Hepar Sulphur

Por Iván Navas. Noviembre 7, 2017

Hepar Sulphur y Homeopatía

Hepar sulphur, hepar sulphuris calcareum, hígado de azufre calcáreo, sulfato de cal impuro, CaSO4, se prepara para uso homeopático valiéndose del carbonato de cal existente en la capa media de las conchas de ostras, el cual se pulveriza y se mezcla con una parte igual en peso de azufre flor purificado y, calentándolo hasta el rojo en un crisol cerrado por espacio de un cuarto de hora, se vierte el producto en una placa de mármol y se cubre con una cápsula para que se enfríe evitando el contacto del aire. Una vez fría la masa se recoge y se guarda en frascos bien tapados. El sulfuro así obtenido forma una masa amarillenta, porosa y poco soluble en agua. Este preparado se tritura conforme a la regla 7. Hahnemann lo experimentó y dio un esbozo de su patogenesia en su “Materia Médica Pura”, completándolo más tarde en su “Tratado de las Enfermedades Crónicas” (Uribe).

Síntomas característicos

1. Cólera violenta y deseo de matar. Cólera: violenta, tan colérico que podría acuchillara a cualquiera, súbita (sin causa), fácilmente, por bagatelas, por ruido, en niños. Rabia (trata de matar a la gente), peleador (en el sueño), violento (rabia que le lleva a cometer actos de violencia, por bagatelas, por dolor, durante la transpiración, al anochecer), insultador (durante la embriaguez), golpea durante la embriaguez, cruel.

Deseo de matar: impulso súbito de matar por la menor ofensa, a la persona que la contradice, impulso súbito de matar, impulso súbito de arrojar a su hijo al fuego, a sus seres queridos, con un cuchillo, el barbero o peluquero quiere matar a su cliente, durante la embriaguez. Impulso mórbido (a la violencia, de apuñalar a los demás), ilusión que él tiene que matar a alguien, malicioso o rencoroso como si pudiera asesinar a alguien, amenaza con matar (a su esposa e hijos), falta de sentido moral (disposición a convertirse en criminal sin remordimiento).

“Este remedio pertenece a pacientes a los que se tilda de delicados, hipersensibles a las impresiones. La mente participa de esta hipersensibilidad y se manifiesta con un estado de extrema irritabilidad. Cualquier cosita que lo inquieta lo pone intensamente enojado, insultante e impulsivo. Los impulsos lo dominan al extremo de que querría matar en ese momento a su mejor amigo. En Hepar se producen también impulsos sin causa alguna. Un hombre puede sentirse impulsado repentinamente a apuñalear a su amigo. El peluquero tiene el impulso de cortarle el cuello a su cliente mientras lo tiene en la silla. Las madres pueden tener el impulso de arrojar su hijo al fuego o de arrojarse ella misma al fuego; el impulso de obrar violenta y destructivamente. Estos síntomas se intensifican hasta llegar a la insania y entonces los impulsos son llevados a la práctica. Se puede convertir en pirómano” (Kent).

2. Agravación por el frío, el aire frío, después de entrar en una habitación fría; en invierno, en tiempo frío seco o seco, por el viento frío (y seco) o seco, al aire libre, al descubrirse (una parte aislada, la cabeza), al enfriarse (una parte del cuerpo, la cabeza, extremidades, una mano fuera de la cama), al tocar cosas frías, tendencia a resfriarse. Mejora: por el calor (de las envolturas, de la estufa, de la cama, de la habitación), por el aire caliente, por el baño caliente; en tiempo húmedo. Tiene falta de calor vital.

“Hepar se agrava por aire frío y seco, especialmente por vientos fríos y secos. El tiempo frío y húmedo, que molesta a la mayoría de la gente, no es tan malo para los pacientes de Hepar. Una peculiaridad importante de Hepar es su sensibilidad a las superficies frías. Tocar esas superficies aunque sea solamente con la punta de los dedos, puede desencadenar una agravación general. Se produce una reacción inmediata (tos o escalofrío), sin demora. Incluso el sacar la mano o el pie por debajo de las sábanas puede acarrear estos síntomas” (Vithoulkas). Respecto al tiempo húmedo “no existe ningún otro remedio que yo conozca que tenga una mejoría tan marcada con el tiempo húmedo como Hepar Sulphur” (Nash).

“El paciente, en general, es demasiado sensible al aire frío o a la más ligera corriente, con alivio no solamente por el calor, sino por abrigarse mucho, y como dice Allen “el lleva un sobretodo en tiempo de calor”, con el cuello siempre listo para subirlo por el más leve motivo. No es que no sienta que el día está caliente, pues suda con abundancia, sino en parte a causa de su sensibilidad para el aire frío y en parte a que por la fácil transpiración teme recibir el más ligero soplo de aire frío” (Pierce).

