Lachesis

Por Iván Navas. Marzo 8, 2021

Lachesis trygonocephalus, Lachesis Mutus, Lachesis Rhombeatus, Crótalus Matus o Surucuco

Lachesis trygonocephalus, Lachesis Mutus, Lachesis Rhombeatus, Crótalus Matus o Surucuco, es la serpiente de cuyo veneno se obtiene el medicamento homeopático. Vive en la América del Sur, particularmente en el Brasil, y puede alcanzar una longitud de dos metros y medio. La parte superior de su cuerpo es de un bello color rojo oscuro o de un amarillo rojizo sobre el cual se destacan grandes rombos de color café oscuro, una de cuyas diagonales se confunde con la línea media dorsal. Cada uno de estos rombos tiene dos manchas más claras que el color del cuerpo. El vientre es de color amarillo pálido con aspecto de porcelana. El medicamento se prepara triturando el veneno de la serpiente, conforme a la regla octava. Fue introducido en la Materia Médica por el Dr. Constantino Hering después de numerosas investigaciones y experimentaciones comenzadas en 1828, y la patogenesia se publicó en su artículo “Acción de los venenos de serpientes” (Chiron, 1923).

Síntomas característicos

1. Celos y suspicacia. Celos: con locuacidad, tan disparatados como irresistibles, locos, con imágenes aterradoras, con peleas y reproches y regaños, arrancándose el cabello, esposo amable se vuelve brutal, impulsan a golpear a su esposa, impulsan a matar, hasta el crimen, vengativos, por decepción amorosa, durante la embriaguez, antes de la menstruación, entre hombres, en niños, por un animal u objeto inanimado. Trastornos por celos, como: delirio, insania, catalepsia, convulsiones, respiración asmática y micción involuntaria.

Suspicaz: por la tarde, al anochecer. Ilusiones: con celos, amigos hablan de ella, que la critican, es objeto de risas y burlas, es despreciado, que no tiene amigos, que ella será enviada a un asilo o a un manicomio, sensación como si algo malo le hubiera sucedido, que hay ladrones en la casa, está encantado y no puede romper el hechizo, es perseguido, de ser espiado, hay alguien detrás de él, alguien camina detrás suyo, existen conspiraciones contra él, está a punto de ser envenenado o ha sido envenenado o está envenenado por la medicina, es herido o va a ser herido (por sus amigos), de que va a morir o que estaba muerto (y se estaban haciendo los preparativos para su funeral).

“Tiene un sentimiento enfermizo de celos que a su vez entremezcla una tremenda posesividad afectiva, con el espíritu de sospecha omnipresente… Los celos son violentos, tontos pero irresistibles. Es totalmente absorbente del cariño que pretende, a límites mayúsculos, y no tolera siquiera la presunción de posibilidad de perderlo o compartirlo. Así cela de su esposo creyendo descubrir en cualquier actitud insignificante la revelación de su “infidelidad”; cela de un hermano o familiar que compite respecto de su fuente de amor; y cela muy especialmente como suegra de la nuera, esa intrusa que amenaza con “robarle” el cariño de su hijo. No omitirá entonces las escenas violentas o el hostigamiento hiriente dirigido a sus adversarios” (Draiman).

“La desconfianza es obsesiva y la sume en un estado de sospecha y susceptibilidad que abarca todo su medio social: sus amigos, parientes y aún su propio núcleo familiar íntimo. Está a la expectativa de probables prejuicios o agresiones. Cualquier actitud es tomada a mal: así si otras personas cuchichean, cree que ella está involucrada y afectada despectivamente; cualquier gesto o señal la pone en alerta defensiva; imagina segundas intenciones secretas; piensa que quieren engañarla, burlarla, perjudicarla o humillarla” (Draiman).

2. Locuacidad: cambia rápidamente de un tema a otro, hace discursos, excitado, alegre o exuberante, con bromas, sin sentido, insana, solamente guarda silencio por ronquera, después de esfuerzo mental, durante la embriaguez, durante la fiebre y la transpiración, antes de la menstruación, en niños, al anochecer, con somnolencia, con insomnio especialmente antes de la medianoche. Habla: en el sueño, consigo mismo (únicamente cuando está solo). Lenguaje: en voz alta, apresurado, divagante o errático, incoherente, confuso, disparatado, afectado, grandilocuente o lento.

“Con la prisa de obrar de Lachesis, existe a la vez la de hablar. Es inútil tratar de entenderla, dada su rapidez y la forma en que cambia de un tema a otro. Las frases quedan a veces a medio terminar; ella da por descontado que comprendemos el resto, y se apresura a hablar… Locuacidad la más extraordinaria, pronunciando discursos con frases muy elegidas, pero saltando a los temas más heterogéneos. Una palabra suele conducir a menudo al centro de otra historia. Estas situaciones pueden surgir en enfermedades agudas como la tifoidea durante el delirio, en enfermedades tales como la difteria, o en cualquiera de las que se caracterizan por el envenenamiento de la sangre; pueden presentarse en el estado puerperal, o tomar forma de insania… El estado de melancolía religiosa, con insania religiosa, va comúnmente acompañado de gran locuacidad. Esta mujer aburre a sus íntimas amigas, día y noche, con esta historia de la condenación de su alma y de su perversidad, y de todas las cosas terribles que cree ha hecho” (Kent).

“La tríada suspicacia-celos-mortificación la lleva a un estado de labilidad emocional que descarga en una increíble verborragia, una locuacidad sin ton ni son, de hablar por hablar, sin ilación sobre un tema central, saltando caóticamente de una idea a otra. La locuacidad es para Lachesis lo que el llanto para Pulsatilla, su descarga tensional-emocional” (Draiman).

3. Agravación al dormir: comenzando, después de (al despertar por la mañana), por un largo sueño. Durante o después de dormir presenta: debilidad, calor febril intenso, convulsiones, vértigo, dolor de cabeza (en occipucio), dolor de dientes, pesadez en estómago, náuseas, diarrea, picor en el recto, dolor y ahogo en garganta, sensación de un bulto en la garganta, inflamación de la faringe, irritación y constricción en la laringe, crup, respiración dificultosa o detenida o asmática, tos sofocante o asfixiante, constricción y opresión en el pecho, palpitaciones en el pecho, dolor en la espalda, erecciones y poluciones, dolor en el nervio ciático y dolor en las piernas.

Mentalmente al despertar (en la mañana o en general) presenta: pena, tristeza, llanto, sentimiento de abandono, ansiedad, miedo, asustadizo, sobresaltos, cólera, irritabilidad, aborrecimiento, embotamiento, confusión mental, fantasías, delirio y gritos. En cambio, al anochecer manifiesta síntomas como: alegría, júbilo, vivacidad, excitación, inquietud, suspicacia, locuacidad, ideas abundantes, memoria activa, deseo de esfuerzo mental e industrioso.

