreglo en ciertos detalles: uñas mal cuidadas y sucias, cuello de la camisa arrugado, botones mal abrochados, manchas en sus ropas, corbata descentrada, descuido en el peinado, barba, etc.” (Draiman).

3. Sucio: cuando come, ensucia todo cuando bebe, en el baño al defecar, orina y defeca (en cualquier parte, en su cuna, caminando siempre en el barro), orina deliberadamente (en todas partes, en sí mismo, en personas), con piel sucia. Defeca en el piso, se traga sus propias heces o de los animales.

“Sulphur es comúnmente indicado en aquéllos que no les perturba la falta de limpieza. La limpieza no es importante para él, piensa que no es necesaria. Es sucio; no ve la necesidad de usar una camisa limpia; eso no le preocupa… Y es asombroso como el paciente de Sulphur, especialmente los pequeños, pueden ensuciarse tan rápidamente. Los niños poseen la más asombrosa tendencia a ser mugrientos. Las madres les contarán de las cosas sucias que los niños realizan si son pacientes de Sulphur. El niño está sujeto a secreciones catarrales de la nariz, de los ojos y de otras partes, y él a menudo se come el fluido de la nariz. Ahora, es peculiar, porque los olores ofensivos son las cosas que el paciente de Sulphur aborrece” (Kent).

4. Pereza: física, en niños, con somnolencia, después de comer, al anochecer. Malgasta su tiempo, pospone todo para el día siguiente, sin sentido del deber y aversión al deber (a las tareas domésticas), descuida los negocios (con aversión e incapacidad para ellos), aversión al esfuerzo mental (siempre y cuando sea por obligación), aversión a la diversión, aversión a jugar (en niños), lentitud, contesta lentamente, deseo de ser cargado o llevado en brazos, inclinación a sentarse, de hombros caídos. Indiferencia: a las cosas externas, a su apariencia personal, al placer, a los deberes, a los asuntos de negocios, a su familia, hacia los demás, al bienestar de los demás, a la vida, a todo. Sueño: prolongado, no reparador, despierta demasiado tarde, aversión a levantarse, gran necesidad de dormir, somnolencia de día y al anochecer, bostezos frecuentes.

“Sulphur es proclive a la indolencia (pereza), con aversión al trabajo físico primordialmente, como también al mental que le signifique una exigencia. Parecería que consumiera todas sus energías en sus “profundas” meditaciones y de resultas no le quedara voluntad para otras cosas. Entonces le encanta disfrutar de largos periodos de ocio, sin preocuparse por sus obligaciones. Es haragán, siempre cansado, somnoliento y lento. Desperdicia su tiempo, abstraído por sus pensamientos” (Draiman).

5. Altivo u orgulloso, egotismo o egocéntrico, pomposo o importante, desea ser adulado (da cualquier cosa por ser adulado), adulador, vanidad, despreciativo, egoísmo.

“Está orgulloso por su personalidad. Se adora, siente amor por sí mismo y se convence de su superioridad intelectual. Se muestra altivo, arrogante y se autoalaba; pero también disfruta si es adulado y da cualquier cosa para lograrlo, así sea adular al otro… Concomitantemente es egoísta, porque le preocupa en principio su autogratificación, mediante la satisfacción de sus propios intereses, aún en desmedro del de los demás” (Draiman).

6. Fiebre: continua por la noche, paroxística (ataques breves), recidivante o recurrente, periódica, intermitente, con escalofrío, escalofrío seguido de calor, con tiritón, con calor en partes aisladas o calor ausente, con transpiración, interna (en partes aisladas), séptica, zimótica, fiebre tifoidea (acompañada de secreción de moco), en el sarampión, por gusanos, puerperal (por loquios suprimidos), aparece durante o después de dormir, agrava ascendiendo.