3. Sensibilidad al dolor, que lo hace estar irritable, malhumorado, violento, fuera de sí mismo, con gritos, quejas, debilidad de la memoria, inconsciencia, debilidad y desmayo. Aversión a ser tocado y agrava con el contacto.

“La paciente es tan sensible al dolor que hasta por el más ligero de ellos se desvanece. Si existe una inflamación o tumefacción en cualquier zona o aún erupciones en la piel, ellas son hasta tal punto sensibles que la enferma no puede soportar que sean tocadas, ni siquiera el contacto de un soplo de aire frío sobre ellas… Además, la hipersensibilidad es tanto mental como física, pues la más mínima causa provoca irritación, con palabra rápida y vehemente” (Nash).

La paciente Hepar “te da un centenar de síntomas minúsculos, pero no una imagen clara. Continuamente te suplica ayuda. Su sufrimiento es “tan grande, ¡Usted debe ayudarme! Tengo tanto dolor, no puedo soportarlo más”. Intentas hallar modalidades y síntomas característicos, pero todo lo que ella hace es quejarse y suplicar. Finalmente, lo que te sorprende es que haya tal sufrimiento por causas relativamente menores. Entonces das con Hepar” (Vithoulkas).

4. Dolor como por una astillaen ojos, nariz, garganta (agrava al tragar, extendiéndose al oído bostezando o girando la cabeza), laringe y tráquea, uretra durante la micción, úlceras del pene, piel (en erupciones y úlceras), dedos de las manos y debajo de las uñas de las manos.

“Sensación de dolor punzante en varias partes del cuerpo, particularmente en la garganta, como si una astilla o “espina” de pescado se encontrara clavada ahí” (García).

5. Supuración y abscesos. Supuración en ojo, nariz, senos nasales, oído (medio), encías, garganta (amígdalas, faringe), glándulas parótidas, abdomen (ganglios inguinales), próstata, genitales masculinos (testículos, bajo el prepucio, en la fimosis), extremidades (cadera, tobillo, uñero), erupciones en piel. Expectoración, leucorrea, secreción uretral, sedimento de la orina y materia fecal purulenta. Tuberculosis pulmonar purulenta y ulcerativa. Abscesos: agudos, crónicos, amenaza de absceso, incipientes, remedio para acelerar la supuración o abortar el absceso, gangrenosos, de los huesos, en ganglios o glándulas, eliminación de cuerpos extraños; con pus: amarillo, sanguinolento, fétido, de olor ácido, suprimido.

“La menor herida supura o tarda en curar. Establece la supuración alrededor de los cuerpos extraños y los expulsa del organismo” (Vijnovsky).

“Tendencia general a la supuración, por eso es muy útil en el período de supuración de inflamaciones locales; si se da el medicamento en dilución (potencia) muy alta, antes que el pus se haya formado y no se repite demasiado pronto, puede prevenir y detener el proceso supurativo. Si el pus ya está formado, apresurara la abertura del absceso, lo hará vaciar más rápido y activará la circulación; entonces, habrá que darlo en dilución (potencia) baja” (Lathoud).

6. Secreciones y excreciones malolientes, con olor a queso viejo o podrido. Este olor a queso viejo o podrido se presenta en el olor corporal, en la transpiración, en la materia fecal, en úlceras de las mamas escirras, en la leucorrea, en los condilomas de los genitales masculinos, en las verrugas de la piel; y en las secreciones del oído, nariz y úlceras en la piel.

7. Antídoto para los trastornos por el uso o abuso del mercurio, como tristeza, hinchazón de la cara, secreciones purulentas en el oído, pérdida o disminución de la audición, salivación, aftas, inflamación de la garganta y de la lengua, úlceras en la garganta, digestión lenta, diarrea, hemorroides, tuberculosis pulmonar; dolores: en la cabeza, cara, dientes y reumático en extremidades; en miembros superiores: hormigueo, prurito y parálisis. También está indicado para la intoxicación con arsénico, el envenenamiento por plomo, y el abuso de sílice, yodo y medicamentos alopáticos.

“Hepar sulphur es uno de nuestros mejores remedios para utilizar después de haber sido empleado Mercurius, tanto en la práctica homeopática como en la de la antigua escuela, en este último caso como antídoto de la intoxicación. Es, asimismo, el principal antídoto de la intoxicación por el yoduro de potasio del mismo origen” (Nash).