“Los síntomas de Lachesis empeoran al dormirse. Tal vez no los haya sentido en absoluto estando despierto, pero cuando llega el sueño esos síntomas se despiertan y van aumentando gradualmente a medida que el sueño se prolonga, de modo que uno muy prolongado agrava todo el mal. Este ha sido perturbado por ataques de sofocación y por horribles sueños y ahora, tras haber dormido largo rato, se levanta con terribles dolores de cabeza, con palpitaciones, melancolía, malestar de todo el organismo y de la mente. Su estado es lóbrego, de tristeza, melancolía, ideas insanas, caprichos, celos y desconfianza… En muchos síntomas de Lachesis hay agravación matutina. Se trata de la bien conocida agravación después del sueño, de Lachesis; el paciente duerme en su agravación. En los síntomas más suaves, esta agravación es pequeña y no se siente hasta que el paciente se despierta tras un sueño prolongado; pero si se trata de síntomas de mayor importancia, el paciente puede sentirla inmediatamente al retirarse a dormir, y lo despiertan, por ejemplo, los síntomas cardíacos. Tan pronto se duerme, se levanta con palpitaciones, con disnea, sofocación, agotado, con vértigo, con dolor en la parte posterior de la cabeza y con muchas otras perturbaciones circulatorias” (Kent).

“Existe una alternancia emocional muy característica y es la que se refiere a una agravación de todos sus síntomas mentales (ansiedad, tristeza, irritabilidad, llanto, etc.) a la mañana, al despertar, o después de dormir en el momento del día que sea; contraponiéndose a una notable mejoría, con alegría, euforia e hiperactividad, al anochecer” (Draiman).

4. Agravación por el contacto y por la presión de la ropa. Agrava por la presión ligera, pero mejora por la fuerte. Agrava por el más ligero contacto. Sensible al contacto en: dientes, garganta externa y laringe. Respiración dificultosa al contacto de la laringe, no puede soportar tener los dedos de la mano tocándose unos a otros, úlceras en piel ardientes y sangrantes al contacto. Agrava al contacto el dolor en: ojos, oído, cara, abdomen, ovarios, útero, laringe y nervio ciático.

Intolerancia a la ropa. Por la ropa presenta: ahogo en la garganta y opresión en el pecho. Por la ropa agrava el dolor en: cabeza con la ropa alrededor del cuello, estómago, abdomen y útero. Mejora aflojándose la ropa. Mentalmente manifiesta: aversión a ser tocado, miedo de ser tocado y cólera cuando lo tocan. Además, es sensible al ruido (al más ligero ruido), a los olores y al dolor. Fotofobia.

“Lachesis es el gran enemigo de toda constricción. La boca del estómago es sensible al tacto e incluso a la presión de la ropa. No puede tolerar ninguna presión en la región de los hipocondrios. En el abdomen existe una distensión dolorosa, flatulencia que es muy mortificante; no puede soportar ninguna presión; los nervios superficiales son hipersensibles. Está obligado a usar ropa muy holgada, especialmente a nivel del epigastrio; la ropa provoca incomodidad; aún en la cama necesita aflojar y quitarse la ropa de dormir para evitar su presión; no puede descansar el brazo cruzado sobre el abdomen a causa de la presión. El útero no soporta ningún contacto y tiene que ser librado de toda presión; levanta frecuentemente sus vestidos porque le producen una molestia en el abdomen, aun cuando no haya una hipersensibilidad dolorosa. La laringe es sensible ante el menor contacto, el cual causa sofocación y la sensación de un cuerpo extraño en la garganta. Durante la hipertermia se produce una especie de agitación violenta de la sangre y esto lo obliga a aflojar la ropa alrededor del cuello, debido a la impresión de que ella impidiera la circulación de la sangre, junto con una cierta sensación de sofocación. No puede tolerar ninguna prenda de vestir ajustada alrededor del cuello” (Nash).

“Es de mencionar la hipersensibilidad que se halla en Lachesis. La visión, la capacidad auditiva se intensifican; especialmente el sentido del tacto queda sobreexcitado. El contacto de la ropa resulta muy doloroso, en tanto que una fuerte presión puede ser agradable. El cuero cabelludo queda tan sensible al contacto de la mano que resulta doloroso, en tanto que la presión de una venda es agradable. Hipersensible al ruido, al movimiento que hay en la habitación, a la conversación y a quienes caminan por el piso. En estas circunstancias el dolor crece. El paciente queda extremadamente sensible en todos los sentidos del cuerpo. Probablemente la hiperestesia al tacto está limitada a la piel, dado que la presión fuerte suele proporcionar alivio. En quien sufre de peritonitis, de inflamación de los ovarios o del útero, o de cualquiera de las vísceras abdominales, la piel es tan sensible a la ropa que a veces se necesita aplicar ungüentos para aliviar el sufrimiento causado por ese contacto” (Kent).

5. Hemorragia: de sangre que no coagula, oscura, negra, descompuesta, como paja carbonizada, viscosa, espesa, con coágulos; hemorragia por los orificios del cuerpo, internamente, vicariante, séptica, durante la fiebre paroxística, que le mejora. Hemorragia o sangrado en: cerebro, médula espinal, ojos (en coroides, retiniana), nariz, boca, encías (fácilmente, profusa después de extracción dental), lengua, paladar, labios, pulmones, peritoneo, ano, hemorroides, uretra, útero (metrorragia, durante la menopausia), úlceras en piel y heridas. Es sanguinolenta la: transpiración, expectoración, materia fecal, orina, leucorrea, pus, erupción con secreción y secreciones mucosas.

“La sangre se descompone, o como se dice a veces, “se desorganiza”, se vuelve incoagulable. Esto ocurre a menudo en la fiebre tifoidea y es, por supuesto, muy serio. Las hemorragias se desencadenan muy fácilmente y son muy persistentes. Parece haber una tendencia a las afecciones hemorrágicas y así hallamos que Lachesis es uno de nuestros mejores remedios para la púrpura hemorrágica. Las úlceras y las heridas sangran profusamente y hasta las pequeñas heridas sangran mucho”; las heridas se gangrenan con facilidad. En estos casos Lachesis es capaz de hacer un gran bien. Cánceres que se han vuelto azulados o negros, que sangran mucho, muy a menudo y que arden. Aparece sangre en la orina en numerosas afecciones, indicando su estado de profunda alteración” (Nash).

6. Afecciones con coloración azulada, púrpura o negra. Coloración azulada en: nariz, cara (labios, alrededor de la boca y de los ojos, en espasmo de glotis, manchas azuladas después de erupciones), encías, membrana en la garganta interna, garganta externa, nuca, hemorroides, leche materna, extremidades (mano, hinchazón de miembros superiores y piernas, hinchazón de las articulaciones), piel (úlceras, cicatrices, manchas, forúnculos, sarpullido, vesículas), heridas, hinchazón de los ganglios y secreciones mucosas. Lengua negra azulada, mamas rojo azulada. Cianosis (en infantes).

