Sulphur

Por Iván Navas. Noviembre 26, 2017

 

Sulphur - Medicamento homeopático

 

Sulphur, azufre o flor de azufre, es un cuerpo simple de la familia de los metaloides, muy extendido en la naturaleza. Se encuentra en estado libre en los volcanes, en las rocas de sedimentación, en la caliza, en el yeso, etcétera; y combinando con metales, como sulfuro o sulfato. En compuestos orgánicos, forma parte constitutiva de materias albuminoideas. Para uso homeopático se emplea la flor de azufre mezclando partes iguales de ésta en arena blanca y sometiendo la mezcla a destilación en baño de arena; obtenida la sustancia se lava en agua destilada y después con alcohol para desalojar el ácido sulfúrico que se forma. Preparado de esta manera forma un polvo amarillo, húmedo al tacto y sin olor. Este se tritura según la regla 7. Fue experimentado por Hahnemann, quien dio su patogenesia en las “Enfermedades Crónicas” (Uribe, 1939, pág. 115).

 

Síntomas característicos

1. Dolor ardiente, que se presenta en cualquier órgano o zona del cuerpo, externa o internamente, pero principalmente (con valor 3 en el repertorio) en cabeza (vértex), cara, ojos, garganta, estómago, recto (ano, durante y después de la defecación, al sentarse), uretra (meato, durante la micción, durante la eyaculación, después del coito), genitales femeninos (vagina, leucorrea), pecho (pezones), espalda y extremidades (manos, palma de las manos; pies y planta de los pies: por la noche, en la cama).

“Después de haber leído semejante lista de ardores entre los síntomas clínicos y característicos de Sulphur, uno ya no se pregunta por qué se presenta al infierno calentado por esta sustancia, ya que, de acuerdo con su patogenesia, ella parece estar eternamente ardiendo. En nuestra Materia Médica Arsenicum album, Phosphorus y Sulphur encabezan la nómina de los remedios del ardor. Estas sensaciones ardientes se encuentran tanto en las enfermedades agudas como en las crónicas… Yo creo que Arsenicum está a la cabeza en todas las enfermedades agudas, en tanto que Sulphur ocupa ese puesto en las afecciones crónicas” (Nash, 1984, pág. 37).

2. Secreciones y excreciones:

a. Excoriantes, acres y ardientes, como la saliva, la expectoración, la leucorrea, la menstruación, la metrorragia, las heces, la orina, el pus, la sangre y las erupciones; y secreciones del ojo, oído y nariz. “El paciente de Sulphur es afectado de catarro en todas las mucosas, y las secreciones catarrales de cualquier parte lo excorian. A menudo, con la coriza las secreciones excorian los labios y la nariz. Por momentos el fluido permanece en la nariz y arde como fuego, y cuando se pone en contacto con el labio del niño arde. En mujeres, si una gota de orina permanece en los genitales le arder, muy a menudo no es suficiente con limpiarlo, debe ser lavado muy bien para aliviar el escozor. Existe leucorrea abundante que excoria los genitales. Las heces delgadas producen ardor y crudeza alrededor del ano. En niños encontramos excoriaciones alrededor del ano y entre las nalgas; toda la longitud de la fisura es roja, áspera e inflamada debido a la materia fecal” (Kent, 1982, págs. 445-446).

b. Malolientes, fétidas u ofensivas, como la transpiración, la expectoración, el vómito, los flatos, las heces, la orina, la leucorrea, la menstruación, los loquios, la sangre, el pus, las erupciones; secreciones de la nariz, garganta, oído y uretra; y aliento y olor corporal. “El paciente de Sulphur es víctima de olores asquerosos. Tiene una respiración inmunda, una materia fecal fétida; tiene un olor inmundo en los genitales, el que puede ser olido en la habitación a pesar de la ropa, y él mismo lo huele. Las secreciones son más o menos fétidas, emanando olores fuertes, ofensivos. A pesar de lavarse constantemente las axilas despiden un olor punzante, y por momentos todo el cuerpo emana un olor parecido al que proviene de las axilas” (Kent, 1982, pág. 445).

3. Coloración roja de los orificios naturales del cuerpo, como en los labios, márgenes de los párpados, nariz (en el interior), oído (y su meato), ano, meato uretral, prepucio y genitales femeninos. “Los orificios del cuerpo están rojos, como si estuvieran repletos de sangre. Los labios están rojos como bermellón; los pabellones auriculares muy rojos; los parpados, el ano y el meato uretral están rojos” (Nash, 1984, pág. 37).