“Sulphur no está indicado con particularidad en los estados tifódicos o sépticos… Está indicado cuando la fiebre es de tipo remitente o continuo. Puede ser administrado después de Aconitum, en las fiebres puramente sinocas (inflamatorias), cuando a pesar del uso de este medicamento la piel permanece seca y caliente, no habiendo reacción ni sudor crítico que produzca el alivio deseado. La fiebre continúa durante horas y días enteros, de ahí su nombre de fiebre continua. O puede ser del tipo llamado “continuo-remitente”, es decir, hay una exacerbación por la noche y un descenso ligero por la mañana, pero sin intervalos de apirexia completa. Podemos hacer uso de Sulphur cuando esta fiebre se acerca al estado tifódico, guiados por los síntomas siguientes: el enfermo empieza a ponerse somnoliento; la lengua está seca y roja en los bordes y la punta, respondiendo el enfermo a las preguntas con mucha lentitud y torpeza; el enfermo literalmente está ardiendo en fiebre, debiéndose estos síntomas a las oxidaciones exageradas en la economía. Sulphur obra maravillosamente en estos casos… También puede tener indicaciones Sulphur en la fiebre de tipo intermitente; no es un específico para esta fiebre o la de origen palúdico, teniendo, sin embargo, periodicidad en sus síntomas. En estos casos deberemos elegirlo por sus bien conocidos síntomas: entorpecimiento, con lentitud para contestar las preguntas y los “fríos” no ceden a pesar de los medicamentos bien indicados, con particularidad, si la fiebre toma un tipo remitente o más aún, si ésta empieza como remitente, volviéndose intermitente después” (Farrington).

7. Supuración y absceso. Supuración en ojo, oído (oído medio), paladar, encías, garganta (amígdalas), abdomen y prepucio. Abscesos agudos o crónicos, dolorosos, para acelerar la supuración, en ganglios o glándulas, huesos, raíces de los dientes, garganta externa, abdomen, recto, genitales femeninos, mamas, axilas, pulmones, espalda y extremidades; pus: fétido, acre o suave, tenue, amarillo, negro, suprimido.

“Esta medicina es útil en las supuraciones. Se establecen toda clase de cavidades supurativas, abscesos pequeños, grandes, debajo de la piel, en los tejidos celulares y en los órganos internos. La tendencia a supurar es muy marcada en Sulphur. Las glándulas se inflaman y la inflamación se torna en supuración” (Kent).

8. Venas varicosas: pruriginosas, punzantes, con dolorimiento, ulceración, agravan de pie, durante el embarazo, por congestión portal, en el abdomen. Varices en extremidades inferiores (ulceradas, dolorosas, que agravan por calor), piernas (inflamadas, ulceradas, sangrantes), pies y tobillos. Úlceras varicosas en piel.

9. Dolor de cabeza: periódico (cada día, días alternos, cada semana o cada dos semanas), invernal, en tiempo frío y húmedo, después de caminar al aire libre, al agacharse, al hablar, por conversación animada, al estornudar, al sonarse la nariz, durante la tos, gástrico, ayunando, después de comer, por olores de huevos, y mejora en una habitación caliente, al caminar al aire libre, y por los pies fríos.

“Las cefalalgias que reclaman este remedio pueden ser neurálgicas, pero rara vez son de carácter agudo. Son especialmente congestivas, con una sensación como si estuviera comprimida la cabeza con una banda alrededor de la frente; algunas veces con sensación de pesadez, y con presión y peso en el vértice y sensibilidad del vértice al tacto. Las cefalalgias, que por lo regular están asociadas con síntomas abdominales, empeoran con el movimiento, agachándose y con el calor” (Pierce).

10. Inflamación de los ojos: aguda, escrofulosa, al lavarse, de los párpados, conjuntiva y cornea. Dolor: ardiente, como por arena, punzante, estallante, reumático. Coloración roja, picor, sequedad, fotofobia (agrava por la luz solar), agrava con el calor. Lagrimas: acres, ardientes. Orzuelos. Trastornos oculares.

“Sulphur es de prescribirse en la conjuntivitis, siendo especialmente útil cuando la inflamación es resultado de la penetración de cuerpos extraños al ojo, particularmente cuando ha fallado Aconitum. También es de utilidad en la inflamación escrofulosa de los ojos, sobre todo, cuando existe la tendencia característica del medicamento a producir congestiones. Los ojos están rojos e inyectados, con sensación de una “astilla de vidrio” dentro de los mismos; se agrava la inflamación en el tiempo caluroso, debido a la relajación que produce la temperatura elevada. Durante el invierno, el niño está relativamente bien; hay agravación por el calor de la estufa. Estando presentes los síntomas citados podemos hacer uso de Sulphur en la queratitis” (Farrington).

11. Coriza: crónica, con sensación de frío, durante la menstruación, suprimida, con secreción, con tos, con transpiración; acompañada de: molestias de la voz, dolor de cabeza y del pecho, excoriación y dolor ardiente de la nariz, gusto insípido de la comida y diarrea.