Coloración púrpura en: cara, encías, lengua, boca (membrana mucosa), garganta interna (amígdalas), extremidades (panadizo, sabañones en pies), piel (forúnculos, petequias, equimosis). Piel púrpura: hemorrágica, idiopática, senil, durante la fiebre, con debilidad. Coloración negra en: cara, labios, lengua, sarro de los dientes, piel (sarpullido, vesículas, pústulas, úlceras), heridas, venas varicosas. Negrura de partes externas: fría, traumática, en gente mayor.

“Tenemos hinchazones en cualquier parte del cuerpo y uno de sus rasgos más característicos es el color de las mismas: son azuladas, casi negras. Nunca he podido ver una hinchazón de ese color sin que Lachesis no me venga de inmediato a la mente. Si compruebo entonces que el paciente no puede soportar en ella el contacto, ya que su sensibilidad es tan intensa, y que hasta una cataplasma es intolerable por ser demasiado pesado, todo se me hace claro. Yo doy Lachesis. Pocas veces quedo defraudado” (Nash).

“Lachesis es muy azul o purpura. En enfermedad cardiaca, una cara púrpura, hinchada, debe hacerle a usted pensar en Lachesis… La cianosis dondequiera apunta a Lachesis. Kent dice, si hay un punto inflamado, es púrpura” (Tyler).

7. Úlceras en piel: superficiales, azuladas, negras, sangrantes, gangrenosas, cancerosas, sifilíticas, inflamadas, dolorosas, ardientes, sensibles (alrededor de), pulsátiles, planas, fagedénicas, indolentes, esponjosas, con areolas induradas y moteadas, con manchas blancas, sucias, con secreciones (escasas, malolientes), supurativas, fétidas, fistulosas, rodeadas de granos y vesículas, después de rascarse, reaperturas de antiguas, varicosas, mejoran por el calor. Úlceras también en: ganglios o glándulas, cara, córnea, oído (tímpano), nariz, boca (encías, lengua, paladar), garganta interna, pecho, mamas, estómago, abdomen, hemorroides, pene (chancros), genitales femeninos y extremidades.

“Lachesis tiene marcado el ardor cuando la úlcera se toca. La piel circunvecina está jaspeada. Las úlceras sobre las piernas, tienden a extenderse superficialmente, más bien que a ahondarse como en Kali bichromicum, la secreción es escasa y las fuerzas están agotadas. Obscuras vesículas circundan las úlceras y la piel contigua está marchita. Algunas veces la secreción cesa y el paciente está torpe, frío, llegando a ponerse la pierna edematosa y a aparecer una hinchazón roja a lo largo de las venas, demostrando con esto que la flebitis existe” (Farrington).

8. Lateralidad izquierda, o izquierda y luego derecha. Síntomas en un lado, o lateralidad cruzada: izquierdo superior y derecho inferior.

“Al recorrer los síntomas de Lachesis notaremos algo singular en los malestares, su tendencia a afectar el lado izquierdo, o a empezar en el izquierdo y extenderse al derecho. La parálisis empieza tras aparecer gradualmente una debilidad en el costado izquierdo, la que se extiende al derecho. Tiene una fuerte afinidad con los ovarios y en este aspecto se notará que el ovario izquierdo resulta afectado primero y posteriormente el derecho. En la garganta la inflamación comienza en el lado izquierdo y gradualmente pasa al derecho, y lo mismo ocurre con la cefalea y con los disturbios oculares; pero si la iniciación es a la derecha, no por esto sólo está contraindicado Lachesis. Se ha observado también lateralidad izquierda superior y derecha inferior” (Kent).

Síntomas importantes

1. Altivo u orgulloso (en la manía), fanfarrón (desea ser considerado rico), egotismo, despreciativo, duro con subordinados y amable con los superiores, burlase o mofarse (pasión por ridiculizar, sarcásticamente, deseo de satirizar), insolente, impertinente, crítico o censurador, disposición a calumniar, intrigante, engañoso o embaucador (fraudulento), deshonesto, con ambición (por la fama), avaricia (todo le parece muy caro, alternando con despilfarro), el marido no hace regalos a su esposa o hijo, envidia (cualidades de los demás), egoísmo.

2. Embotamiento: al despertar, leyendo, durante el escalofrío. Postración mental (por la mañana), agrava con el esfuerzo mental (es imposible), concentración difícil, carencia de ideas, desaparición de pensamientos, a sus parientes no reconoce. Debilidad de memoria: para lo que ha leído, para lo que ha oído, para la hora, para lo que ha pasado. Comete errores: al escribir, al hablar, de tiempo (siempre se imagina que es por la tarde). Confusión mental: por la mañana, al despertar, con el tiempo, sensación de dualidad. Inconciencia: como en trance, después de emoción, antes del escalofrío, durante la fiebre, durante la menstruación, en la apoplejía.

Por su acción alternante, puede presentar también: comprensión fácil, afluencia de pensamientos, ideas abundantes (al anochecer), memoria activa (al anochecer), deseo de esfuerzo mental (al anochecer y en la noche).

“Sobre la mente y el sensorio Lachesis tiene una acción alternante de excitación y depresión. La primera de estas acciones queda ilustrada con los siguientes síntomas: “Comprensión rápida, actividad mental con percepción casi profética, éxtasis, una especie de trance. Locuacidad excepcional, con rápido cambio de temas; pasa abruptamente de una a otra idea”. Este tipo de excitación puede encontrarse tanto en las afecciones agudas como en las crónicas: en el delirio de las fiebres o en la manía de forma crónica… Por el lado de la depresión se presenta: “Debilidad de la memoria; comete errores al escribir; desorientación en el tiempo. Delirio a la noche; murmurante; somnoliento; cara roja; palabra dificultosa y lenta, caída del maxilar inferior; y extrema tristeza”… Estos estados opuestos pueden encontrarse alternando en una misma persona y un hecho notable es que estas alternancias son extremas. Como es natural, las causas de estos estados mentales y sensoriales son diversas, pero los hallaremos con frecuencia en viejos bebedores, en sujetos con su vitalidad agotada y en los trastornos que acompañan a la edad climatérica” (Nash).

3. Ansiedad: de conciencia, por su salvación, por el futuro, por la salud, viajando, al dormirse, por la mañana, al despertar. Miedo: del mal o maleficio, de ser envenenado, de las serpientes, de los ladrones, de la muerte (al ir a la cama), a la sofocación en enfermedad del corazón, del cólera asiático, al agua, cuando viaja en vehículo, durante la menstruación, a dormirse, por la noche. Asustadizo (al despertar), sobresaltos (por ruido, durante el sueño, al despertar).

