Lycopodium

Por Iván Navas. Octubre 30, 2017

 

Lycopodium y Homeopatía

 

Lycopodium clavatum, polen de licopodio, pie de lobo, muscus clavatus, sulphur vegetalis o azufre vegetal, es un gran musgo de la familia Licopodiáceas, con pedúnculos redondos terminados en dos pequeñas espigas cilíndricas, pares, compuestas de cápsulas reniformes. Los esporos de estas cápsulas forman el polvo de Lycopodium, que es amarillo, pálido, fino, muy liviano y extremadamente inflamable; de ahí el nombre de azufre vegetal. Cada uno de estos esporos está cubierto por un caparazón muy grueso y duro que la materia médica oficial considera inerte. En realidad, encierra una pequeña cantidad de sustancia aceitosa, activa, que se pone en libertad por trituración (Lathoud). Su principio activo es la polenina. El primero que lo experimentó fue Hahnemann y su patogenesia se encuentra en el libro “Las Enfermedades Crónicas”. Para su preparación se hace la tintura con los esporos, triturándolos en un mortero de porcelana hasta lograr una masa pastosa y uniforme, y luego se procede a la maceración conforme a la regla 4 (Uribe).

 

Síntomas característicos

1. Falta de confianza en sí mismo. Este sentimiento de minusvalía o de inferioridad es el eje central de la patología mental de Lycopodium, y condiciona los otros síntomas mentales característicos y los siguientes síntomas del repertorio: Sensación de desvalido, timidez (vergonzosa; de aparecer y de hablar en público, pero es capaz), carácter débil, pusilánime, voluntad débil o perdida de la voluntad, irresolución o indecisión (por bagatelas, en sus actos, para casarse por avaricia, al despertar), falta de iniciativa, aversión a las nuevas ideas, emprende muchas cosas y no persevera en ninguna, inconstancia, anhela o ansia la buena opinión de los demás, duda de su recuperación y de su salvación, suspicaz, se muerde las uñas, desea la compañía (agrava cuando está solo), ansiedad por el futuro, trastornos por anticipación. Miedo: del fracaso, de fracasar en los negocios, de su posición social, de aparecer en público, a emprender cualquier cosa (una nueva empresa), de ser incapaz de alcanzar su destino, durante el coito, durante el embarazo, de envejecer, de la gente (en niños), de los hombres, de las mujeres (en hombres), de los extraños, de estar solo, al despertar.

2. Altivo, arrogante u orgulloso: rígido y pretencioso, estúpido. Presuntuoso, fanfarrón (desea ser considerado rico), vanidad, egotismo, adulador, da cualquier cosa si es adulado, pomposo o importante, despreciativo, duro con los subordinados y amable con los superiores, dictatorial (habla con tono de mando, deseos de poder), insolencia (de sirvientes a patrones), grosería o rudeza (de los empleados a los jefes). Ambición (de hacer dinero, por todos los medios posibles), avidez o codicia, envidia (y codicia, las cualidades de los otros). Ilusiones que es un gran personaje.

“El orgullo de Lycopodium se hace ostentoso, mira de arriba hacia abajo, como si estuviera un escalón más alto que los otros. Habla con autoridad, con gestos adustos, frunce el entrecejo, arruga la frente y con firmes ademanes. Trata de desanimar a sus contrarios, de asustarlos y de disminuirlos; por eso también es despreciativo de los valores ajenos… Es interesante resaltar las diferencias con Silicea, el otro gran minusválido de la materia médica. Lycopodium reacciona en contra de su inseguridad con un hipertrófico orgullo, y acepta la lucha, enfrenta a la gente y compite, buscando elevarse de entre todos para sobresalir, ser más, acceder al halago y al poder. Silicea, en cambio, acepta sus limitaciones, pero merced a su gran amor propio trata de superarse, con responsabilidad, autoexigencia y dedicación, que lo lleva a un excesivo perfeccionismo, con el cual tratará de hacer méritos para ser aceptado y considerado, conformándose solamente con no ser menos. Lycopodium se forma para mandar; Silicea para ser mandado y cumplir eficientemente. En Silicea predomina la responsabilidad, eficiencia y modestia; en Lycopodium el orgullo, autoritarismo y soberbia” (Draiman).