4. Olfato agudo: a los olores desagradables, a las heces, y a los olores fuertes. Sensible a los olores, disgusto y nauseas por el olor de su propio cuerpo, dolor de cabeza por olores fuertes. Olores imaginarios y reales: malolientes (dentro de la nariz, sonándose la nariz), fétidos, pútridos (la comida huele pútrido, de huevos), como de catarro viejo, de pus, como cáncer, de heces, de humo, de algo ardiente, como cuerno o pelo quemado, como sulphur, picante, como de tierra, cal, la comida huela como tiza, de guisantes en remojo, de flores.

5. Agravaciones:

a. De pie. Agrava o presenta mientras está de pie: Confusión mental, debilidad, cansancio, desmayo, vértigo, diarrea, hemorroides, tos, debilidad lumbar, distensión de vasos sanguíneos, venas varicosas, pesadez de miembros inferiores, tics espasmódicos de los pies. Dolor de cabeza, estómago, abdomen, recto, útero, espalda (lumbar) y extremidades (miembros inferiores, nervio ciático, rodillas, pantorrillas, tobillos).

“Sulphur es particularmente eficaz para las personas delgadas y cargadas de hombros, que caminan y se sientan encorvadas, para las cuales la estación vertical es la posición más desagradable” (Nash, 1984, pág. 39). “Cuando están parados no pueden estar tranquilos, hacen caer el peso del cuerpo ya sobre una pierna ya sobre la otra; o caminan por todos lados para buscar un asiento, porque les fatiga estar parados” (Lathoud, 1989, pág. 816).

b. Por el calor: de los abrigos, de la habitación, de la cama, por aplicaciones caliente, al tocar cosas calientes, por el aire caliente, por el baño caliente, por el cambio de tiempo de frío a caliente. El calor agrava o provoca: fiebre, pulso frecuente, congestión y pulsación de la cabeza, picor del cuero cabelludo, calor de la cabeza y de la cara, coloración roja de la cara, coriza, obstrucción nasal, tos, dificultad respiratoria, hinchazón de los pies, erupciones pruriginosas; dolor de cabeza, ojo, dientes, pecho, espalda y extremidades.

c. Por el baño y el lavado. Por el baño frío y caliente, agravando o provocando: escalofrío, tos, dolor en general, coriza, respiración difícil, manchas rojas en la piel, picor en piel. Lavarse agrava o provoca: fiebre, inflamación del ojo, grietas y erupciones pruriginosas en piel; dolor en cabeza, ojos, dientes, región lumbar y extremidades. Menstruación suprimida por agua fría. Agrava por aplicaciones húmedas (frías y húmedas), por mojarse (los pies), por lavar ropa. Aversión al baño, con llanto y miedo antes del baño; y aversión a lavarse (en niños), con excepción de la monomanía de lavarse siempre las manos.

d. A las 11 horas y por la noche. A las 11 horas presenta: cólera, impaciencia, llanto, estupefacción, debilidad, desmayo, escalofrío, oleadas de calor (con hambre), dolor de cabeza, visión turbia, vacío en el estómago, apetito incrementado y voraz, y dolor en el cuello de la vejiga.

Por la noche manifiesta principalmente (con valor 3 en el repertorio): ansiedad, inquietud, insomnio, somnolencia por la tarde pero insomne al anochecer y en la noche, despierta (frecuente, a las 3 o de 3 a 5 horas, súbitamente a las 5 horas con urgencia de defecar), escalofrío, fiebre, transpiración profusa, sensación de calor, calor en la cabeza, borborigmo, picor en el abdomen, diarrea (a las 5 horas), flatos, hemorroides, micción (frecuente, involuntaria, y con urgencia de orinar), orina copiosa, respiración dificultosa, tos (seca, despierta por la tos), palpitaciones del corazón, pulsación en el pecho, calambres en las pantorrillas y planta de los pies, calor en los pies, picor en muslos y piernas, picor en piel; y dolor en ojos, dientes, abdomen, recto, útero, espalda (región lumbar), rodillas y pies (ardiente).

6. Periodicidad: Las dolencias vuelven a la misma hora (neuralgia cada día), cada semana, cada dos o tres semanas, cada año. “Sulphur es uno de los remedios que tiene periodicidad. Dolores de cabeza, por ejemplo, cada siete días, cada catorce días; una neuralgia periódica intermitente con agravación cada 24 horas, por lo general al medio día o a la media noche; diarrea a las 5 a.m.” (Tyler, 2008, pág. 965).