4. Tristeza: por la mañana, al despertar, por reveses de la fortuna, antes de la menstruación (mejora durante), puerperal, durante la menopausia, en la pubertad, en niños. Llanto: después de emociones ligeras, durante la embriaguez, en el sueño. Pena, sentimiento de abandono, aversión a la compañía, indiferencia, desalentado, remordimiento, malicioso o resentimiento, odio, cansado de la vida, hastío o aborrecimiento de la vida, desea la muerte, disposición al suicidio (ahogándose). Trastornos por: pena, muerte de seres queridos (en niños), decepción, decepción de amor, tras sufrir abusos en el matrimonio, mortificación, celos y cólera.

“Se siente extremadamente triste, deprimido, desdichado y afligido”, y este estado tiene gran tendencia a empeorar al despertarse a la mañana o, en realidad, siempre después de dormir, ya sea de noche o de día. “Afecciones crónicas producidas por una causa deprimente, como por ejemplo aflicciones y pesares existentes desde hace mucho tiempo”. Este aspecto depresivo (incluyendo el del intelecto) del remedio puede hallarse también en las dolencias agudas y crónicas” (Nash).

5. Manía: alternando con depresión, por reveses de la fortuna, antes de las convulsiones, con altivez u orgullo. Insania: locuaz, religiosa, megalomanía, por mortificación, por cólera, por esfuerzo mental, por excesos sexuales, durante la menopausia, en borrachos. Delirio: locuaz, cambia rápidamente de tema, murmurando, contesta bruscamente, constante, violento, por celos, erótico, maniaco, por esfuerzo mental, durante la fiebre, por sepsis. Delirium tremens. Ilusiones: religiosas, que ha actuado mal, para la salvación ella está perdida, de estar condenado en borrachos, está por cometer un crimen, que tiene una enfermedad incurable.

“El estado de melancolía religiosa, con insania religiosa, va comúnmente acompañado de gran locuacidad, la que abunda en Lachesis. Es común entre las mujeres, raro entre los hombres, que encontremos esta melancolía religiosa. Ahora bien, esta mujer se ve impulsada a decirlo; aburre a sus íntimas amigas, día y noche, con esta historia de la condenación de su alma y de su perversidad, y de todas las cosas terribles que ha hecho. Si le preguntamos qué cosas ha cometido, dirá que todo, pero no podemos llevarla al hecho concreto de que ha matado a alguien. Si la dejamos continuar con su historia, nos dirá todos los crímenes de la lista que ha cometido, aunque ha sido una mujer de buen comportamiento y buena disposición” (Kent).

6. Clarividencia, profetiza, trance, sonambulismo, éxtasis (sublime), deseo de ser magnetizado y es fácilmente magnetizado. Ilusiones: de fantasías, bellas, es un gran personaje, ella es otra, está bajo una poderosa influencia o un control sobrehumano, ve fantasmas o imágenes, escucha voces, piensa que oye música, ilusiones olfativas, de flotar en el aire, estando acostado fue llevado al espacio, que el cuerpo está desintegrado.

“Por una rara exaltación sensitiva está predispuesta a desarrollar facultades o “poderes” paranormales, capaces de permitirle percepciones extrasensoriales, con clarividencia para ver y comprender fenómenos que están fuera del alcance de los sentidos. Se siente una “elegida” por fuerzas del “más allá” y poseedora de un “don supremo”, con proclividad a las creencias mágicas o esotéricas. Manifiesta en concomitancia una peculiar facilidad para caer en trance y sentirse “comunicada” con seres superiores. Permanece en inconsciencia o en un estado de éxtasis con regocijo. Y entonces está plenamente convencida que está bajo una influencia poderosa o un control sobrehumano. Ve personas muertas, habla con sus espíritus, y se siente transportada por ellos, suspendida en el aire, como si su cuerpo se desintegrara; y escucha una suave música, la más dulce y sublime melodía. Tiene visiones fantásticas, hermosas, maravillosas; una nube de colores. Cree ser doble o que esta poseída por dos voluntades. Tiene la sensación de volar, de flotar en el aire y hasta cree que es llevada al espacio por seres extraterrestres” (Draiman).

7. Lascivia (con impotencia), erotismo, libertinaje, obsceno, lujuria (conversación lujuriosa), ninfomanía, homosexualidad, masoquismo sexual, delirio erótico, demasiado coqueta, amoroso o enamoradizo (con impotencia), ardiente o apasionado, frívolo, la idea del matrimonio le parece intolerable, adúltero. En genital masculino: deseo sexual aumentado (excesivo, en niños) y disposición a la masturbación (en niños); en genital femenino: deseo sexual aumentado (insaciable, violento, en niñas, durante la menstruación, el embarazo y la menopausia) y disposición a la masturbación (en niñas).

8. Debilidad: trémula, con desmayo, paralítica deslizándose hacia abajo en la cama por una posición de medio sentado, del lado izquierdo, rápida, por un ligero esfuerzo, por esfuerzo mental, al caminar, caminando en el sol, por calor, después de dormir, por la mañana (al levantarse), después de la comida principal, después de la defecación, durante la menstruación, durante la menopausia, en la difteria. Temblor: por ansiedad, durante el desmayo, por alcoholismo, de la lengua (al sacarla), de los miembros inferiores.

“Lachesis causa temblor, no por miedo o por excitación, sino por extrema debilidad. En esto se asemeja a Gelsemium, los dos tienen un gran temblor de la lengua cuando tratan de sacarla. En los dos remedios hay temblor de todo el cuerpo, pero en Lachesis la enferma siente un desfallecimiento como si fuera cayendo en una total desvitalización. Esta gran postración es tanto mental como física y no mejora con el reposo o el sueño, sino que, por el contrario, está peor a la mañana, después de haber dormido. Acompañando a esta postración hay, a menudo, dolor precordial u otros trastornos relacionados con el corazón; náuseas, palidez facial y vértigo” (Nash).

9. Parálisis: con insania, tóxica, agitante, izquierda, de un lado, después de abuso de alcohol, por supresión de transpiración, después de erupciones suprimidas, en fiebre tifoidea, después de fiebre intermitente, después de difteria (paraplejia). Parálisis de: lengua, paladar, garganta (faringe, post-diftérica), laringe, cuerdas vocales, vejiga, corazón, pulmón (en viejos), extremidades (hemiplejia izquierda, después de apoplejía).

“Si el estado de debilidad progresa sobreviene la siguiente etapa, que termina en una parálisis. La parálisis afecta, por lo general, el lado izquierdo, como la mayoría de los trastornos de Lachesis, que es preeminentemente un remedio del lado izquierdo. Esta parálisis puede sobrevenir como resultado de una apoplejía o de un agotamiento cerebral; si se trata de lo último, hay todavía grandes esperanzas para obtener una completa curación mediante el empleo juicioso de Lachesis. Si en la apoplejía la lesión es muy extensa y la extravasación sanguínea demasiado grande, naturalmente hay poca esperanza; pero, a pesar de esto, algunos de los casos en apariencia más irremediables, se restablecieron efectivamente” (Nash).