“En el catarro nasal o coriza, Sulphur está indicado en las personas que son propensas a padecer esta afección, con especialidad si se trata de catarro crónico, cuando se forman costras en las fosas nasales. La nariz sangra son facilidad y está hinchada, sobre todo a nivel de las alas, estando éstas rojas y costrosas; este enrojecimiento en las fosas nasales es un síntoma que está en consonancia con la acción de Sulphur. La nariz está “atracada” (congestionada) mientras el enfermo está dentro de la casa, pero cuando sale al aire libre, esta molestia desaparece… Está indicado en la laringitis, lo mismo que en el catarro bronquial. Hay ronquera y la voz es de bajo profundo. Otras veces hay afonía que se agrava en la mañana. Cuanto más crónico sea el catarro, tanto más indicado estará Sulphur (Farrington).

12. Vacío en el estómago: a las 11 horas, antes de comer, antes de la comida principal, sin hambre, después de la defecación, con diarrea, mejora al comer. Apetito: incrementado (a las 11 horas, con debilidad, el apetito regresa solo comiendo), voraz (a las 11 horas, pronto después de comer); aunque también presenta falta de apetito (al ver la comida, con hambre y con sed).

“Sulphur tiene sensación de vacuidad y hambre a las 11 horas… Si hay un momento en que siente hambre es a las 11 en punto. Parecería que no puede esperar por su almuerzo… Aquéllos que están acostumbrados a comer a las 12 en punto tendrán hambre a las 11. Aquéllos acostumbrados a almorzar a las 13 o 13:30 horas tendrán esa sensación de desfallecimiento de hambre alrededor de las 12 en punto. La misma sensación es, próximamente, una hora antes de la acostumbrada para comer, en muchas personas” (Kent).

“El paciente tiene un apetito voraz, como se observa por la avidez con que toma todo lo que se le ofrece, ya se trate o no de alimentos, como si estuviera muriéndose de hambre. Hay una asimilación defectuosa de los alimentos; los ganglios están tan afectados que aunque se proporcione una alimentación suficiente a la economía, no es aprovechada en la nutrición del organismo, de modo que el niño siempre está hambriento y siempre extenuado” (Farrington).

13. Sed: extrema, ardiente o vehemente, inextinguible, de grandes cantidades (y a largos intervalos) o de pequeñas cantidades (y a menudo), por la noche, durante la menstruación; y durante la fiebre, el escalofrío y la transpiración.

14. Deseo de: dulce (pero le agrava, antes de la menstruación), de comida ácida con dulce o con sal, de exquisiteces, de especias, de comida cruda, de bebidas alcohólicas, de cerveza, de vino y de whisky. Aversión a las aceitunas y a la carne. Agrava con la leche, el azúcar, los farináceos, las bebidas alcohólicas y el brandy.

“La dispepsia de los bebedores, debida al abuso de aguardiente, cerveza, etc., más bien que por el uso de vinos, reclama en algunas ocasiones el empleo de Sulphur… También está indicado en la dispepsia producida por los alimentos harinosos. Parece ser que en todas las afecciones hepáticas en las que Sulphur sea el medicamento, el enfermo no puede digerir los alimentos harinosos, que exigen la acción del jugo pancreático y de la bilis, así como de la secreción gástrica para su digestión. El enfermo vomita mucho; no puede tomar la leche; pues si intenta hacerlo, la vomita en seguida; síntomas muy comunes, como se sabe, en los borrachos. Las substancias vomitadas es probable que sean ácidas y vayan mezcladas a alimentos no digeridos” (Farrington).

15. Distensión abdominal: después de comer, durante la menstruación, en niños, mejora al eliminar flatos. Flatulencia (dolorosa, después de comer, obstruida en colon descendente con estreñimiento), borborigmo (por la noche, después de comer, antes de la defecación y de la diarrea), abdomen agrandado (en niños escrofulosos, abdomen gordo, el hígado, el bazo), congestión del abdomen (acompañado de hemorroides, del hígado).

“Está indicado en los pacientes que padecen plétora abdominal o éxtasis del sistema porta, lo que es manifestado por la sensación de tensión y plenitud abdominal, acompañada de sensación de llenura por tomar la más pequeña cantidad de alimento. El hígado está congestionado, aumentado de volumen y sensible a la presión. Hay constipación intestinal con deseos frecuentes e ineficaces de defecar y hemorroides que son el resultado directo de la plétora mencionada. Con frecuencia alterna este estreñimiento con diarrea y en estos casos, no es probable que esté presente la diarrea matinal característica del medicamento” (Farrington).