“Desde el siglo XIX hasta la segunda guerra mundial, el mercurio fue el medicamento básico para el tratamiento de la sífilis. Actualmente se utiliza en vacunas, diuréticos, laxantes, amalgamas dentales, colirios, aerosoles nasales, antiséptico tópico (mercurocromo), pomadas para la dermatitis por pañal, productos para blanquear la piel y cosméticos. El mercurio también se puede adquirir al consumir pescado y marisco contaminado con este elemento, en el uso de fungicidas, en la minería del oro por la inhalación de vapores y la contaminación del agua, por la exposición de vapores en procesos industriales del cemento, soda caustica, acero y pilas de mercurio, en la ruptura de lámparas fluorescentes, en la combustión del carbón en las centrales térmicas, en los crematorios humanos, en la quema de biomasa y en las erupciones volcánicas” (Wikipedia).

Síntomas importantes

1. Prisa: al comer y beber; lenguaje apresurado, impetuoso, impaciente, con inquietud (ansiosa, impulsándolo fuera de la cama).

“Un síntoma en relación con la irritabilidad mental del enfermo es el hablar y accionar apresuradamente… Para demostrar a ustedes que este es un síntoma genuino, mencionaré un caso de manía histérica curado por un médico europeo, guiado solamente por él: el hablar de la enferma era apresurado y las palabras le salían profusamente. El detalle adicional era que había tomado mercurio con exceso. Hepar curó este estado mental de un modo completo” (Farrington).

2. Tristeza: con disposición suicida, ansiosa, al anochecer, después de abuso de mercurio. Rumia acontecimientos desagradables del pasado. Disposición al suicidio: durante la angustia, por hipocondría, por dolores, durante la transpiración, de un disparo, ahogándose, lanzándose al fuego, pensamientos de suicidio.

“El enfermo de Hepar es bastante triste y abatido, particularmente por la tarde; a veces tiene impulsos de suicidio; al caminar en el aire libre, el enfermo siente desaliento y mal humor y es importunado por el recuerdo de todas las penas anteriores de su vida. La memoria está debilitada a tal grado, que olvida las palabras y los lugares, siendo esto más evidente cuando está irritable” (Farrington).

3. Quiere arrojar cosas al fuego, y las arroja (piromanía). Ilusiones de fuego: de visiones, en casa, la casa del vecino en llamas, que el mundo está en llamas. Deseo de matar con el súbito impulso de arrojar a su hijo al fuego, disposición al suicidio lanzándose al fuego, miedo al fuego (que las cosas se incendiarán), sueños con fuego.

4. Transpiración: profusa (día y noche, sin alivio), duradera, fría (después del más mínimo esfuerzo físico o mental), por esfuerzo mental, por un ligero esfuerzo, por el movimiento; de olor agrio, fétido, ofensivo.

“Hepar sulphur es un importante remedio de la transpiración, ya sea esta parcial o general. Puede, por ejemplo, estar indicado después de Mercurius en el reumatismo, en el cual el paciente “transpira día y noche sin alivio”, y Mercurius no se ha mostrado eficaz” (Nash).

5. Tendencia a resfriarse. Resfriado, acompañado de dolor de cabeza, dolor abdominal, coriza y tos. Coriza: después de coger un resfriado, en tiempo húmedo, por descubrirse (la cabeza), enfriándose, con fiebre, con secreción, con o después de tos, con inflamación de la laringe, con crup. Secreción nasal: maloliente (fétida, como queso), excoriante, espesa, amarilla, purulenta, sanguinolenta. Estornudos por descubrirse (las manos), frecuentes, al enfriarse. Obstrucción nasal por el aire frío.

Hepar sulphur cura “lo que comúnmente se llama romadizo (inflamación de las mucosas nasales) con dolores en todo el cuerpo. Rara vez está indicado en el principio del padecimiento, pero sí lo estará en un estado avanzado. Si se da en un principio complicará el caso, ya se trate de una coriza o de alguna inflamación de la garganta, porque se adapta mejor a lo que se llama “catarro maduro”, cuando el moco pus ya se ha formado. El proceso catarral puede haber afectado al etmoides, con dolores taladrante en las partes afectadas; cuando el enfermo deglute, hay la sensación de como si estuviera deglutiendo una espina de pescado, o como si hubiera algo que le picara la garganta; en ocasiones el paciente describirá esta sensación diciendo que le parece tener una miga de pan tostado en la garganta. Los catarros para los cuales Hepar es el medicamento, recidiva por cualquiera exposición al frío… Cuando el romadizo invade el pecho, Hepar obra de un modo maravilloso, aun cuando el proceso amenace invadir los capilares bronquiales” (Farrington).

