Por Iván Navas. Marzo 13, 2026
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Cinchona officinalis, Cinchona calisaya, Quina amarilla, Corteza de la quina, o Corteza del Perú, es un árbol de la familia de las rubiáceas, que crece en regiones tropicales de América, en las largas cadenas de montañas formadas por la Cordillera de los Andes. Existen numerosas especies de quinina, muy diferentes en sus efectos. Para las preparaciones homeopáticas se usa únicamente la Quinina calisaya o Quinina amarilla real (Lathoud). Este es un árbol que alcanza gran altura, de ramas y hojas opuestas; flores color rosa, aromáticas y dispuestas en panojas tresiformes. Sus frutos son capsulares y coronados por los dientes del cáliz. La corteza es plana, gruesa, a menudo sin peridermis, la superficie exterior presenta numerosos surcos longitudinales de fondo fibroso separados por crestas salientes de colora amarillo moreno; la superficie interior es fibrosa, de grano ondulado amarillo o naranjado; fractura transversal siempre fibrosa y que produce un polvo fino. Sus principios activos son: quinina, quinidina, cinconina, ácido quínico, ácido quinotánico y ácido quinónico. Para su preparación, con la corteza seca y pulverizada, se hace la tintura según la regla 4 con alcohol de 60°; o por trituración conforme a la regla 7. Este fue el primer medicamento que Hahnemann experimentó y de todos es bien conocida la forma en que llegó a entrever la ley que más tarde había de darle gloria (Uribe).
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Síntomas característicos
1. Sensible: a todas las impresiones externas, al tacto; agrava al más ligero contacto, y mejora con la presión fuerte. Agrava con la presión ligera pero mejora con la presión fuerte. Dolor que agrava al contacto en: cabeza, cabello, cara, ojo, oído, nariz durante la coriza, dientes (cuando es tocado por la lengua), región cervical, pecho, estómago, cordones espermáticos y extremidades. Agrava al contacto: escalofrío, fiebre con tiritón, pulsaciones en cabeza, espalda, abdomen (hipocondrios), genitales femeninos, erupciones. Tos por ser tocada ligeramente la laringe.
Sensible: al ruido (al más ligero ruido, a los sonidos agudos, de voces), al dolor, durante el escalofrío y la transpiración, a las impresiones morales y sensuales. Miedo y aversión a ser tocado. Aversión a recibir caricias, que le producen: llanto, cólera, malhumor. Todo el cuerpo hipersensible. Fotofobia: agrava por luz diurna y luz solar, después del coito, durante la transpiración. Audición aguda: a los ruidos. Olfato agudo: a los olores fuertes, a la comida, a la comida cocinada, a las flores, al tabaco. Gusto agudo: excesivamente.
“China posee una sensibilidad excesiva del sistema nervioso. Los sentidos especiales parecen demasiado agudos; la mente es afectada por los estímulos en forma desagradable y nada es más característico de este remedio que su extrema sensibilidad al tacto (Asafoetida, Hepar sulphur y Lachesis). Esta hiperestesia afecta la piel de todo el cuerpo y hasta los cabellos duelen (así dice el paciente), porque al mover los cabellos se irrita al hipersensible cuero cabelludo. Además, un hecho singular es que el menor contacto aumenta hasta un grado extremo los dolores de la parte enferma, en tanto que la presión fuerte los alivia. Esto parece imposible y, sin embargo, es verdad. La sensibilidad es tan extrema que una corriente de aire incidiendo sobre la región afectada provocará gran dolor y padecimientos consecutivos” (Nash).
“La hipersensibilidad moral, sensorial y sexual es una característica de primer orden en China. Moral: se ofende fácilmente, se lastima, piensa que lo agreden. Tiene la ilusión de ser perseguido por enemigos. Queda excitado luego de oír cosas horribles. Sensorial: es muy sensible a todo tipo de impresiones sensuales, lo cual lo predispone a los dones artísticos. Tiene sentidos refinados, siente los colores y manifiesta un fuerte sentido de la belleza. No es raro encontrar personalidades de China en pintores y poetas. Por su natural reserva mental es más fácil que se exprese a través de su arte que con la palabra. Tiene una peculiar sensibilidad táctil que hace que no soporte ser tocado, sobre todo superficialmente. Siente miedo de ser tocado, por la conjunción de esa sensibilidad táctil con su dificultad comunicativa. No puede tolerar que lo miren, porque siente como que atraviesan su intimidad. Desvía la mirada en una conversación. Es sensible a los ruidos. Tiene fotofobia a luz del día y del sol, por lo que necesita de anteojos oscuros protectores. Su olfato agudo le provoca disgusto con los olores fuertes, de flores y los que emanan cocinando la comida. Los dolores le resultan intolerables y lo desesperan. Sexual: sus deseos sexuales están aumentados, con pensamientos eróticos día y noche y comportamientos obsesivos con el sexo. En este orden puede ser obsceno, libertino y lascivo, aunque con frecuente impotencia debida a su astenia biológica. La mujer puede ser ninfómana, en particular durante el puerperio” (Draiman).