10. Fiebre: al anochecer, por la noche, continua, remitente (por la tarde), intermitente, calor alternando con escalofrío, con tiritón, periódica, congestiva, inflamatoria, séptica, zimótica, tifoidea, eruptivas (escarlatina), irritativa, puerperal, cerebral, biliosa, traumática, después de abuso de la quinina. Durante la fiebre presenta: locuacidad, delirio, inconsciencia, deseo de desvestirse, sed antes o durante, coloración de la cara roja o terrosa o grisáceo amarillo, dolor y sensibilidad en los ganglios cervicales, diarrea, parálisis en las extremidades, apoplejía. Fiebre tifoidea con: hablar difícil, parálisis, hemorragias, epistaxis, diarrea, micción involuntaria.

“En la fiebre intermitente, Lachesis estará indicado en los casos crónicos, con tendencia a reincidir en la primavera, o en el verano después de la supresión por la quinina en un acceso anterior, y este último síntoma es llamado “guiador” por H. C. Allen. El escalofrío empieza en los lomos y mejora en un cuarto caliente o con el calor exterior. Durante la fiebre tendremos color lívido, locuacidad y deseo de aflojar la ropa alrededor del cuello, como si entorpeciera la circulación y causara sofocación. El sudor es profuso y de olor fuerte, especialmente en la axila con olor de ajo” (Pierce).

“Este remedio corresponde a las formas de la fiebre escarlatina que tienen una tendencia maligna; el niño está somnoliento y el rash sale imperfectamente y lenta, es oscura, con intervalos de rash miliar; la garganta está inflamada, los ganglios cervicales están hinchados, la lengua es amarilla sucia. Corresponde a casos más adinámicos que aquellos de Rhus toxicodendrom” (Dewey).

“Lachesis también está indicado en etapas tardías de la fiebre tifoidea, cuando el paciente está en un estado estuporoso; maxilar inferior caído, quizás un delirio musitante bajo o locuacidad; todo muestra una tendencia a la parálisis cerebral; diarrea está presente y es ofensiva. La lengua está seca y queda entre los dientes cuando la saca; y también está temblorosa… Otra indicación son las hemorragias; la sangre de los intestinos es oscura; por cierto, las hemorragias pueden ocurrir por cualquier orificio del cuerpo. La hipersensibilidad general de la droga, está presente, haciendo su elección con certeza” (Dewey).

11. Congestión de la sangre (de partes aisladas), trastornos de la circulación de la sangre (por emociones, antes de quedarse dormido, por vino y por whisky), orgasmos de sangre (después de emociones, por noticias desagradables). Oleadas de calor o bochornos: por emociones, por esfuerzo mental, después de comer, con o sin transpiración, con palpitaciones, extendiéndose hacia arriba, con leucorrea, antes y durante la menstruación, durante la menopausia.

“La circulación en los sujetos de Lachesis es muy inestable. Esta es la razón que lo hace tan valioso para las bruscas tufaradas del período climatérico” (Nash). “Uno de los usos más importantes del remedio en la menopausia es para los bochornos de la cabeza y de la cara, “los bochornos calientes” que son tan molestos. Con esto tenemos como síntomas prominentes, el deseo de aflojar las ropas en el talle y especialmente alrededor del cuello, porque la paciente siente que se sofoca si le toca el cuello de la camisa” (Pierce).

12. Trastornos en la menopausia, como: tristeza, indiferencia, olvidadizo, sensible, irritabilidad, excitación, histeria, insania, ninfomanía, deseo sexual aumentado, desmayo, convulsiones, oleadas de calor, transpiración (profusa, pegajosa), vértigo, dolor de cabeza (en el vértex), calor en el vértex de la cabeza, en cara calor de sofocos y coloración roja, epistaxis, olfato agudo al café, sensación de un bulto en la garganta, congestión en el pecho, hemorragia de los pulmones, palpitación del corazón, sensación de vació en el estómago, náuseas, diarrea, hemorroides y hemorragia en ano, menstruación copiosa, metrorragia.

“Lachesis resulta un valioso medicamento en la menopausia, especialmente cuando la mujer está agotada por frecuentes embarazos y arduos trabajos. En esta condición maltrecha, ocurre una repentina cesación de los menstruos. La suspensión de estas descargas, empeora siempre a la paciente de Lachesis. Puede suceder que antes de la menopausia, se sentía peor antes de la menstruación que durante la misma. El pulso es débil y trémulo; hay un peculiar dolor de cabeza y síntomas mentales molestos, además de los trastornos nerviosos característicos del medicamento” (Farrington).

“He aquí otro síntoma característico: sensación de peso o presión en el vértex. Este malestar se encuentra principalmente en las mujeres que sufren trastornos correspondientes a la menopausia y en tales casos, asociado con él, en ocasiones existe también ardor en el vértex. Sulphur posee igualmente este síntoma, pero si él se presenta en el momento de la menopausia, el remedio se hallará más a menudo en Lachesis, a menos, es cierto, que haya alguna marcada complicación psórica” (Nash).

13. Mejoría por las secreciones, por las secreciones de las mucosas. Mejoría por: hemorragia, expectoración, leucorrea, emisiones seminales, durante la menstruación (en el principio), durante la transpiración, después de una defecación suave. Agrava antes de la menstruación y de la defecación. Agrava por supresión de la: secreción mucosa, coriza, transpiración, menstruación, del deseo sexual, erupciones, pus. Estas modalidades se deben por ser Lachesis un medicamento muy congestivo.

14. Dolor de cabeza: violento, explosivo, paroxístico, presivo (hacia afuera), pulsante, martillante, dolorido, nervioso, después de excitación emocional, por esfuerzo mental, por ruido, durante el calor febril, catarral, durante el coriza y la tos, reumático, por sueño o después del sueño, por la mañana al despertar, por movimiento, por exposición al sol, al aire frío, por ropa alrededor del cuello, por presión del sombrero, antes y durante y después de la menstruación, durante la menopausia, por licores espirituosos. Mejora: por presión, al envolverse la cabeza, por aplicaciones frías, al acostarse, al comer. Extendiéndose a: la nariz (raíz), los ojos, la región cervical. Acompañado de: ansiedad, inquietud, irritabilidad, locuacidad, pulso débil, cara pálida, lengua rígida, molestias en los ojos (coloración roja, inflamación, lagrimeo), dolor de dientes, náuseas y vómitos.

“Lachesis tiene toda una variedad de dolores de cabeza, pero conozco solamente dos características que me han sido de muchísimo valor al prescribir para ellas, y son: cara muy pálida durante la cefalea y la cefalea se instala durante el sueño del paciente; teme dormirse porque se despierta con un dolor de cabeza muy penoso. Estas dos son, repito, indicaciones muy valiosas y si no existieran, esperaría obtener mis indicaciones fuera de la cefalea misma… “Dolor de cabeza que se extiende a la nariz, se presenta preferentemente en el coriza agudo, sobre todo cuando la mucosidad nasal ha sido suprimida o se detiene después de dormir. Este tipo de cefalea se encuentra a menudo en la fiebre de heno, acompañada de violentos y frecuentes paroxismos de estornudos” (Nash).