7. Prurito voluptuoso, con o sin erupción, en zonas, errático, ardiente, que escuece, hormigante, aguijoneante, mordiente, como cosquilleo, agrava al rascarse (debe rascarse hasta quedar en carne viva o sangrar), al acalorarse (en la cama), al caminar al aire libre, durante la transpiración, por la lana, al desvestirse, por el baño, por la noche, en la cama, en borrachos.

“El paciente de Sulphur tiene toda clase de erupciones. Existen erupciones vesiculares, pustulosas, forunculares, escamosas, todas acompañadas con mucha picazón, y algunas de ellas son secreciones y supuraciones. La piel, aun sin erupciones, pica mucho, producidas por el calor de la cama y el uso de ropas de lana. Muchas veces el paciente de Sulphur no puede usar nada más que ropas de seda y algodón. El calor de la habitación lo llevar a la desesperación si no puede rascarse la zona que le pica. Luego de rascarse se produce un ardor con alivio del prurito” (Kent, 1982, pág. 446).

Erupciones: pruriginosas (agravan por el calor de la cama, placas que sangran después de rascarse), rojas, dolorosas, aguijoneantes, fétidas, con secreciones amarillas y corrosivas, sangrantes (después de rascarse), costrosas (fétidas, húmedas, después del rascado), vesiculares (ulceradas), herpéticas, herpetiformes, pústulas, eczema, forúnculos (periódicos), sarpullido, granos, sarna, lepra, sarampión, varicela, urticaria, suprimidas, que agravan después de rascarse y lavándose.

8. Trastornos por supresión de las erupciones, como: síntomas mentales, tristeza, hipocondría, insania, hidropesía, convulsiones, corea, parálisis, vértigo, dolor de cabeza, secreción del oído, diarrea y respiración asmática.

 

Síntomas importantes

1. Teorizador, meditativo, reflexivo, ideas abundantes, afluencia de pensamientos, absorto o sumido en sus pensamientos, distraído por soñador, hace muchos planes, capacidad para la filosofía (gran inclinación a los ensueños filosóficos), manía filosófica, fanatismo, extraño y raro en sus opiniones y actos, exaltación de las fantasías. Ilusiones: de fantasías, bellas, camina sobre algodón, de abundancia, que es un gran personaje.

“Su mente vaga entre abstracciones y especulaciones metafísicas, filosóficas, religiosas, políticas, con las que va conformándose en su visión cósmica e integrando el mundo que le conviene” (Draiman, 1991, pág. 116). Su manía filosófica es una característica notable… realiza razonamientos sin objetos que descubrir, ni de tener una respuesta posible. No es esa clase de filosofía que tenga una base y la cual se pueda seguir, razonando en series, en cosas ciertas, sino una clase fanática de filosofía que no posee ninguna base, poniéndolo a uno fuera de sí… y a menudo es ignorante, pero imagina ser un gran hombre; desprecia la educación y la literatura humana, y no sabe por qué nadie puede ver que él está por encima de la educación” (Kent, 1982, pág. 457).

2. Desaliñado o desordenado, indiferencia a su apariencia personal y a las cosas externas, falta de elegancia, mal gusto en el vestir, raro y excéntrico en el vestir, desea vestirse ridículamente. Ilusiones: que sus harapos son bellos, la ropa es bella, los trapos viejos son tan finos como la seda.

“Hering llamó al paciente de Sulphur “el filósofo andrajoso”. El estudioso Sulphur, el inventor, trabaja día y noche vestido con ropas raídas y sombreros estropeados, tiene el cabello largo, sin cortar y la cara sucia… Si tiene usted un paciente de esta clase, observará que ha usado una camisa durante muchas semanas; si no tiene una esposa que lo atienda, la usar hasta que se le caiga de encima… Su escritorio no está limpio, más bien descuidado ya que libros y hojas de libros se amontonan indiscriminadamente, sin orden. Parece que Sulphur provoca este estado de desorden, de descuido, de falta de limpieza, de “no importa cómo van las cosas”, y un estado de egoísmo” (Kent, 1982, pág. 444).

3. Sucio: cuando come y bebe, en el baño al defecar, orina deliberadamente (en todas partes, en sí mismo, en personas), orina y defeca (en cualquier parte, en su cuna, caminando siempre en el barro), con piel sucia. Defeca en el piso, se traga sus propias heces o de los animales.