6. Dolor en la garganta: punzante, como por una astilla, extendiéndose al oído (al bostezar, girando la cabeza); agrava al tragar, enfriándose, por la comida fría y por cualquier cosa fría; mejora por el calor y las bebidas calientes. Hinchazón de la garganta y las amígdalas. Inflamación de la garganta: folicular, en faringe, después de abuso de mercurio. Supuración (amígdalas), afecciones sifilíticas.

7. Tos: violenta, paroxística, sofocante, crupal, ladrante o perruna, ronca, seca, suelta por la mañana, agrava al anochecer (agrava en la cama, hasta la medianoche), cerrando los ojos por la noche, al descubrirse (las manos), al enfriarse (una parte aislada, el brazo o la mano), por el aire frío (y seco), al viento (frío, frío seco), por carraspera e irritación en la laringe, cortante después de la comida principal. Expectoración: de día solamente, por la mañana, amarilla, copiosa, mucosa, viscosa, espesa, resistente o tenaz. Respiración: dificultosa, profunda, con traqueteo, estertorosa, asmática, ataques de sofocación, y agrava con la presión de la ropa.

8. Crup: amenazante, después de exponerse al aire frío y seco. Inflamación: de la laringe (aguda), de la tráquea (cruposa). Dolor en la laringe: por aire frío, durante la tos (se agarra la laringe), en la inspiración (en carne viva). Voz débil y ronca. Inflamación de los bronquios (aguda, crónica, por tiempo frío), de la pleura (crónica, desatendida, en pacientes tísicos) y de los pulmones (desatendida, en el último estadio, cruposa, pleuroneumonía). Tuberculosis pulmonar: aguda, incipiente, progresiva, en fase exudativa, catarral, pituitosa (o mucosa), purulenta y ulcerativa, en picapedreros, después de abuso de mercurio.

“Ha sido uno de nuestros remedios clásicos para el crup… El crup de Hepar está acompañado de tos más bien blanda, con roncos y sibilancias. Tos como si las mucosidades fueran a expulsarse, pero esto no se produce. Pocas veces se halla indicado en el comienzo, sino que más a menudo lo está después de Aconitum o Spongia” (Nash).

“Es útil en la neumonía, especialmente en el estado de resolución; está indicado en un período tardío de la enfermedad y no en su comienzo, en el período resolutivo, cuando el pus se ha formado, cuando existe la supuración en vez de la resolución normal. Hepar puede también estar indicado en la neumonía crupal. Aquí, como en todas las demás afecciones crupales, está indicado en un estado avanzado de la enfermedad. Podemos también hacer uso de Hepar con éxito en la terrible enfermedad de la tuberculosis pulmonar, cuando se han formado los tubérculos en uno o en otro vértice, la tos es dura y crupal, hay producción de moco y se agrava por la mañana; con frecuencia sigue bien a Spongia y puede provocar la reabsorción de los depósitos tuberculosos” (Farrington).

9. Dolor de estómago: dolorido, ardiente, presivo, después de comer un poco, con la presión de la ropa, al sonarse la nariz, mejora al eliminar flatos. Pesadez y sensación de plenitud de estómago después de comer, sensación de una piedra en el estómago, sensación de vacío en el estómago, distensión después de comer, eructos como huevos podridos, pirosis, náuseas, vómito (por la mañana, durante la tos), indigestión, digestión lenta por abuso de mercurio. Deseo de: vinagre, bebida y comida ácida, escabeche, encurtidos (con especias indias), especias, cosas picantes, cosas extrañas, bebidas alcohólicas, vino, brandy. Agrava con la comida ácida y con cosas picantes.

“Podemos encontrar indicado Hepar en la dispepsia (digestión difícil crónica) cuando están presentes los siguientes síntomas: generalmente hay sabor agrio y deseo de saborear substancias fuertes como bebidas alcohólicas, ácidos y condimentos de todas clases, éstos parecen mejorar el estómago estimulándolo, de modo que se trata de una forma atónica de dispepsia, en la que Hepar estará indicado; hay hambre, bostezos, sensación de vacío en el estómago, sobre todo en la mañana, con deseo de comer algo. Este deseo vehemente por el alimento, revela el estado atónico del estómago. Otras veces, aunque comiendo se sienta bien y aumente su fuerza general, sin embargo, produce plenitud gástrica, no puede soportar la presión en el epigastrio. A veces hay ardor de estómago por la congestión de este mismo órgano; los intestinos generalmente están constipados, hay deseo imperioso y frecuente de evacuar, sin lograrlo, aun cuando las masas fecales no estén duras de un modo anormal” (Farrington).