2. Trastornos por pérdida de fluidos y de sangre. Trastornos por: transpiración, supuración, salivación, lactancia, leucorrea, emisiones seminales, diarrea. Por pérdida de fluidos presenta: embotamiento, debilidad de memoria, histeria, delirio, vértigo, desmayo, debilidad, emaciación, falta de reacción, corea, dolor de cabeza, debilidad en la inflamación de los pulmones, tos, expectoración sanguinolenta, dolor de estómago, digestión lenta, diarrea, hinchazón hidrópica en extremidades, coloración amarilla de la piel.
Durante o después de hemorragia presenta: excitación, delirio, insania, debilidad, anemia, frialdad, hinchazón edematosa, transpiración pegajosa, tics espasmódicos, convulsiones, muerte aparente, en cabeza dolor y pulsación, sofocos en cara, pérdida de la visión, ruido en el oído de campanilleo, pulsación de carótidas, inflamación de los pulmones, tuberculosis pulmonar, congestión en el útero, inflamación de los ovarios y el útero.
“China es indicada en los estados que siguen a la pérdida de sangre y otros líquidos animales; como, por ejemplo, en quienes sufren por excesos sexuales, por el vicio solitario. Están débiles, insomnes e irritables. Tienen debilidad y frío general en la piel, crispaciones y sacudidas en las extremidades, tirones y calambres en los músculos, sacudidas crónicas, convulsión epileptiforme, debilidad paralítica, oleadas de sangre a la cabeza, ruido de timbres en los oídos, oscuridad ante los ojos, desvanecimiento ante la menor provocación” (Kent).
“Hahnemann señala: “Debilidad y otros trastornos consecutivos a pérdidas de sangre o de otros líquidos orgánicos particularmente por lactancia, salivación, sangrías, ventosas escarificadas, o por leucorrea, poluciones, etc.”. También agregaría: supuración abundante y diarrea prolongada. Si la depleción ha sido brusca, como en el caso de una hemorragia del útero, del pulmón, del intestino o de las fosas nasales, se producirá desfallecimiento, pérdida de la visión, acúfenos, etc. Si la debilidad es el efecto de un drenaje de líquidos lento y muy prolongado, los síntomas más salientes son el tinte pálido y cetrino del rostro, los ojos hundidos con ojeras oscuras, las cefaleas pulsátiles, los sudores nocturnos y la transpiración fácil ocasionada por el menor movimiento o esfuerzo. Cuando viene a consultarnos un paciente en estado de gran debilidad, es siempre conveniente pensar en China y realizar una cuidadosa indagación en busca de alguna expoliación debilitante que pudiera explicar ese estado; si se trata de una mujer podría estar sufriendo de una leucorrea muy profusa, de la cual, por delicadeza, no hará mención, y si es un jovencito o un hombre casado, puede estar padeciendo de pérdidas seminales, de las que no hablarían si no los alentáramos a hacerlo” (Nash).
3. Hemorragia pasiva, de sangre negra, oscura, con coágulos. Sangre: espesa, ofensiva, que coagula rápidamente o que no coagula (hemofilia). Hemorragia o sangrado: por los orificios del cuerpo, internamente, cerebral, en boca (encías, lengua), pulmones, ano, uretra, en erupciones de la piel (después de rascarse), y en heridas. Menstruación: copiosa, demasiado frecuente; metrorragia. Secreciones o excreciones sanguinolentas como: transpiración, saliva, de la nariz, expectoración, orina, y leucorrea.
“Este paciente sangra fácilmente; sangra por cualquier orificio del cuerpo, por la nariz, la garganta, el útero. Y después de la hemorragia se producen los malestares. Con el remedio se desarrolla como un estado constitucional general, una tendencia a la congestión y la frecuente inflamación en relación con las hemorragias. Inflamación de la parte que sangra o de partes distantes. Por ejemplo, una mujer aborta, tiene una hemorragia, pero aparentemente sin provocación, surge inflamación del útero o de los pulmones. Con estas inflamaciones hay también gran irritabilidad de los tejidos, dolores desgarrantes, calambres en los músculos y verdaderas convulsiones. Cuando una paciente China sangra un poco, por ejemplo, en el parto, precisamente en el medio de la hemorragia, se producen las convulsiones. No tendrían ustedes que pensar en ningún otro remedio. Secale es la única medicina restante, aparte de ella, pero las dos no son parecidas” (Kent).