“Sulphur es comúnmente indicado en aquéllos que no les perturba la falta de limpieza. La limpieza no es importante para él, piensa que no es necesaria. Es sucio; no ve la necesidad de usar una camisa limpia; eso no le preocupa… Y es asombroso como el paciente de Sulphur, especialmente los pequeños, pueden ensuciarse tan rápidamente. Los niños poseen la más asombrosa tendencia a ser mugrientos. Las madres les contarán de las cosas sucias que los niños realizan si son pacientes de Sulphur. El niño está sujeto a secreciones catarrales de la nariz, de los ojos, y de otras partes, y él a menudo se come el fluido de la nariz. Ahora, que es peculiar, porque los olores ofensivos son las cosas que el paciente de Sulphur aborrece” (Kent, 1982, págs. 444-445).

4. Pereza: física, en niños, con somnolencia, después de comer, al anochecer. Ocio, malgasta su tiempo, pospone todo para el día siguiente, sin sentido del deber y aversión al deber (a las tareas domésticas), descuida los negocios (con aversión e incapacidad para ellos), aversión al esfuerzo mental (siempre y cuando sea por obligación), aversión a la diversión, aversión a jugar (en niños), lentitud, contesta lentamente, deseo de ser cargado o llevado en brazos, inclinación a sentarse, de hombros caídos. Indiferencia: a las cosas externas, a su apariencia personal, al placer, a los deberes, a los asuntos de negocios, a su familia, hacia los demás, al bienestar de los demás, a la vida, a todo. Sueño: prolongado, no reparador, despierta demasiado tarde, aversión a levantarse, gran necesidad de dormir, somnolencia de día y al anochecer, bostezos frecuentes.

5. Falta de reacción y trastornos durante la convalecencia. “Sulphur está indicado en los siguientes casos: primero, como acción intercurrente, cuando el remedio bien elegido no actúa, permitiendo eliminar parcial o totalmente el obstáculo psórico que se opone a la acción del simillimum, especialmente en enfermedades agudas, pero no únicamente; segundo, cuando la convalecencia no llega o es muy prolongada; tercero, en las recaídas, el paciente parece estar casi bien, cuando la enfermedad reaparece una y otra vez; cuarto, para facilitar la reabsorción de exudados serosos o inflamatorios en las meninges, pleuras, pulmones, articulaciones, etcétera, cuando el remedio mejor elegido falla; y quinto, en casos oligosintomáticos o casi asintomáticos” (Vijnovsky, 1981, pág. 425).

6. Sensación de calor, oleadas de calor (con transpiración, durante la menopausia, con debilidad después de, con desmayo), congestión de la sangre (de partes aisladas), orgasmo de sangre, plétora. Presenta calor en cualquier órgano o parte del cuerpo, pero especialmente en la cabeza (vértex, parte externa, ardiente, al despertar, en una habitación caliente) y en los pies (plantas, ardiente, se los descubre, por la noche, en la cama).

7. Supuración y absceso. Supuración en ojo, oído, paladar, encías, garganta, abdomen, prepucio y extremidades. Absceso en ganglios o glándulas, huesos, vasos sanguíneos, raíces de los dientes, garganta externa, abdomen, recto, en labios genitales y vulva, mamas, axilas, pulmones, espalda y extremidades. Abscesos agudos o crónicos, dolorosos, y es útil para acelerar la supuración; pus: fétido, acre o suave, tenue, amarillo, negro, suprimido.

“Esta medicina es útil en las supuraciones. Se establecen toda clase de cavidades supurativas, abscesos pequeños, grandes, debajo de la piel, en los tejidos celulares y en los órganos internos. La tendencia a supurar es muy marcada en Sulphur. Las glándulas se inflaman y la inflamación se torna en supuración” (Kent, 1982, pág. 446).

8. Venas varicosas: pruriginosas, punzantes, con dolorimiento, ulceración, agravan de pie, durante el embarazo, por congestión portal, en el abdomen. Varices en extremidades inferiores (ulceradas, dolorosas, que agravan por calor), piernas (inflamadas, ulceradas, sangrantes), pies y tobillos.

9. Dolor de cabeza: periódico (cada día, días alternos, cada semana o cada dos semanas), invernal, en tiempo frío y húmedo, después de caminar al aire libre, al agacharse, al hablar, por conversación animada, al estornudar, al sonarse la nariz, durante la tos, gástrico, ayunando, después de comer, por el olor a huevo, y mejora en una habitación caliente, al caminar al aire libre, y por los pies fríos.

10. Vacío en el estómago: a las 11 horas, antes de comer, antes de la comida principal, sin hambre, después de la defecación, con diarrea, mejora al comer. Apetito: incrementado (a las 11 horas, con debilidad, el apetito regresa solo comiendo), voraz (a las 11 horas, pronto después de comer); aunque también presenta falta de apetito (al ver la comida, con hambre y con sed).