“No debemos olvidar a Hepar en el marasmo de los niños (en el repertorio: emaciación en niños, en infantes). Colocado como está entre Sulphur por un lado, y el calcio por el otro, como una combinación de los dos, es en este caso de valor. Los síntomas que nos inducen a prescribir el Hepar en los niños, son los siguientes: parece haber la misma debilidad de la digestión, no puede verificarse la digestión de los alimentos por bien seleccionados que éstos sean; si los enfermos tienen suficiente edad, nos narrarán los síntomas que he relatado. Si se le da alguna substancia fuerte, como preparación de jugo de carne, darán señales de contento; la diarrea estará presente y generalmente empeora durante el día y después de las comidas; las evacuaciones pueden ser verdosas, viscosas, lientéricas, o blancas y agrias. Este último es un síntoma muy importante, el niño todo huele a agrio” (Farrington).

10. Estreñimiento: evacuación difícil (con heces blandas, las heces retroceden), urgencia y esfuerzo ineficaz, insuficiente, en niños, crónico, alternando con diarrea. Diarrea: indolora, en niños, durante la dentición; después de: bebidas frías, purgantes, abuso de mercurio y de erupciones suprimidas; mejora al comer y por el calor externo. Heces: blandas, de olor agrio, como queso podrido.

11. Micción: retardada, debiendo esperar para comenzar a orinar (debe presionar un largo tiempo antes que él pueda comenzar, especialmente por la mañana), chorro débil, goteando (después de la micción, orina gotea al estar derecho), incompleta, insatisfactoria. Vejiga: débil, con sensación de plenitud después de la micción. Hemorragia en uretra después de la micción. Orina: acre, ardiente, lechosa, sanguinolenta (última parte, después de orinar fluye sangre por la uretra).

“En la vejiga encontramos las mismas condiciones que hemos anotado en el recto, a saber: atonía de las capas musculares, de aquí que cuando la orina es evacuada, pasa muy lentamente, gotea casi en forma perpendicular del meato urinario, en vez de ser expulsada con alguna fuerza, se necesita de algún tiempo para que el enfermo logre vaciar su vejiga, si con esta molestia vesical nos encontramos enuresis en la cama por la noche, Hepar será el medicamento. Sin embargo, no está indicado con frecuencia en este estado. En la paresia vesical debe ser comparado con Sepia” (Farrington).

12. Piel: malsana, cuarteada, sensible, dolorida o con dolor como por una astilla. Erupciones: sensibles, escocimiento (o picor y ardor intenso), acné, forúnculos (dolorosos), eczema, urticaria. Úlceras: dolorosas (escocimiento, de magulladura), sensibles (márgenes), pruriginosas (alrededor), inflamadas, con areolas rojas, malsanas, fétidas, sangrantes (al contacto), supurativas, mercuriales, sarcomatosas, cancerosas; con secreciones: de olor agrio, malolientes (pútridas), sangrantes, retardadas.

“La piel parece estar enferma y hasta las más ligeras lesiones supuran, con tendencia a la corrupción. Dearborn dice: que la lesión característica es la pápula propensa a supurar… En el acné que tiende a supurar está indicado con frecuencia este remedio… Es un remedio de valor para las erupciones húmedas, que tienen mal olor, supuran y sangran; para los panadizos y para los uñeros, con los dolores agudos de la supuración y alivio con el calor o aplicaciones calientes” (Pierce).

“También produce una erupción húmeda en los pliegues cutáneos, hay comezón, sobre todo en los pliegues de las flexiones articulares. Cuando Hepar está indicado en las erupciones eczematosas que producen descarga purulenta, encontraremos los siguientes síntomas: después del abuso de pomadas y fricciones que contienen zinc o mercurio, la erupción empeora por la mañana y se acompaña de comezón” (Farrington).

“Las úlceras que requieren el empleo de Hepar, son torpes e indolentes en su tratamiento, cicatrizando muy despacio, son más bien superficiales y con frecuencia serpiginosas (que se cura por un lado y se extiende por otro de forma serpenteante), su secreción es sanguinolenta o purulenta y tiene un olor semejante al del queso añejo. Además, tenemos este detalle como característico: extremada sensibilidad de los bordes de la úlcera” (Farrington).

Hepar Sulphur por Lathoud

Hepar Sulphur por Kent

Hepar Sulphur por Farrington