“Lachesis produce un dolor de cabeza de pulsación, especialmente a nivel de la sien izquierda y al derredor de los ojos, acompañado de confusión mental y desarrollo de coriza y que cesa tan pronto como éste aparece; este es un síntoma característico general; tan pronto como la descarga aparece, el enfermo se siente mejor. Yo he aliviado con Lachesis algunas dismenorreas precedidas del característico dolor de cabeza, el cual desaparecía tan pronto como se establecía el flujo… El dolor de cabeza puede también proceder de desarreglos gástricos o intestinales e ir acompañado de fiebre y de trastornos de origen zimótico. El paciente es propenso a sufrir aflujos de sangre a la cabeza, con pulsaciones, color rojo-obscuro de la cara, ésta está hinchada, hay confusión mental, que presenta todos los grados, desde la simple confusión, hasta el completo estado de estupor; a menudo acompañado también de ceguera parcial, palpitaciones de corazón y desmayo” (Farrington).

15. En ojos: coloración amarilla, sensación de que está flojo, fotofobia, dolor (al presionar la garganta, por esfuerzo de los ojos), inflamación (crónica, conjuntiva, hemorrágica en la retina), sangrado de los ojos (coroides, hemorragia retiniana), equimosis. Visión: turbia o velada (al despertar, por difteria), fluctuante, colores delante de los ojos (negro fluctuante), de fuego (rayos alrededor de la luz), halo alrededor de la luz, moviéndose, débil, diplopía.

“Lachesis produce obscurecimiento de la vista que empeora al despertar; manchas obscuras aparecen delante de los ojos; la vista repentinamente parece nublarse, sintiendo desfallecimiento, palpitaciones de corazón y temblores nerviosos. Es uno de los principales medicamentos para la vista débil y confusa, cuando evidentemente hay una afección cardiaca acompañada de vértigo. También lo podemos usar con buen éxito, para los casos llamados de apoplejía retiniana; en este caso actúa muy bien provocando una reabsorción de la sangre” (Farrington).

16. Cara con: expresión enfermiza, embrutecida, ebria, trasnochada, sufriente; coloración: pálida, terrosa, amarilla (en sífilis), roja (durante la menopausia, rojo azulada durante la transpiración), azulada (labios, en espasmo de glotis, manchas después de erupciones); erupciones: acné (rosáceo), casposas, costrosas en escaras en el interior y sobre la nariz; venas distendidas (redes como mármol), labios agrietados y excoriados, calor de sofocos (en la menopausia); hinchazón: lado izquierdo, mandíbulas (inferior), glándulas parótidas y submaxilares, con dolor de dientes; dolor: dolorido, desgarrador, agrava por el contacto, extendiéndose a oído; mandíbula caída, calambres en mandíbulas; erisipela: flemonosa, gangrenosa; cáncer: epitelioma, en labios.

“En Lachesis, el aspecto del enfermo, varía naturalmente, según el estado en que se encuentre el organismo. En muchas de las enfermedades en las que este medicamento está indicado, la cara tiene una palidez terrosa. En los casos de fiebres eruptivas, puede estar hinchada y abotagada, rojo-azulosa; si hay erupción, ésta es escasa, a grandes trechos, y de un color obscuro. La expresión facial es ansiosa, hay dolor con estupor; la cara está desencajada, como después de una orgía; hay círculos azulosos alrededor de los ojos. En los trastornos abdominales, así como en el paludismo, la cara tiene un calor terroso. Lachesis tiene también contracciones convulsivas de los músculos faciales; trismus; gesticulaciones; estiramiento del cuerpo hacia atrás; hay en seguida gritos estridentes; frio y comezón en los pies” (Farrington).

17. Coriza: después de coger un resfriado, con transpiración, con secreción, suprimida; acompañada de: fiebre, dolor de cabeza, trastornos oculares, hinchazón y dolor en la nariz, obstrucción nasal que mejora con la secreción, excoriación de las fosas nasales, dolor de garganta, membrana en la garganta, ronquera de la voz, tos y rigidez en la región cervical; cuando los remedios bien seleccionados no actúan durante la coriza.

“Lachesis produce una descarga acuosa por la nariz, que es precedida frecuentemente por dolores vibratorios de cabeza, peores en la sien izquierda y en la frente y que se mitigan a medida que la coriza se establece; algunas veces acompañan a este coriza, vesículas en torno de la nariz, rubicundez, hinchazón de la cara y párpados; escalofríos que recorren todo el cuerpo, palpitaciones de corazón y gran relajación en toda la economía, por lo que conviene para los catarros que se presentan con motivo del cambio de tiempo, a la entrada de la primavera. Lachesis puede también ser empleado en la ocena de origen mercurial o sifilítico” (Farrington).

18. Amígdalas con: coloración (roja, roja oscura, púrpura), dolor (izquierda), hinchazón (izquierda), inflamación (aguda o crónica), membrana (izquierda), exudado de sangre, supuración (izquierda), úlceras (gangrenosas), varicosas, abscesos recurrentes. Dolor de garganta: izquierda, durante el calor febril, tocando, al gargajear moco, al tragar en vacío o líquidos, por calor y bebidas calientes. Sensación de bulto en la garganta: doloroso, durante el sueño, no mejora tragando.

“El catarro puede extenderse a la garganta, y entonces encontramos que las amígdalas están inflamadas, particularmente la izquierda y la inflamación tiende a propagarse a la amígdala derecha. Examinando la garganta, se advierte un tinte rojo no encendido, o rosado, pero azuloso. El paciente se queja continuamente de una sensación de como si se le cerrara repentinamente la garganta, o como si tuviera una masa en la faringe que le obliga a deglutir constantemente y que constantemente también reaparece. Los dolores del lado izquierdo de la garganta, se extienden a la lengua, a la mandíbula y al oído, siendo abrasadores. A menos que las amígdalas evolucionen la supuración, el paciente se sentirá mejorado por deglutir cuerpos sólidos, en tanto que la deglución de líquidos y la deglución en vacío, aumentará los dolores. Hago excepción de la supuración de las amígdalas, porque cuando están agrandadas y obstruyen las fauces, nada puede ser deglutido. Entonces el intento de la deglución es seguido de una violenta expulsión de los alimentos por boca y nariz. Pero con la afección catarral común de la garganta, cuando el proceso inflamatorio de las amígdalas no invade el parénquima, la deglución de los alimentos, con frecuencia mitiga la irritación por algún tiempo” (Farrington).

19. Tos: seca, cortante, forzada, violenta, crupal, por constricción en la laringe al dormirse, sofocante durante el sueño, al despertar, por ser tocado en el conducto auditivo o ligeramente en la laringe, por cosquilleo en garganta y en laringe, por irritación en la laringe, por moco en laringe, con afecciones del corazón. Expectoración: mucosa, filamentosa, difícil, de gusto nauseabundo.