3. Cobardía. De ahí síntomas como los miedos: de bagatelas, constante de todo, de la muerte, a la sofocación, en una multitud, de que se le acerquen otros, de estar solo, de los fantasmas, de la oscuridad, de una tormenta eléctrica, por ruido (en la puerta), del timbre de la puerta, de que algo sucederá, de lugares altos, en un lugar estrecho, de túneles, en los niños. Disposición dócil o complaciente, huye de sus propios hijos y los abandona, asustadizo fácilmente (por bagatelas), trastornos por susto.

“La cobardía se manifiesta por una falta total de valor para afrontar con energía aquellas situaciones de riesgo o peligro cierto. Es un pusilánime y escapará, salvo que la situación esté bajo control y entonces podrá hacer gala de una falsa valentía” (Draiman).

4. Cólera: fácilmente, por contradicción, por bagatelas, violenta, consigo mismo, pensando en personas ausentes, al despertar, por la mañana (al despertar), al anochecer, en niños. Irritabilidad: por bagatelas, durante el escalofrío, antes y durante la menstruación, al despertar, en niños (cuando está enfermo, empuja a la enfermera, buenos toda la noche y enojados todo el día). Se ofende fácilmente, reproches a sí mismo y a los demás, malhumorado (al despertar), hosco, rabioso, insultante (en niños, hijos que insultan a sus padres), maldice, escupe, muerde la almohada, patea (en niños, el niño está malhumorado y patea y refunfuña al despertar), golpea (a los presentes, con rabia, objetos imaginarios a su alrededor, en niños). Trastornos por: cólera (reprimida, con pena silenciosa, con ansiedad, con indignación), contradicción, egotismo, discordia entre jefe y subordinados, dominación (en los niños), mortificación, rudeza de otros, decepción, por ser engañado, ser rechazado.

“Una de las conductas que le permiten superar su inferioridad es su mal carácter; tiene alternancias extremas de humor o éste es muy cambiante y caprichoso, pero lo más frecuente y habitual es una extrema irritabilidad, especialmente cuando lo contradicen” (Vijnovsky).

5. Agravación a las 16 horas o de 16 a 20 horas. A las 16 horas agrava o presenta: ansiedad, debilidad, fiebre (ardiente durando varias horas, con escalofrío ausente), escalofrío (periódico a las 16 h), sed, dolor de cabeza, dolor en el ojo, visión neblinosa o nublada después de dormir, perdida de la visión, epistaxis, ruidos (reverberaciones, rugidos), dolor en los dientes, sed, distensión en abdomen, dolor en abdomen (calambroide), flatulencia, diarrea, dolor a los lados del pecho, dolor en el esternón (punzante), inflamación de los pulmones, tos, micción de goteo, dolor en los hombros (desgarrador), debilidad en los pies, erupciones en piel comenzando a las 16 h.

De 16 a 20 horas agrava o presenta los síntomas: llanto, concienzudo, fiebre (continua, con escalofrío ausente, periódica cada día de 16 a 20 h), escalofrío (periódico de 16 a 20 h, con manos adormecidas y pies helados), dolor de cabeza (en vértex, presivo en vértex), dolor en la cara, dolor en el ojo, distensión en abdomen, dolor en riñones, diarrea, tos, adormecimiento con escalofrío en los pies.

6. Agravación del lado derecho o del lado derecho y luego izquierdo. Con valor tres en el repertorio se encuentran los siguientes síntomas: convulsiones en el lado derecho del cuerpo, cabeza contraída hacia el lado derecho, trastornos oculares en ojo derecho, aflujo de sangre al oído derecho, molestias de la cara en el lado derecho, dolor en abdomen lado derecho (calambroide), padecimientos en el hipocondrio derecho, dolor en el hipocondrio derecho (dolorido, presivo, después de comer hasta la saciedad, extendiéndose a la espalda), dolor en uréter derecho, trastornos en el ovario derecho como agrandado o inflamado o tumores o dolor (taladrante, extendiéndose al izquierdo), trastornos del pecho lado derecho, dolor en el hombro derecho, dolor en el nervio ciático derecho, y parálisis en el miembro superior derecho.