16. Hemorroides: crónicas, externas o internas, pruriginosas, ardientes, azuladas, grandes, salen protuberantes, hinchadas, ulcerativas, estranguladas, suprimidas, por congestión pélvica, agrava por la noche, al caminar, de pie, al contacto, limpiándose después de defecar, por cerveza, durante la menstruación, el embarazo y el parto.

17. Estreñimiento: crónico, periódico (días alternos), con evacuación difícil, insuficiente, deseo constante, con constante urgencia, urgencia y esfuerzo ineficaz, por estasis portal, por hábitos sedentarios, por sequedad del recto, durante la transpiración, durante el embarazo, en niños recién nacidos, en viejos, y acompañado de hemorroides.

“La constipación que reclama Sulphur es por lo regular un estado crónico, con ganas de evacuar frecuentemente e ineficaz. Esta necesidad se siente muy abajo y es como si el recto estuviera lleno de heces y el intento de evacuar es regularmente sin resultado, o escaso y poco satisfactorio; no “por inacción del recto, sino porque tenemos congestión, irritación de la fibra muscular y acción irregular discordante” (Dunham). Acompañando a la constipación tenemos hígado perezoso, hemorroides, dolencia y ardor en el ano, y frecuente cefalalgia, con sensación de peso y calor en el vértice” (Pierce).

18. Diarrea: aguda o crónica, indolora, sin debilidad, en niños (lactantes), después de medianoche (a las 5 horas), por la mañana (despierta con urgencia, sacándolo fuera de la cama); agrava de pie, por la cerveza, el azúcar, la leche y después de la menor imprudencia al comer; durante la fiebre, la dentición, el embarazo, después de enfermedades agudas y de erupciones suprimidas, alternando con estreñimiento; mejora con los eructos y después de eliminar flatos. Dolor en el recto durante o después de la diarrea.

“Sulphur ilustra bien la doble acción de todos nuestros remedios, porque es también de valor para la diarrea de varias clases. La evacuación es fluida regularmente, acuosa y con viento; puede ser verde o sanguinolenta; algunas veces de alimentos sin digerir, pero siempre de olor desagradable o fétida. Hering dice: “El olor de la evacuación le acompaña como si la hubiera hecho en su ropa”. Puede haber o no dolor, pero un característico es que es peor en la mañana y obliga a uno a saltar de la cama. Allen dice: “la necesidad es urgente” y podemos agregar, la urgencia es imperativa; hay que obedecer o atenerse a las consecuencias. Asociada con la diarrea tenemos con frecuencia esa sensación de angustia en el estómago a las 10 o a las 11 a.m., con necesidad de sentarse y alivio con comer” (Pierce).

19. Menstruación: acuosa, escasa, demasiado corta, dolorosa, atrasada, ausente, suprimida. Menstruación suprimida por condiciones anémicas, después de cólera, por escalofríos, por frío, por agua fría, por un resfrío. La supresión de la menstruación genera trastornos como tristeza, ninfomanía, vértigo, fiebre, dolor y congestión de la cabeza, hinchazón de los parpados, coloración pálida de los labios, dolor de oído, náuseas, vómitos de sangre, hemorroides, frecuente urgencia de orinar, tos, hemorragia de los pulmones, expectoración sanguinolenta.

“Por regla general, en Sulphur los menstruos son demasiado retardados y de muy corta duración, con tendencia a la supresión, y el flujo menstrual puede ser corrosivo, como lo es también la leucorrea. Es útil en la dismenorrea, con dolores que corren de las ingles a la espalda y en la menstruación escasa o suprimida, con pies fríos, o lo más característico del remedio, con calor quemante en las palmas de las manos y planta de los pies por la noche, y cefalea congestiva, con la sensación de un peso en el vértice” (Pierce).

20. Erecciones: incompletas (durante el coito), falta de erección o impotencia (pene pequeño y frío). Eyaculación: dolorosa, incompleta antes de las erecciones, demasiado rápidas (antes de que la erección sea completa, inmediatamente después de la erección, antes de la penetración). Poluciones: recurrentes por la noche, frecuentes durante la siesta, interrumpiendo el sueño. Deseo sexual: aumentado por la noche, disminuido (después de excesos sexuales), falta de.