“Sulphur tiene sensación de vacuidad y hambre a las 11 horas… Si hay un momento en que siente hambre es a las 11 en punto. Parecería que no puede esperar por su almuerzo… Aquéllos que están acostumbrados a comer a las 12 en punto tendrán hambre a las 11. Aquéllos acostumbrados a almorzar a las 13 o 13:30 horas tendrán esa sensación de desfallecimiento de hambre alrededor de las 12 en punto. La misma sensación es, próximamente, una hora antes de la acostumbrada para comer, en muchas personas” (Kent, 1982, págs. 448-449).

11. Sed: ardiente o vehemente, extrema, inextinguible, de grandes cantidades (y a largos intervalos) o de pequeñas cantidades (y a menudo), por la noche, durante la menstruación; y durante la fiebre, el escalofrío y la transpiración.

12. Deseo de dulce (pero le agrava, antes de la menstruación), de comida ácida con dulce o con sal, de exquisiteces, de especias, de comida cruda, de bebidas alcohólicas, de cerveza, de vino y de whisky. Aversión a las aceitunas y a la carne. Agrava con la leche, el azúcar, las bebidas alcohólicas y el brandy.

13. Distensión abdominal: después de comer, durante la menstruación, en niños, mejora al eliminar flatos. Flatulencia (dolorosa, después de comer, obstruida en colon descendente con estreñimiento), borborigmo (por la noche, después de comer, antes de la defecación y de la diarrea), abdomen agrandado (abdomen gordo, en niños, el hígado, el bazo), abdomen congestionado (acompañado de hemorroides, el hígado).

14. Hemorroides: crónicas, externas o internas, pruriginosas, ardientes, azuladas, grandes, salen protuberantes, hinchadas, ulcerativas, estranguladas, suprimidas, por congestión pélvica, agrava por la noche, al caminar, de pie, al contacto, limpiándose después de defecar, por cerveza, durante la menstruación, el embarazo y el parto.

15. Diarrea: aguda o crónica, indolora, sin debilidad, en niños (lactantes), después de medianoche (a las 5 horas), por la mañana (despierta con urgencia, sacándolo fuera de la cama); agrava de pie, por la cerveza, el azúcar y la leche; durante la fiebre, la dentición, el embarazo; después de la menor imprudencia al comer, después de enfermedades agudas y de erupciones suprimidas, alternando con estreñimiento; mejora con los eructos y después de eliminar flatos.

16. Estreñimiento: crónico, periódico (días alternos), con evacuación difícil, insuficiente, deseo constante, con constante urgencia, urgencia y esfuerzo ineficaz, por estasis portal, por hábitos sedentarios, por sequedad del recto, durante la transpiración, durante el embarazo, en niños recién nacidos, en viejos, y acompañado de hemorroides.

17. Menstruación: acuosa, escasa, demasiado corta, atrasada, ausente, suprimida. Menstruación suprimida por condiciones anémicas, después de cólera, por escalofríos, por frío, por agua fría, por un resfrío. La supresión de la menstruación genera trastornos como tristeza, ninfomanía, vértigo, fiebre, dolor y congestión de la cabeza, hinchazón de los parpados, coloración pálida de los labios, dolor de oído, nauseas, vómitos de sangre, hemorroides, frecuente urgencia de orinar, tos, hemorragia de los pulmones, expectoración sanguinolenta.

18. Palpitación del corazón: audible, visible, tumultuosa o violenta, como si el corazón se saliera del pecho, con ansiedad, por la noche en la cama, acostado, al girar en la cama, al dormirse, al despertar sobresaltado por un sueño, por esfuerzo, por esfuerzo mental, por movimiento de los brazos, levantando los brazos, ascendiendo escaleras, durante la defecación, durante la menstruación, por los primeros movimientos del feto.

19. Respiración dificultosa: al anochecer, por la noche, en una habitación caliente, quiere puertas y ventanas abiertas, al caminar (al aire libre), al doblar los brazos hacia atrás, después de hablar; mejora aflojando las ropas, y al aire libre. Respiración sonora, acelerada, asmática, impedida por flatulencia, y por la presión de la ropa. Tos seca: al anochecer (al acostarse), por la noche (acostado, al despertar, floja durante el día), al despertar, durante la transpiración.

20. Calambres en las pantorrillas: por la noche, en la cama, al caminar, durante el cólera asiático, al estirar las piernas; en la planta de los pies: por la noche (durante el cólera asiático).

 

 

Sulphur por Lathoud