“Lycopodium afecta en forma predominante el lado derecho o, al menos, los trastornos tienen su comienzo en el lado derecho. Más de una vez he hecho abortar la tumefacción y la supuración de la región tonsilar (derecha) en personas propensas a sufrir de absceso peri amigdalino, dándoles precozmente una dosis de este remedio… En la difteria, si la enfermedad comienza en la nariz o en la amígdala derecha y se extiende a la izquierda, debemos pensar en Lycopodium… Los dolores en el abdomen y en las regiones ovárica y uterina, también comienzan en el lado derecho y pasan de la derecha a la izquierda. El pie derecho se enfría, en tanto que el otro permanece caliente. Las erupciones empiezan a la derecha y se propagan al lado izquierdo. Lo mismo sucede con la ciática. Cualquier afección que comienza a la derecha y pasa a la izquierda me hace pensar en Lycopodium” (Nash).

 

Síntomas importantes

1. Llanto: cuando le agradecen, por ingratitud, por admonición, deseo de llorar todo el tiempo, sin causa, durante las convulsiones; durante el escalofrío, la fiebre y la transpiración; antes de la menstruación, antes de la micción, en niños, por la tarde (de 16 a 20 horas), con sollozos, le mejora.

2. Debilidad de la memoria: para expresarse, para las palabras, para los nombres propios, para los nombres de las letras, para la ortografía, para lo que ha leído. Comete errores: de cálculo, al escribir (usa palabras o sílabas incorrectas, omite palabras o sílabas o letras, añade o traspone letras), al hablar (usa palabras o sílabas incorrectas, invierte palabras o letras, omite o traspone palabras, deletreando), al leer invierte letras y palabras.

3. Insania: altiva, dictatorial, reprocha a los demás, con envidia, con taciturnidad, puerperal. Delirio: rabioso, murmurante, durante el sueño. Ilusiones: de estar enfermo, que ha descuidado su deber, que está en diferentes lugares a la vez, ve fantasmas. Demencia senil (prematura).

4. Sensación de calor o caluroso, oleadas de calor (al anochecer, extendiéndose hacia arriba), agrava por el calor de la habitación y de las envolturas. Calor en cara (sofocos), ojo (durante el dolor), genitales femeninos, pecho (parte eterna), espalda (región dorsal, entre las escápulas) y extremidades: manos, muñecas, caderas, nalgas, pies (plantas, calor en un pie y frialdad en el otro).

5. Intolerancia a la ropa, que agrava con su presión y mejora aflojándola. Agrava por la presión de la ropa: la respiración, el dolor de estómago y del abdomen. Dolor de cabeza por presión del sombrero (y le tiene aversión). Mejora aflojándose la ropa: la sensación de plenitud del estómago después de comer, la distensión abdominal y la fiebre.

6. Emaciación: en niños, jóvenes lánguidos, en gente mayor, en parte superior del cuerpo (acompañada de miembros inferiores bien nutridos), extendiéndose hacia abajo, de partes afectadas, con apetito voraz (en niños), por pérdida de fluidos animales. Gente delgada. Hombros caídos.

7. Cara: arrugada (cejas, frente y mejillas); coloración: pálida, amarilla, grisácea (amarillo), de apariencia sucia, enfermiza, azulada (labios, círculos alrededor de los ojos u ojeras), roja (circunscripta, después de comer); venas distendidas (redes como mármol); acné; pecas; caída de la mandíbula. Tendencia a fruncir el ceño. Cabello: gris o canoso, caída (del vértex, después del parto, en la menopausia, en placas, en puñados), calvicie (en placas).

8. Apetito: falta de apetito, sin apetencia hasta que empieza a comer, de fácil saciedad; o incrementado (por la noche, después de comer), voraz (pronto después de comer), insaciable. Deseo de dulces, aceitunas; mejora con la bebida y comida caliente; agrava al comer cebolla, col, raíces vegetales, frijoles, guisantes, mejillones, ostras, chocolate, vino, y bebida y comida fría.

“El paciente tiene hambre al ir a la mesa, pero unos cuantos bocados le causaran distensión flatulenta e inmediatamente pierde el apetito; o se siente lleno hasta la garganta, antes de comer lo suficiente para satisfacer el apetito con que llegó a la mesa, y no se atreve a tomar más alimento por temor de que le provoque vómito” (Pierce).

9. Obstrucción nasal: de un lado, con secreción, con pus (por la noche), por la noche, durante el sueño, durante la fiebre, en niños (lactantes).