“Hay frecuentes e involuntarios derrames seminales por la noche, sintiéndose muy agotado a la mañana siguiente; el líquido seminal es delgado, acuoso, casi inodoro, habiendo perdido todas sus propiedades características y no quedando más que un remedo de lo que fuera esta secreción normal. Los órganos genitales están relajados; el escroto y los testículos cuelgan flácidamente; el pene está frío, siendo las erecciones poco frecuentes. Si se trata de efectuar un coito, la eyaculación tiene lugar demasiado pronto, casi al primer contacto” (Farrington).

21. Palpitación del corazón: audible, visible, tumultuosa o violenta, como si el corazón se saliera del pecho, con ansiedad, por la noche en la cama, acostado, al girar en la cama, al dormirse, al despertar sobresaltado por un sueño, por esfuerzo mental, por esfuerzo, por movimiento de los brazos, ascendiendo escaleras, durante la defecación, durante la menstruación.

22. Respiración dificultosa: al anochecer, por la noche, en una habitación caliente, quiere puertas y ventanas abiertas, al caminar (al aire libre), al doblar los brazos hacia atrás, después de hablar; mejora aflojando las ropas, y al aire libre. Respiración sonora, acelerada, asmática, impedida por flatulencia y por la presión de la ropa. Tos seca: al anochecer (al acostarse), por la noche (acostado, al despertar, floja durante el día), al despertar, durante la transpiración. Expectoración: de día solamente, de olor a catarro antiguo, blanca amarillenta, verdosa, sanguinolenta. Inflamación de los bronquios, la pleura y los pulmones.

“En las bronquitis, especialmente de forma crónica, Sulphur está indicado cuando parece haber una enorme y persistente acumulación de moco-pus espeso. El enfermo tiene accesos de sofocación con taquicardia; necesita que estén abiertas las ventanas de la habitación; la tos se agrava cuando el enfermo está en posición horizontal, pudiendo en estas condiciones ser tan violenta, que ocasiona náuseas y vómitos… Sulphur está indicado en la pleuresía, sobre todo, cuando está presente un dolor agudo y pungitivo que atraviesa el pulmón izquierdo hacia la espalda, agravándose por acostarse en decúbito dorsal y por el menor movimiento. También está indicado cuando el caso no responde a los medicamentos bien seleccionados, especialmente si hay derrame pleurítico notable (Farrington).

“Sulphur puede, algunas veces, prevenir la neumonía aliviando la hiperemia pulmonar que necesariamente precede al exudado plástico. Usándolo al principio de este padecimiento, se puede evitar, naturalmente siempre que esté indicado. Si fuera demasiado tarde para evitar esta enfermedad, puede aún hacerse uso de Sulphur cuando ha empezado el exudado, esto es, al principio del estado de hepatización. Todavía en este último caso, puede modificar el curso del padecimiento. Además, puede darse en los casos tórpidos para despertar la reacción, cuando la resolución no se verifica con la debida rapidez y se teme que degenere en tuberculosis. También puede usarse en la neumonía con tendencia a tomar un carácter tifódico, lentitud de la palabra, lengua seca, etc., así como en los últimos períodos de la neumonía, cuando los pulmones no vuelven a su estado normal y se teme que haya desintegración del tejido pulmonar. Hay estertores de todas clases; la expectoración es muco-purulenta; el enfermo tiene fiebre héctica, extenuación, etc… Sulphur se dará solamente en los primeros estadios de la tisis, raras veces en los avanzados” (Farrington).

23. Calambres en las pantorrillas: por la noche, en la cama, al caminar, durante el cólera asiático, al estirar las piernas; calambres en la planta de los pies: por la noche (durante el cólera asiático).

24. Erupciones: pruriginosas (agravan por el calor de la cama, placas que sangran después de rascarse), rojas, dolorosas, aguijoneantes, fétidas, con secreciones amarillas y corrosivas, sangrantes (después de rascarse), costrosas (fétidas, húmedas, después del rascado), vesiculares (ulceradas), herpéticas, herpetiformes, pústulas, eczema, forúnculos (periódicos), sarpullido, granos, sarna, lepra, sarampión, varicela, urticaria, suprimidas, que agravan después de rascarse y lavándose.

Sulphur por Lathoud