“El proceso catarral puede seguir más adelante y descendiendo, alcanzar a los tubos bronquiales, desarrollándose entonces una serie diferente de síntomas; el paciente experimenta una tos irritante con cosquilleo en la garganta, que aparece generalmente cuando empieza a dormir, despertando como si fuera a ahogarse. No puede soportar que le toquen la garganta, por cuya razón se afloja el cuello de la camisa” (Farrington).

20. Respiración dificultosa: por la noche, al dormirse, durante o después de dormir, al despertar, quiere puertas y ventanas abiertas, por contacto de la laringe, por constricción de la laringe, después de comer, después de esfuerzos, por movimiento de los brazos, después de hablar, mejora doblándose hacia adelante. Respiración: profunda, sonora, asmática (después de celos, por hablar), sibilante, estertorosa, detenida al dormirse o durante el sueño.

“Podemos usar Lachesis en el asma cuando estén presentes uno o varios de sus síntomas; el paciente despierta con el paroxismo asmático y no puede soportar la menor presión al rededor del cuello o del pecho; finalmente arroja una cantidad de flema acuosa que le produce gran alivio. Esto último, constituye un síntoma característico de Lachesis en el asma; yo he tenido éxito con él, aliviando a un asmático durante algunos meses” (Farrington).

21. En pulmones: inflamación (izquierdo, desatendida, pleuroneumonía), edema, hepatización (izquierdo), hemorragia, absceso, gangrena, parálisis (en viejos). Tuberculosis pulmonar: incipiente, catarral, pituitosa, purulenta y ulcerativa, en último estadío, después de abuso de mercurio.

“En la neumonía, Lachesis puede ser útil, pero no en los períodos iniciales de la enfermedad, puesto que no hay ningún detalle en los experimentos de Lachesis que sugieran su utilidad en la neumonía; no produce la ingurgitación de los pulmones, ni fiebre, ni exudado fibrinoso, pero puede estar indicado en los últimos períodos de la afección, cuando esta asuma una forma tifódica, especialmente cuando se forman abscesos en los pulmones. Aparecen síntomas cerebrales tales como el delirio musitante y alucinaciones. El esputo es espumoso, mezclado con sangre y purulento y el paciente está bañado en sudor profuso” (Farrington).

“Puede usarse Lachesis en la tisis, no precisamente para curarla sino para aliviar. Recuérdese, cuando en el curso de una tifoidea o neumonía, aparecen focos tuberculosos, en uno o en otro pulmón. Puede ser usado en los periodos avanzados de la tuberculosis, cuando el paciente tiene tos con arqueo que le despierta y termina con la expectoración de un esputo verdoso, mucus-purulento, que causa náuseas y más bien es vomitado que expectorado. Cada vez que el paciente duerme, se cubre de un sudor copioso alrededor del cuello, hombros y pecho, cuando las fuerzas han disminuido y el pulso indica una extremada postración” (Farrington).

22. Enfermedad del corazón con: miedo a la sofocación, tos, hidropesía, orina albuminosa. Trastornos del corazón: después de reumatismo, acompañado de adormecimiento del miembro superior izquierdo. Corazón con: hipertrofia, inflamación, dolor, opresión, constricción, plenitud, debilidad, temblor, parálisis, aneurisma. Palpitaciones del corazón: violenta, visible, en paroxismos, con ansiedad, después de excitación súbita, antes de las convulsiones, por la mañana (al despertar), al despertar, acostado, por habitación o baño o sopa caliente, por esfuerzo, por movimiento, en la menopausia, reumática. Sensación de corazón agrandado.

“Para el corazón, Lachesis está indicado en todas las enfermedades inflamatorias, con palpitación, sofocación, intolerancia a la presión cerca del corazón y dolor que baja al brazo izquierdo. Es extremadamente útil en el ateroma arterial, en la aortitis crónica, en la angina de pecho y en la hipertrofia del corazón con la terrible disnea. Es también de valor en las afecciones nerviosas del corazón, con palpitación y con la sensación de que el corazón crece y podría sofocar al paciente, o con el violento latir hay la sensación de que el corazón se voltea. Es un valioso paliativo para la cianosis congénita, un “niño azul”” (Pierce).

23. Dolor de estómago: dolorido, presivo, calambroide, durante el calor febril, por la ropa, después de comer, mejora al comer, acompañado de hambre, durante la menstruación, durante la tos, en borrachos. Falta de apetito con hambre, vacío en el estómago sin hambre, eructos constantes. Náuseas: como desmayo, después de comer, en borrachos. Vómito: con palpitaciones, por movimiento, después de la comida principal, durante la tos, durante la menstruación, durante el embarazo, de borrachos; de tipos: verdes, negros, de comida, de bilis, de sangre. Agrava por las bebidas alcohólicas (que desea) y por la comida caliente; mejora por la comida y bebida fría; y desea ostras y cosas indigestas.

“En el estómago, Lachesis es valioso para la gastritis de los bebedores y para la digestión debilitada después del mercurio. Puede necesitarse en el vómito de la preñez y no debe olvidarse en la fiebre amarilla en el periodo de vómito negro, pero lo importante que hay que recordar en todos los estados estomacales y abdominales es la dolencia y la sensibilidad al tacto y la intolerancia de la presión de los vestidos” (Pierce).

“Los ácidos le perjudican de un modo especial, pues agravan los síntomas del estómago y causan diarrea; algunas veces se experimenta un dolor roedor que se mitiga al comer; otras inmediatamente después de haber comido, pero pronto aparece una sensación de presión y pesantez en el estómago, así como otros síntomas de indigestión. Hay un deseo especial de tomar ostiones, los cuales pueden no hacer daño” (Farrington).

24. Dolor en abdomen: dolorido, como si fuera a tener diarrea, por la ropa, durante la menstruación (mejora cuando el flujo aumenta), mejora doblándose hacia adelante, en el hígado (por sacudida, cólico por cálculos biliares). En abdomen: pesadez (hígado), sensible a la ropa, hernia inguinal sensible, hinchazón y supuración de ganglios inguinales. Flatulencia: dolorosa, obstruida, por la mañana. Distensión abdominal: dolorosa, timpánica, durante el estreñimiento. Inflamación de: apéndice, ciego, hígado (crónica), peritiflitis.

“Es un remedio que se ha encontrado de utilidad en la apendicitis y en periodo avanzado de la peritonitis, y en una gran variedad de enfermedades debilitantes de la víscera abdominal y de la pelviana, siempre con la agravación por dormir, así como la intolerancia de la ropa en la parte afectada. Se ha usado en el cólico del calculo biliar, con ictericia, el hígado inflamado y dolorido, y en la inflamación del hígado, con amagos de absceso. Téngase presente en la ascitis de los borrachos y en el amago de gangrena en la hernia estrangulada” (Pierce).