10. Distensión del abdomen: timpánica, por la tarde (de 16 a 20 horas), después de comer (pequeñas cantidades), después de la defecación, antes de la menstruación, después del parto, mejora al eructar y al eliminar flatos. Flatulencia: aquí y allá, dolorosa, obstruida (en colon descendente por estreñimiento), acompañada de coloración blanca de la lengua, por la tarde (a las 16 horas), después de comer, antes y después de la defecación, durante la menstruación. Borborigmo: ruidosos, que mejora al eliminar flatos. Sensación de burbujeo en el abdomen como si hubiera burbujas moviéndose de un lado a otro.

11. Padecimientos del hígado, funcionales, extendiéndose hacia atrás al lado derecho, acompañada de ascitis. Dolor: cólico por cálculos biliares, dolorido, presivo, por mortificación, después de comer hasta la saciedad, al tacto, después de la defecación, extendiéndose a la espalda. Hígado agrandado, congestionado (crónico), hinchado, inflamado (crónico), duro, absceso, degeneración grasosa, atrofia, cáncer.

12. Estreñimiento: evacuación difícil, urgencia y esfuerzo ineficaz (durante la fiebre), insuficiente, crónico, por hábitos sedentarios, cuando está lejos de casa, por sequedad del recto, durante el embarazo, en niños; durante la fiebre, el escalofrío y la transpiración.

13. Tos: seca (en niños, en jóvenes emaciados), constante, como por polvo, por cosquilleo (en laringe), por irritación (en la laringe, en los bronquios y en la tráquea), al anochecer, por la noche, al dormirse, impide dormir, mejora por bebidas calientes. Expectoración: copiosa, mucosa, blanca, amarilla, verdosa, grisácea, herrumbrosa, sanguinolenta, purulenta, de gusto salado, olor maloliente.

14. Inflamación de los pulmones (neumonía): derecho, desatendida, en niños, cruposa, en la tifoidea. Inflamación de los bronquios (bronquitis): bronconeumonía, crónica, en viejos. Movimiento de las alas de la nariz como un abanico: en la neumonía, en el asma, con palpitaciones.

15. Molestias urinarias: Vejiga: piedras o cálculos; dolor (presivo, en cistitis); inflamación; micción: dolorosa (acompañada de litiasis, el niño llora antes de comenzar a orinar), retardada debiendo esperar para comenzar a orinar, involuntaria, frecuente, urgente; retención de orina (dolorosa). Riñones: dolor que mejora por la micción y después de la micción y se extiende debajo de los uréteres, inflamación, piedras, supresión de orina. Orina: copiosa (al anochecer o por la noche), lechosa, turbia (cuando queda de pie por un rato), de color amarillo naranja, espumosa, albuminosa (durante el embarazo, después de escarlatina), con azúcar, con elementos microscópico de uratos; con sedimento: color rojo ladrillo, turbio, de arena (rojo, grava).

16. Trastornos de los ovarios (principalmente el derecho): dolor (punzante, taladrante, cortante, en ovario derecho extendiéndose al izquierdo), agrandados, hinchazón hidrópica, inflamación, tumores. Menstruación: acuosa, prolongada, retorna después de que el ciclo menstrual regular ha cesado, atrasada, ausente, suprimida. Sequedad vaginal. Coito doloroso, con ausencia del placer y aversión.

17. Impotencia o falta de erección: pene pequeño y frío, con deseo sexual, después de excesos sexuales, después de transpiración, en gente mayor. Erecciones incompletas: durante el coito. Eyaculación: precoz o demasiado rápida, agotadora, escasa, incompleta, ausente, falta durante el coito, sanguinolenta. Poluciones o emisión involuntaria de semen: prematuras, sin erecciones.

18. En las extremidades, dolor: derecha, derecha y luego izquierda, reumático, neurálgico, en articulaciones (gotoso, reumático, desgarrador); durante el escalofrío, la fiebre, y la transpiración; al principio del movimiento, y mejora con el movimiento continuo. Hinchazón: hidrópica en los miembros inferiores y en los pies, gotosa en las articulaciones de los dedos de la mano y rodillas. Nudosidades artríticas: en las articulaciones de los dedos de la mano (con rigidez). Calambres: en las pantorrillas (por la noche, estirando una pierna). Adormecimiento de las manos, piernas y pies.

 

 

 

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