4. Periodicidad: días alternos, cada día, las molestias vuelven a la misma hora, cada semana, cada dos semanas, cada tres meses, cada año. Hay periodicidad en los siguientes síntomas: embotamiento, debilidad de memoria, desaparición de pensamientos, indiferencia, insomnio, escalofrío, fiebre (días alternos), transpiración, convulsiones, dolor de cabeza, dolor en la cara, dolor en el ojo, estrabismo, pérdida de visión, coriza, respiración asmática, dolor en el abdomen, diarrea (días alternos), disentería, heces copiosas, dolor reumático.
“Que sea Cinchona un gran remedio, cuando está indicado por los síntomas, para las afecciones periódicas sean o no de origen palúdico, es cierto y es también cierto con respecto a Eupatorium perfoliatum, Ipecacuanha, Natrum muriaticum, Arsenicum album y a una multitud de otros remedios. Afecciones que no pueden encuadrarse estrictamente bajo la denominación de palúdicas, si se agravan día por medio, deben llevar la atención hacia Cinchona” (Nash).
“La quinina puede curar la fiebre intermitente y está indicada en aquella en que el paroxismo está completamente desarrollado; los tres estadios, escalofrío, fiebre y sudor, son pronunciados y hay un intervalo de tiempo entre el escalofrío y la fiebre, y entre ésta y el sudor. No hay hora característica especial para el paroxismo, pues puede empezar a cualquier hora del día. Con frecuencia hay cefalalgia aguda y pronunciada sed que precede al escalofrío; no hay sed durante el escalofrío ni durante la fiebre, pero sí durante el sudor. Durante la apirexia hay gran debilidad, sensibilidad sobre el hígado y el bazo y retintín de oídos” (Pierce).
5. Distensión abdominal: dolorosa, timpánica, no mejora con los eructos, no mejora al eliminar flatos, excesiva, impide respirar, durante el calor febril, después de comer y de beber, por la leche, antes y durante la menstruación, después de una operación, mejora con el movimiento. Flatulencia: obstruida, retención de, dolorosa, lados (derecho), después de comer y de beber, por beber té, por leche, por cerveza, por fruta, durante la fiebre, durante la transpiración, durante la defecación, después de una operación, en niños. Borborigmo.
Dolor abdominal: periódico, durante el escalofrío, durante el calor febril, durante la transpiración, después de comer, por fruta, durante la flatulencia (calambroide, pellizcante, tironeante), antes de eliminar flatos, calambroide antes de la defecación, antes y durante la diarrea, como si fuera a tener diarrea, durante y después de la micción, antes y durante la menstruación, después de una operación (cesárea), después de coger un resfriado, mejora doblarse en dos, en bazo, en hígado (al tacto, a la presión, cólico por cálculos biliares). Abdomen: sensible, duro (bazo, hígado), agrandado (bazo, hígado), hinchado (bazo, hígado), inflamación (bazo, hígado, apéndice, intestinos, peritoneo).
“Es útil para la dispepsia ácida, con distensión de todo el abdomen, mucha fermentación y borborigmos y dolores de varias clases. Hay fermentación después de comer frutas y pirosis después de beber leche, con sensación constante de plenitud y sin encontrar alivio con el desprendimiento de gases” (Pierce).
“La distensión abdominal es tan importante que le dificulta respirar, pero aun así tiene hambre. Ocupa todo el abdomen, mientras Carbo vegetabilis se localiza en la mitad superior presionando el diafragma y Lycopodium en la mitad inferior presionando el recto, con constipación. Pero tanto Carbo vegetabilis como Lycopodium mejoran eliminando gases. Los tres componen la triada de la flatulencia de Nash” (Draiman).
“Es un gran remedio para el meteorismo, debiéndose realizar a menudo la elección entre él, Carbo vegetabilis y Lycopodium. Guernsey describe esto en forma casi perfecta con las siguientes palabras: “Distensión molesta del abdomen, con deseos de eructar o la sensación de que el abdomen estuviera completamente repleto, sin ningún alivio por los eructos”. Tales enfermos sufren de digestión lenta y según la expresión de ellos: algunas veces parece que toda la comida se convirtiera en gases. Tienen una sensación de tal plenitud y opresión que apenas pueden respirar y a pesar de ello sentirán gran apetito al llegar la hora de comer. El hecho de que el proceso digestivo está seriamente perturbado lo demuestra la tendencia a la diarrea, especialmente después de haber comido frutas. Las deposiciones son líquidas, amarillas, parduscas o decoloradas y con restos no digeridos y, cosa que no hallamos por lo general en los otros remedios, son indoloras. Las deposiciones van acompañadas también por una gran emisión de gases (Calcarea phosphorica). Esto está en consonancia con el meteorismo intestinal generalizado. Tal estado abdominal con diarrea concomitante se encuentra a menudo durante la infancia y el niño está entonces débil, pálido y con ojeras oscuras. En este caso el remedio es China y no Cina, según la teoría de los “parásitos”, y es asombrosa la mejoría que se consigue en poco tiempo” (Nash).
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China por Lathoud
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China por Kent
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China por Farrington
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China por Vijnovsky
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