25. En recto: dolor (punzante, tenesmo, cuando no defeca, durante la tos), constricción (dolorosa, después de la defecación), sensación de un tapón, plenitud, pulsación (como pequeños martillos estado sentado, después de la defecación), prolapso (después de la defecación), picor, fisura (con sensación de martillos), fístula, hemorragia (después de la defecación). Hemorroides: crónicas, azuladas, grandes, duras, dolorosas, estranguladas, ulcerativas, imposible la defecación, durante la menstruación, durante el embarazo, durante la menopausia, en borrachos.

“Lachesis es de utilidad en las hemorroides, especialmente cuando se estrangulan, con gran constricción del ano y con la sensación de que hay ahí una cuña, con piquetes que corren hacia arriba y fuertes latidos. Es de valor en las fisuras del ano, con latido y golpeo como de muchos martillitos” (Pierce).

26. Diarrea: por la noche, por el aire húmedo, durante la fiebre, después de dormir, después de comer, después de fruta ácida, antes de la menstruación, durante la menopausia, en viejos borrachos, en la fiebre tifoidea, por condiciones sépticas, involuntaria, alternando con estreñimiento; durante la diarrea: emaciación, flatos y dolor en el recto (ardiente). Estreñimiento: con evacuación difícil, urgencia y esfuerzo ineficaz, insuficiente, permanece largo tiempo en el recto sin urgencia. Heces: adherentes, duras, como excremento de oveja, con olor maloliente y cadavérico, negras, sanguinolenta como paja carbonizada.

“Lachesis puede ser usado con especialidad en la diarrea crónica con debilidad muy acentuada y agravación en la primavera. La lengua está tersa, roja y brillante (Kali bichromicum). El abdomen está abultado y muy sensible al tacto, especialmente al nivel de la cintura, hay agravación por el vino y los ácidos. Hay constante dolor en el recto, que no es ocasionado precisamente por las evacuaciones, sino por un estado espasmódico del intestino y una irritabilidad molesta en el esfínter. El recto empuja y su espasmo es nulificado por el espasmo del esfínter. Cuando se logra la evacuación, frecuentemente queda una molestia en el recto, a manera de pequeños golpes de martillo. Estos síntomas son muy comunes en los dispépticos, particularmente en los que han abusado del alcohol” (Farrington).

“Las heces de Lachesis son muy desagradables y pútridas, “de olor de serpientes en putrefacción”, según dice un síntoma; pero como poco de nosotros hemos tenido la oportunidad de comprobar el olor, las palabras de olor pútrido o cadavérico deben satisfacer nuestras exigencias de exactitud. Las heces son algunas veces involuntarias, especialmente en los tipos adinámicos de enfermedad” (Pierce).

27. En ovarios: hinchazón (izquierdo), induración (izquierdo), sensible, tumores (izquierdo), cáncer. Dolor en ovarios: izquierdo (extendiéndose a derecho), dolorido, presivo, ardiente, antes o durante o después de la menstruación, después del parto.

“Lachesis parece tener una afinidad especial sobre los ovarios, especialmente el izquierdo; la ovaritis, la ovaralgia y los tumores, pueden ser aliviados cuando hay hiperestesia a la presión de las ropas y los otros síntomas característicos de la droga… Está indicado en los tumores de los ovarios, cuando el mal tiene una tendencia a prolongarse del lado izquierdo al derecho; cuando la supuración haya tenido ya lugar” (Farrington).

“Con referencia a los órganos sexuales femeninos, dice Allen que las indicaciones más frecuentes para Lachesis en todas las enfermedades del útero y de los ovarios son la intolerancia del peso de los vestidos, la tendencia de la enfermedad del lado izquierdo al derecho, y la agravación durante el sueño; con estos síntomas ha curado casi todos los estados patológicos de los órganos femeninos, tumores, inflamaciones, induraciones y neuralgias” (Pierce).

28. En útero: congestión (antes o durante la menstruación), desplazamiento, inflamación, cáncer (cérvix). Dolor en útero: dolorido, con el contacto de la ropa, extendiéndose hacia arriba, durante la menstruación, mejora con el flujo de sangre. Menstruación: acre o excoriante, coagulada, negra, escasa, dolorosa, demasiado corta, atrasada (dos o tres meses), suprimida, durante la menopausia. Antes de la menstruación presenta: celos, tristeza, industrioso, epistaxis, diarrea; y durante: inconsciencia, desmayo, eructos, dolor de estómago y de abdomen, hemorragia del ano, humedad del ano, dolor en la región lumbar.

“Las menstruaciones son escasas, débiles, de sangre grumosa, obscura y muy fétida: dolores en la pelvis, predominando a nivel del ovario izquierdo, que mejoran cuando el flujo se establece. El útero no tolera la más moderada presión. Lachesis puede ser usado en la metritis puerperal, especialmente cuando los loquios son fétidos; la cara esta amoratada y la paciente está en estado inconsciente” (Farrington).

29. En vejiga: inflamación, dolor durante la micción, catarro mucoso, sensación de bola, tenesmo, parálisis, con piedras. Micción: frecuente, urgencia de orinar (frecuente, ineficaz), incompleta, goteando después de la micción, involuntaria (si es demorada). Orina: amarillo claro, oscura, negra, espumosa, albuminosa; con sedimento: amarillo, mucoso (antes de la menstruación), de arena (roja), negro, como granos de café; de olor: fuerte, amoniacal, maloliente, pútrida.

“En las afecciones renales y vesicales, se recurre a Lachesis más por los síntomas generales que por los locales; de consiguiente en la albuminuria, en el mal de Bright, se decidirá por su indicación, cuando los síntomas respiratorios, la agravación después del sueño y la superficie del cuerpo azulosa, estuvieran presentes, sin fijarse solamente en los síntomas urinarios. En la cistitis, está indicado el medicamento cuando la fetidez de las mucosidades revela la tendencia general y característica a la putrefacción y, mientras más notable sea la falta de proporción entre la fetidez de la orina y el tiempo que el moco ha estado retenido en la vejiga, será más clara la indicación de Lachesis. En la hematuria, este medicamento, lo mismo que su poderoso rival Crotalus, puede estar indicado cuando los síntomas ocurren como evidente manifestación de la alteración cualitativa de la sangre, como sucede en las infecciones graves, encontrándose los característicos sedimentos de glóbulos rojos deformados, fibrina, etc., teniendo el aspecto de paja carbonizada. En la albuminuria post – escarlatinosa, hay hidropesía con retardada descamación, la orina está obscura y mancha de negro” (Farrington).

“La orina bajo el dominio de Lachesis es escasa y de olor desagradable, oscura o negruzca, con un sedimento de sangre descompuesta que parece asiento de café. Debe tenerse presente en la hidropesía general después de la difteria y de la escarlatina, con esta orina negra, albuminosa, de sangre descompuesta, y piel roja, púrpura o azulosa” (Pierce).

Lachesis por Lathoud

Lachesis por Kent

Lachesis por Farrington